"¿Por qué este sistema mixto es tan nocivo?
Están explorando nuevas vías para introducir elementos de gestión empresarial ya no de eficiencia económica, sino de lucro. Todo revestido de cierta modernidad, elementos para la creación de consorcios que impiden la transparencia, el control y el acceso de la ciudadanía en la gestión del servicio público.
Todo esto ya preocupaba pero cuando llegó CiU estos
pecados parciales se convirtieron en una declaración de principios, en
el sustento de toda la acción política. El conseller de Salut, Boi Ruiz,
ya lo advirtió en sus primeras declaraciones: no hay dinero así que
todo aquel que pueda que se haga de una mutua privada.
Poco después
llegó a afirmar que el problema de la salud es individual y que cada uno
es responsable y propietario de ella en función de su genética y estilo
de vida. Obviamente no mencionó los determinantes sociales en salud que
desde Dempeus reafirmamos, como por ejemplo el hecho de que una
sociedad en crisis, con un porcentaje de paro tan elevado, con tantas
personas sin techo, la escasa y/o mala alimentación también influye en
la salud de la gente. (...)
El modelo que quieren potenciar es declaradamente neoliberal, como el
norteamericano, que busca dar beneficios y ofrece una pequeña atención
sanitaria de carácter humanitario y caritativo para justificar
situaciones estéticamente dramáticas.
La mejor forma de apropiarse de
este sector tan goloso es justamente ir degradando el sistema público de
tal forma que aquello que pueda dar beneficios económicos se lo quede
el sistema privado. (...)
¿Hasta qué punto la convivencia entre lo público y lo privado está pervirtiendo el modelo sanitario?
Hay que partir de la base de que no es una convivencia ni una colaboración. Es una estrategia parasitaria, donde se sustraen recursos de carácter público para derivarlos a través de mecanismos de ingeniería financiera, y en esto son expertos los teóricos de ESADE y las grandes empresas de esta índole, hacia una lógica empresarial.
Las entidades públicas hablan
de gastos y miden su utilidad en forma de salud. En las privadas, hay
precios y el medidor de eficacia es el de rentabilidad. Hay algo que es
de cajón.
En igualdad de condiciones, es razonablemente imposible que
una empresa privada que encima de dar servicios genera beneficios pueda
ofrecer la misma asistencia que una empresa pública que no busca
beneficios.
¿Cómo se demuestra esto?
Por dos razones.
Lo privado se queda sólo aquellas atenciones rentables, que mejoran el confort, el envoltorio de las personas y no suponen grandes gastos. Cuando la situación y el diagnóstico es de carácter urgente se tiende a lo público. La privada se queda aquella atención primaria, hospitalaria, elemental, sencilla y rentable. Los servicios caros a lo público, igual que la investigación.
Segunda razón: cuando dicen que las condiciones son las mismas no es verdad. La moral del profesional público y privado son siempre diferentes. En horas, prestaciones y condiciones de trabajo. No son complementarias.
Existe
una competencia feroz para quedarse el mercado de la salud. Las grandes
empresas consultoras, conocidas y amigas de Boi Ruiz, factótum y
prohombre de la Unió Catalana d'Hospitals, saben hacer estudios,
propuestas sobre cómo trocear el Institut Català de la Salut (ICS), cómo
lograr que las privadas sean rentables, etc.
¿Estos informes son puntuales o forman parte de una estrategia?
Estos informes son una práctica habitual en el empresariado, donde los sabios de la ingeniería financiera estudian cómo meter la mano en el jugoso pastel de la sanidad pública. Estos informes han existido, existen y seguirán existiendo. (...)
¿El Hospital Clínic es el caso más paradigmático?
Así es. El Clínic es un hospital que trabaja para el CatSalut, no es titular del ICS de forma directa pero de forma prioritaria es fundamental en la red pública. Pues desde hace años se practica una doble puerta. Es decir, son dos hospitales en uno. El público y Barnaclínic, que aglutina una zona relevante de la asistencia privada.
De hecho las puertas de acceso, las instalaciones, los ascensores, son
distintas aún conviviendo en el mismo hospital. ¿Qué consiguen? Que los
muy buenos profesionales del Clínic trabajen para esta rama privada que
paga y tiene derecho a una asistencia sin listas de espera.
O lo que es
lo mismo: se aprovechan de la sabiduría, dedicación, docencia e
investigación de estos profesionales públicos para hacer prácticas
privadas en horas determinadas dentro de unas instalaciones públicas.
¿Se acuerda de cuando el Rey Juan Carlos vino a intervenirse en el pulmón en Barnaclínic? Tuvo el sarcasmo de decir lo bien que funciona la sanidad pública.
¿Se acuerda de cuando el Rey Juan Carlos vino a intervenirse en el pulmón en Barnaclínic? Tuvo el sarcasmo de decir lo bien que funciona la sanidad pública.
Hay algunos casos en el que si pides exploración en el
hospital te preguntan: ¿Público o privado? Esto ejemplifica lo
parasitario que puede ser este sistema y la injusticia de sacar
beneficios a través de los impuestos que pagamos entre todos.
¿Este modelo atiende a razones únicamente ideológicas?
El modelo sanitario catalán ha sido sistemáticamente aplicado en otras comunidades, bajo la idea de la externalización, una palabra que ni existe en el diccionario. Pero la situación es demasiado crítica para andarnos con ambigüedades.
Este modelo es el de
la privatización, muy sofisticada y bien maquillada eso sí, no tan
directa como en Madrid, que la llevan aplicando casi por decreto. Aquí
lo hacen de forma mixta, pragmática, teóricamente consensuada, a través
de consorcios a los que les sentaría mejor el nombre de conxorxes
(conchabanzas).
A todo esto hay que añadir la enorme corrupción y la
connivencia de lo político con lo empresarial. Hemos llegado a un punto
en el que el sistema catalán es puro nepotismo y putrefacción. (...)
¿Qué se puede hacer al respecto?
Para empezar hay que asumir que el derecho a la salud no se solicita, se ejerce. Remarcamos respetuosamente a las autoridades que no somos clientes, somos titulares del sistema. No puede ser que nos traten como menores de edad. Decían que teníamos un sistema de salud envidiable, luego decían que era poco exigente. Es mentira.
Con poca inversión
pública se consiguió un sistema reconocido internacionalmente.
Universidades foráneas venían a Catalunya para ver cómo lo hacíamos.
Teníamos un buen sistema, lo que no significa que fuera perfecto. Y ya
éramos críticos. Hace tiempo que reclamamos una nueva cultura de la
salud, con carácter de promoción, de determinantes sociales, de
prevención.
Denunciamos la biomedicalización de la vida, la impunidad de
la industria farmacéutica para imponer sus criterios y hacer negocios
multimillonarios.
El sistema era mejorable pero ahora volvemos hacia atrás.
El sistema era mejorable pero ahora volvemos hacia atrás.
¿Qué valoración hace del euro por receta?
El euro por receta es un caso flagrante en la historia de los errores y los horrores. El copago es disuasorio para que la gente deje de ir a la atención primaria. Parece que haya una retracción, un ahorro, pero luego está demostrado que hay más ingresos tardíos que provocan patologías más severas.
Además es injusto. La situación de crisis precisa inversión
en sectores públicos, lo dijo Keynes, que tampoco era precisamente un
revolucionario. Andamos hacia un camino inadecuado, insistiendo en
políticas erróneas y antagónicas, y la única forma es apostar por la
desobediencia civil y la insumisión de forma democrática y
pacíficamente. Seré gráfico. La Generalitat intenta introducir el zorro
dentro del gallinero." (Público, 17/02/2013)
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