25.11.13

El 99% tiene que ajustarse, sacrificarse, para pagar la corrupción y la incompetencia del 1%.

"(...) Para salir de la crisis ha habido dos tipos de recetas. Una, rescatar a los bancos porque, según dicen, son demasiado grandes para caer. ¿Esto es cierto?

Por supuesto. Parte del problema es precisamente ese. Los bancos no solo juegan y apuestan con dinero ajeno, sino que también son capaces de crear dinero de la nada. La creación secundaria, la creación bancaria de dinero, les permite a los bancos tener el privilegio exorbitante de emitir por cuenta propia capacidades de compra de activos, de concentración de la riqueza, contra nada.

Es como si fuera un equilibrista cuyo punto de apalancamiento es la liquidez con la que juegan con el banco central o, eventualmente, cada vez más importante ahora, el tema del shadow banking (sistema bancario en la sombra, un conjunto de entidades financieras, infraestructura y prácticas que sustentan operaciones financieras que ocurren fuera del alcance de las entidades de regulación nacionales). 

Esto les permite tener liquidez y lidiar con un nivel de apalancamiento gigantesco que en realidad con poquísimo capital les permite tener un monto de préstamos ingente; o sea, que crearon una cantidad de compra nueva gigantesca.

Cuando un banco es demasiado grande está comprometiendo un volumen de recursos que puede afectar al conjunto de la economía de un país entero. Muchas veces la deuda generada por esta creación artificial de recursos, de capacidad de compra, que hacen los bancos normalmente a su grupo de amigos, puede terminar siendo pagada por una sociedad entera que es lo que está pasando ahora.

 Cuando quiebra un banco hay una serie de mecanismos, a través de los bancos centrales, de los bancos de garantía de depósitos y finalmente de los recursos fiscales, que evitan que quiebren y su deuda la paga el conjunto de la ciudadanía.

Por eso, por ejemplo en el caso del Ecuador la Constitución es muy clara. Dice que el sistema financiero es un servicio público delegado en los bancos. Y es que ,a final de cuentas, están trabajando con una plata que no es suya y, si meten la pata, quien acaba pagando los platos rotos es la población entera.

 Entonces deberíamos tener, dentro de las propias leyes del capitalismo, unos mecanismos para controlar con mucho más rigor  cómo se están comportando y saber exactamente dónde están poniendo nuestra plata.

La otra receta son las políticas de austeridad…

Claro, el absurdo que estamos viviendo, y que es absolutamente contradictorio con la democracia y con el avance de la civilización, es el hecho de que el 99% tiene que ajustarse, sacrificarse, para pagar la corrupción y la incompetencia del 1%. 

Yo creo que aquí hay una situación que no es solamente de absurdo económico sino de absurdo legal y democrático que es necesario corregir aquí, allá y en todos lados.

Lo curioso es que las medidas que ahora imponen en España el Banco Mundial, el Fondo Monetario Internacional, en el caso europeo el BCE, ya han sido impuestas en América Latina y…

(Interrumpe). Por supuesto. La oficina independiente del propio FMI tiene al menos dos ejemplos paradigmáticos en los que reconocen haber metido la pata: Argentina y Corea del Sur. Yo creo que inclusive, tímida pero oficialmente, el propio FMI ha mostrado una serie de reparos frente al entusiasmo sádico de sus otros socios dentro de la Troika (Comisión Europea y Banco Central Europeo) respecto de la eficacia de las políticas de austeridad.

En realidad se ha probado clarísimo en Sudamérica durante los 30 años de aplicación de políticas neoliberales que la austeridad no es en absoluto eficaz para reducir el déficit fiscal. 

Por el contrario, instala de manera crónica una crisis fiscal en la medida que el multiplicador de cada recorte de gasto o de inversión pública tiene un debilitamiento de la base tributaria muchísimo más importante que termina ampliando la brecha. 

Lo que se está haciendo es detonar un mecanismo de más endeudamiento, de endeudarse para pagar la deuda que empieza en el sector público pero que termina multiplicándose a nivel de los gobiernos regionales o de las empresas. (...)"           (Entrevista a Pedro Páez, La Marea, 22/11/2013)

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