29.1.13

La gente no acaba de meterse en la cabeza lo de "¡que se jodan!", no entienden la indirecta

"Una de las cosas más tristes de lo que hemos vivido en los últimos tiempos y de lo que nos toca seguir viviendo es la culpabilización de las víctimas. Las medidas que ha ido tomando el Gobierno, además de ser injustas muchas de ellas, son efectivamente dolorosas, pero no para ellos sino para los más débiles.

 Como están en el Gobierno pero no tienen estatura de gobernantes son incapaces de asumir sus responsabilidades y necesitan descargar en otros, les bastaría con echarle la culpa a Zapatero, lo cual no dejan de hacer, o decir que se veían obligados a hacerlo, sin embargo en todos los casos los recortes fueron acompañados de acusaciones que desprestigiaban a los afectados:
 los funcionarios no trabajan, los parados no buscan trabajo, los estudiantes no estudian, los pensionistas acumulan medicinas, los acogidos a la ley de dependencia defraudan...

Mientras sobres con dinero muy oscuro vienen y van de un bolsillo a otro, el Gobierno dice ser prudente y justo y repartir sólo el dolor necesario, dice que por nuestro bien lo privatizan y se lo embolsan todo. 

Hay una crueldad muy característica en estas actuaciones y un evidente desprecio por la gente común: 
los EREs son para crear puestos de trabajo, los pensionistas se quejan del copago farmacéutico cuando esos euros "se van en tres o cuatro cafés", los jóvenes no se deciden a marchar a Laponia de una vez...

Y es que la gente no acaba de meterse en la cabeza lo de "¡que se jodan!", no entienden la indirecta. "       ( , El País,  23 ENE 2013)

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