"Bruselas, el vértice más político de la troika, lo esgrime como un gran
triunfo. Después de los varapalos que se ha llevado por la aplicación de
las medidas de austeridad en los países periféricos, dos países van a
salir de los programas de rescate con éxito institucional: España e
Irlanda. (...)
La banca se declara así zona libre de tóxicos. Pero ¿se han visto rescatados los ciudadanos?
En el trimestre de verano, alrededor de 20 empresas se declararon en
concurso de acreedores cada día. La razón más aducida por pymes y
autónomos para abandonar su actividad sigue siendo la falta de crédito.
Pocos o nadie en el sector dudan de que la sequía de préstamos sigue
atenazando a la economía
. Es la advertencia recurrente que lanzan los
organismos internacionales, incluido el FMI, otra de las puntas del
triángulo de la troika, que pide más "estímulos" para que retorne el
flujo del crédito.
El carpetazo al rescate, que
dejará a España en un periodo de "vigilancia especial" hasta que se
devuelva el 75% de lo abonado, se da sin haber cumplido el objetivo más
importante: el de normalizar el papel de los bancos en la economía. Las
entidades se escudan en que no hay "demanda solvente", esto es,
proyectos a los que prestar dinero sin tener miedo de dañar sus
balances. (...)
Cuando se acaban las ayudas, los
subsidios y no se encuentra empleo, el impago de la hipoteca llega antes
o después. "El rescate ha sido procíclico, ha ahondado en la recesión
al no reactivar el crédito", denuncia Alberto Montero, profesor de
Economía Aplicada de la Universidad de Málaga.
"Con un contexto económico de debilidad de la recuperación, será
necesario hacer nuevos saneamientos conforme siga subiendo la morosidad,
al menos hasta 2014", explica Joaquín Maudos, catedrático de Análisis
Económico e investigador del Ivie. Además, la elevada deuda del sector
privado, herencia de la burbuja financiera y que representa más del 200%
del tamaño del PIB español, puede seguir haciendo temblar el sistema al
achicarse.
"El alto endeudamiento de las empresas puede pasar factura
sobre la mora bancaria, como advirtió el ultimo informe de estabilidad
financiera del FMI", recuerda Maudos. "Esta mora puede provocar
saneamientos adicionales", advierte. El último: otros 5.000 millones de
euros. (...)
El principal problema es que, si el banco malo tumba los precios, un
temor que ya tenían las entidades financieras cuando se creó, puede
terminar empeorando la situación, al perjudicar a los bancos, que siguen
intentando vender miles de pisos que tienen en sus carteras. Otro pez
que se muerde la cola. (...)
Otro elemento controvertido que resulta de haber terminado el rescate es
el menor tamaño del sector. "Se ha convertido en un oligopolio",
describe el catedrático emérito de banca del Esade, Robert Tornabell.(...)" (eldiario.es, 13/11/2013)
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