"La
banca de Chipre, sobredimensionada, está a punto de quebrar (no puede
afrontar sus compromisos de pago). Para evitarlo, la Unión Europea ha
decidido concederle al país una cuantía de 10.000 millones de euros.
Este “rescate” tiene un objetivo parecido al rescate de la banca española:
evitar que las entidades financieras no paguen a sus acreedores. Es
decir, el rescate de la Unión Europea es una cantidad de dinero que en
última instancia terminará en manos de las entidades financieras y otros
agentes que prestaron dinero a los bancos chipriotas.
No es un rescate
al país, es un rescate a la banca de Chipre (que ha invertido mal el
dinero de sus depositantes y acreedores).
Hasta aquí, pocas diferencias con los rescates a otros países como
España, Grecia, Portugal e Irlanda. La novedad se ha dado en las medidas
que tiene que realizar el país para poder recibir el dinero del
rescate.
Siempre que la Unión Europea concede un rescate, exige que el
país que lo recibe ponga en marcha una serie de políticas concretas.
Mientras que en el resto de países las medidas han ido encaminadas a
aumentar impuestos como el IVA o el IRPF, disminuir los gastos de las
administraciones públicas, flexibilizar el mercado laboral… en el caso
de Chipre la medida estrella ha sido la quita en los depósitos.
A nadie se le escapa que esta quita a los depositantes chipriotas es
un robo clarísimo. La transmisión del dinero es muy evidente: se extrae
dinero directamente de los ahorros de los ciudadanos para pagar los
platos rotos por la banca. Es normal que multitud de voces condenen esta
quita; se trata de un atracado descarado.
El depositante chipriota ve
de golpe y porrazo cómo ha disminuido su capacidad adquisitiva; ve que
lo han empobrecido de la noche a la mañana. Un robo, al fin y al cabo,
ordenado por la Unión Europea y ejecutado por el gobierno de Chipre para
pagar a los acreedores.
Pero el resultado de esta quita a los depositantes es prácticamente
el mismo que en el caso de otros países rescatados: empobrecimiento de
todos los ciudadanos. El objetivo de la extracción de parte de los
depósitos es recaudar dinero, algo muy parecido a lo que ocurre cuando
un gobierno (como el español) aumenta el IVA o el IRPF.
La diferencia
está en que la quita de los depósitos recauda dinero en muy poco tiempo,
mientras que las medidas implantadas por otros países tardan un tiempo
en cosechar resultados. Pero los ciudadanos españoles nos empobrecemos
igual (o más) que los chipriotas aunque no veamos las cifras de nuestras
cuentas de ahorro disminuir como en el caso de los ciudadanos de
Chipre.
Tener que pagar más en impuestos como el IVA o el IRPF, o en
tasas como las judiciales o las de las matrículas universitarias, es
otra forma de hacer más pobre a la ciudadanía. Eso sí, es una forma
menos descarada que la de extraer el dinero directamente de los
depósitos en los bancos." (
, La Marea,
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