"¿Cuándo volverá a fluir el crédito a la economía real?
La dichosa (y capital) cuestión acapara desde hace meses el debate con
pocos datos y muchas percepciones, en su mayoría, cuestiones de fe. Las
cifras se multiplican mirando a pasado. La más cruenta, la que refleja
la foto fija a 31 de diciembre pasado, el cierre del ‘annus horribilis’ para la banca española.
En 2012, el crédito bancario descendió en 177.753 millones, según el Banco de España. La tendencia continuará en este 2013.
La financiación a familias y empresas no financieras se reducirá en
otros 110.000 millones aproximadamente, según las proyecciones del
sector. Hasta abril, la tendencia parecía cumplirse: la caída del
crédito se ha agravado en otro 15%, alrededor de 25.000 millones, según
datos del supervisor.
“Para abrir el grifo del crédito se necesitan dos condiciones.
Alguien que accione el grifo y que éste vierta agua, pero agua en
condiciones, y no una pocas gotas. Ni una ni otra exigencia confluirán
este año ni tampoco en buena parte del próximo”, admite un alto
ejecutivo de un banco.
Las entidades aducen que hay poca demanda solvente. Que hay pocos con
capacidad para accionar el grifo. Un conglomerado de argumentos lo
justifican. Por un lado, el desapalancamiento de las familias. Por otro,
el aumento de las restricciones de las entidades a la hora de conceder
financiación. La tasa de paro asusta a las entidades que ven en cada
nuevo parado un futuro impagado. La mora de la banca española roza ya el 11% y subiendo.
La tasa del 27% de desempleo asusta a las entidades no tanto
por el volumen sino por lo que puede significar de cambio de tendencia. Según el último Informe Económico de Esade,
correspondiente al pasado junio, la metástasis del paro se ha empezado a
extender a un colectivo hasta ahora inmune: los varones de entre 30 a
50 años, con título universitario, contrado indefinido y vivienda
propia.
Los conocidos como insiders. La tasa de paro se ha
elevado en este grupo del 3% al 13% desde el inicio de la crisis en
2008. "Pese a que la tasa de paro de este segmento queda por debajo de
la tasa media de paro española es preocupante la tendencia creciente
porque la evolución de este segmento puede afectar directamente a las
tasas de morosidad", asegura la profesora del Departamento de Economía
de Esade Ana Laborda.
Muchas entidades tienen catalogados a sus clientes a las puertas del
subestándar (en riesgo de dejar de pagar) en función de la salud del
sector en el que opera su empresa. En la actualidad, estos trabajadores
tienen empleo, pueden hacer frente a sus pagos, no tienen problemas de
circulante, podrían lograr un préstamo (así sería en otras
circunstancias económicas) pero, sin embargo, se les niega el crédito
ante el temor de que la crisis se acabe llevando a sus empresas por
delante." (Vox Pópuli, 08/07/2013)
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