6.12.13

Por si hacen falta... nueve indicadores que demuestran que la recuperación todavía está lejos

"Un escaso crecimiento de la economía después de cinco años encadenando recesiones ha servido al Gobierno de Rajoy para apuntar con una bandera blanca hacia la luz al final del túnel. (...)

Sin embargo, ni Europa arranca, ni la deuda se reduce, ni el BCE se ha lanzado todavía a una expansión monetaria más allá de los manguerazos de liquidez a la banca. En septiembre y octubre del año pasado, la actividad se desmoronó. Y en parte por la comparación con estos meses tan malos, ahora se aprecia un cierto rebote empujado por el efecto estadístico. De hecho, varios indicadores recogidos por Vozpópuli demuestran que la recuperación se antoja todavía muy titubeante.

 1) La deuda externa: (...) Pues bien, después de que volviesen unos 50.000 millones de dinero foráneo a comprar emisiones del Tesoro, la deuda externa continúa en unos niveles similares, sobre el 90 por ciento del PIB. El desequilibrio sigue ahí.

 2) La productividad: la productividad prácticamente evoluciona de la mano del paro. Cuanto más desempleo, más productividad, lo cual implica que estamos mejorando nuestra competitividad a costa de echar a trabajadores y hacer lo mismo con menos gente. (...) Y así se da la increíble paradoja de que todo lo que vendemos fuera se consigue a fuerza de vender menos dentro.

3) Los beneficios de las empresas y la inversión: (...) todavía seis de cada diez empresas acumulan pérdidas, de acuerdo con los datos de la Agencia tributaria. Y sin beneficios no puede haber inversión y por ende empleo.

 4) El desendeudamiento de los hogares:  pese a que las empresas avanzan a buen ritmo en su proceso de desapalancamiento, no sucede así con las familias. Y ello puede tener en parte una explicación. Mientras que los costes de las empresas se han reducido drásticamente, los precios no se han recortado en la misma medida. (...)

5) El número de empresas exportadoras: las exportaciones avanzan a tasas anuales auténticamente portentosas. Sin embargo, aunque aumenta la cifra de compañías que venden fuera, el número de empresas que exportan regularmente se mantiene estable en torno a las 40.000.   (...)

6) La fragmentación financiera: las pymes españolas no consiguen crédito para circulante o inversión. Y cuando lo logran, pagan por ello el doble que una empresa grande española o casi el triple que una pyme alemana.  (...)

7) La morosidad: la mora constituye un serio problema se mire por donde se mire. Es un problema para la banca, pues amenaza con erosionar de nuevo sus balances. Es un problema para las pequeñas empresas proveedoras de las grandes, ya que según el observatorio de Cepyme el 66 por ciento sufren retrasos a la hora de cobrar. (...)

8) La fragilidad de los ingresos públicos: pese a haber tomado medidas tributarias para aumentar la recaudación por valor de 30.000 millones, los ingresos apenas han aumentado en unos 10.000 millones, debido a que las bases imponibles se hunden y una parte de la actividad se desplaza hacia la economía sumergida buscando la supervivencia. (...)

9) El déficit presupuestario: pese a que aparentemente el déficit público ya no preocupa a nadie, de acuerdo con las estimaciones de la Comisión Europea su cumplimiento todavía presenta riesgos en 2013 y 2014.(...)

 Aunque a Europa le interese vender que sus recetas funcionan, el camino hasta que se estabilice la deuda será largo y complejo. Las palabras mágicas del presidente del BCE afirmando que haría todo lo que fuese necesario para salvar el euro surtieron efecto y calmaron el pánico. Pero la recuperación en ciernes todavía se vislumbra temporal, cíclica y, en definitiva, demasiado frágil. Esperemos que la luz al final del túnel no sea otro tren."            (Antonio Maqueda, Vox Pópuli, 20/11/2013) 

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