"El director de la revista Lancet
(Richard Horton), la revista médica basada en Gran Bretaña de mayor
prestigio en el mundo sanitario de habla inglesa, acaba de hacer una
reseña en la revista británica New Statesman (12-18 julio 2013) del
libro NHS SOS: How the NHS Was Betrayed – and How We Can Save It
(dirigido por Jacky Davis y Raymond Tallis), que incluye una crítica
devastadora de las reformas realizadas por el gobierno laborista y por
el gobierno conservador (con la alianza del Partido Liberal Demócrata), a
las cuales atribuye el desmantelamiento de lo que incluso Winston
Churchill había definido en su día como la joya de la Corona del Estado
del Bienestar británico, a saber, el National Health Service, NHS (el
Servicio Nacional de Salud).
El NHS ha sido un programa enormemente
popular que garantizaba la universalidad de los servicios sanitarios
públicos (es decir, a todos los ciudadanos y residentes del Reino
Unido), sin pago en el momento de ser utilizado, y financiado por fondos
públicos, un sistema por cierto, con grandes analogías con el Sistema
Nacional de Salud en España.
Es interesante resaltar las semejanzas
que el proceso británico de desmantelamiento del NHS tiene con el que
está ocurriendo en España (incluyendo Catalunya). (...)
Richard Horton indica que el golpe mortal al NHS tuvo lugar con la
publicación por el gobierno Cameron (Primer Ministro británico) del
informe Equity and Excellence: Liberating the NHS, y la aplicación de
sus recomendaciones por el gobierno conservador-liberal.
Entre estos postulados ideológicos estaba la supuesta mayor eficiencia y
calidad del sector privado sobre el público, la mayor sensibilidad al
usuario del privado, el mejor sistema de distribución que aporta el
mercado, y otros que van, en su mayoría, en contra de una amplia y
extensa evidencia bibliográfica que muestra precisamente lo contrario.
Como bien señala Richard Horton, “es extraordinario que todavía se
afirmen estas posturas cuando el sistema sanitario más privatizado del
mundo, tanto en su financiación como en su gestión, el sistema
estadounidense, es además del más caro, el que menos sirve al usuario,
el más impopular y el más ineficiente”. Y esto es lo que está ocurriendo
en el Reino Unido.
Las reformas han sido un ataque frontal al NHS, con
una extensa privatización que ha beneficiado exclusivamente a la sanidad
privada, creándose un sistema dual, como ya existe en Catalunya, que
descohesiona, divide y separa a la población, en cuanto a su atención,
por su nivel de renta y clase social. (...)
Lo que hacen el libro revisado y el
mismo Richard Horton es una crítica devastadora, no solo de las
reformas, sino de los agentes que jugaron un papel clave en su génesis y
en su aplicación.
Su mayor crítica es al Partido Conservador y al
Liberal que, de una manera clara, descarada y obvia, han defendido los
intereses financieros y corporativos privados que quieren echarle mano
al NHS, que hasta entonces estaba en situación de off limits. Pero
Richard Horton también incluye en su crítica al Partido Laborista, que
ya había implementado las bases de esas reformas con sus deseos de
introducir mercados y privatizaciones en elementos importantes del NHS.
La masiva extensión de tales reformas a todo el NHS no disculpa los
primeros pasos del Partido Laborista, que abrieron la posibilidad de
seguir la ruta que más tarde tomaron los conservadores y liberales.
Richard Horton es especialmente crítico con los dirigentes laboristas
que lideraron dichas reformas y que ahora están trabajando para las
compañías privadas que gestionan el sistema. Su crítica personal a tales
personajes, con nombres y apellidos, es dura, fuerte y contundente.
Pero la lista de Richard Horton es mucho
más extensa. Incluye a las fundaciones como la King’s Fund y muchas
otras, que eran los think tanks donde esas reformas se gestionaron. Y,
por último, Horton y los autores del libro son críticos con el
establishment médico, incluido el académico, por lo que llaman, sin
tapujos, cobardía. Horton considera que ese establishment sabía que
dichas reformas iban a dañar al NHS.
Y permanecieron callados. Pero no
se atrevieron a enfrentarse con la estructura del poder. Termina Horton
escribiendo “si hay infierno, espero algún día encontrar en él a todos
aquellos que traicionaron al NHS, bien por intereses financieros o bien
por cobardía”. Hasta aquí, el director del Lancet.
Como dije antes, las semejanzas con lo que está ocurriendo en España,
incluyendo a Catalunya, son enormes. Los partidos de sensibilidad
conservadora y liberal están liderando cambios que son réplicas de los
cambios que ha hecho el gobierno Cameron en el Reino Unido, utilizando
la misma retórica y la misma argumentación.
Y, como en el Reino Unido,
el Partido Socialista también sembró, en ocasiones, las bases de
aquellas contrarreformas. Ni que decir tiene que los gobiernos
socialistas hicieron reformas de gran valía para defender y mejorar la
sanidad pública tanto en España como en Catalunya.
Pero su excesiva
moderación, y su abertura al pensamiento liberal en algunas áreas,
permitieron que se infiltrara primero y dominara después el tsunami
neoliberal que, llevado a cabo por los gobiernos conservadores y
neoliberales, está desmontando el sistema nacional de salud a ambos
lados del Ebro."
(Artículo publicado por Vicenç Navarro en la columna “Dominio Público” en el diario PÚBLICO, 30 de julio de 2013, en vnavarro.org, 30/07/2013)
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