"“He tenido que recorrer todo mi barrio para conseguir los medicamentos
que necesito. Parezco una yonqui buscando un chute”. A Charo Martínez,
de 65 años, le trasplantaron el riñón hace un año y medio. Para que su
cuerpo no rechace el órgano, necesita fármacos inmunodepresores, pero
cada vez tiene más problemas para conseguirlos.
La situación de urgencia
le obligó la semana pasada a recurrir a su médico en el hospital Vall
d’Hebron de Barcelona para pedirle la medicación, aunque son las
farmacias las que deben dispensarla.
Llevaba semanas tomando las
pastillas que le cedió una amiga trasplantada que tenía de sobra. Como
ella, un creciente número de pacientes se topa con dificultades en
Cataluña para acceder a unos medicamentos que son vitales para su salud. (...)
“Cada vez es más habitual que las farmacias no dispongan de los
medicamentos”, explica Antoni Tombas, presidente de la Asociación de
Enfermos de Riñón (ADER). (...)
En solo una semana, las quejas de tres pacientes llegaron a
conocimiento del CatSalut, que se ocupó de darles solución de forma
individual. Lo hizo enviando a uno de los pacientes al hospital a
recoger los fármacos e indicando a los otros dos a qué farmacia debían
ir. Gilabert admite que los hospitales deben ser un “canal
extraordinario”.
El Servicio de Farmacia del Hospital de Bellvitge (L’Hospitalet) ha
enviado una circular a sus médicos en la que se les informa de que si
reciben a un paciente en busca de tratamiento inmunodepresor, “no se le
envíe a la farmacia del hospital”, explicó Teresa Casanovas, directora
del Programa Asistencial de Hepatitis Crónicas del hospital. “El último
paciente que se me presentó fue una mujer que llevaba tres días sin
medicación”, relata Casanovas.
La complicada situación la confirman los médicos que se ocupan del
seguimiento de estos pacientes. “Desde hace meses, algunos tienen
problemas para conseguir los fármacos”, reconoce Francesc Moreso, jefe
clínico de la Sección de Trasplante Renal del Servicio de Nefrología del
Hospital Vall d’Hebron (Barcelona).
Le pasó a María Ramírez, una trasplantada de riñón. La última vez fue
en noviembre. “Llevaba 10 días yendo a mi farmacia. Me decían que los
tendrían al día siguiente, pero iba y no estaban”, cuenta. “Fui a varias
farmacias, pero me dijeron que como no era cliente habitual, no me lo
iban a servir”, añade. Ramírez y Martínez viven la situación con gran
angustia. “Me hace sentir indigna, culpable de estar enferma”. (...)
Boi Ruiz respondió a las asociaciones de pacientes que el problema no
debía repetirse después de que los farmacéuticos hubieran cobrado ya los
tres meses de retrasos que les adeudaban. “También nos dijo que, si aun
así le pasaba a alguien, hay que llamar al teléfono de CatSalut
Respon”, explica Rosa Pàmies, de la asociación de trasplantados de
corazón Corsnous.
El teléfono lo maneja el Sistema de Emergencias
Médicas, aunque no es el número para las urgencias, y Salud lo ha
habilitado como mecanismo para atajar estos problemas, una solución que
despierta dudas entre los médicos y las asociaciones de pacientes. (...)
El Gobierno catalán se ha comprometido a regularizar los pagos a las
farmacias en 2014, lo que no ha evitado que sigan los problemas. Es el
caso de la farmacéutica que dispensa a Ramírez y que, bajo condición de
anonimato, ha accedido a explicar los problemas que atraviesa.
“Antes
asumíamos los medicamentos caros de todo el barrio, pero los impagos nos
han llevado a devolver facturas a los proveedores”, relata la
propietaria de la farmacia, situada en la zona alta de Barcelona. La
morosidad provocó que el proveedor principal cortase a la farmacia el
suministro. “¿Qué haces si te pasa eso? Cambias de mayorista y sigues
haciendo grande la pelota”.
Pero el nuevo mayorista no tenía los
fármacos en stock y tardaba en obtenerlos del laboratorio, según la
boticaria. A estos problemas hay que sumar el hecho de que estos
medicamentos nunca han sido muy rentables para las farmacias, puesto que
los márgenes que obtienen son magros para el desembolso que requieren.
La situación de Ramírez alcanzó tal gravedad que ella misma llamó al
laboratorio que produce sus medicinas (Novartis), que tiene desde hace
algunos años a disposición de las farmacias un número de teléfono por si
hay problemas de suministro. “Antes no recibíamos más de 10 llamadas al
mes en Cataluña, ahora son entre 100 y 200”, explica la compañía.
“Desde el verano hasta ahora hemos detectado más casos", relata Antoni
Puig, director de Logística de Novartis, que produce algunos de los
inmunodepresores más utilizados. Novartis mantiene que sigue
suministrando los fármacos a los mayoristas con total normalidad y que
los problemas en el circuito no se deben a decisiones suyas.
Francesc
Pla, vicepresidente del Colegio Oficial de Farmacéuticos de Barcelona
(COFB), explica que “no hay la misma disponibilidad” de estos fármacos
que antes, porque “el circuito se ha complicado”. Según Pla, los
problemas de abastecimiento están localizados en las “estanterías de los
distribuidores”. Fedefarma, uno de los principales proveedores en
Cataluña, ha declinado ofrecer por ahora su versión a este diario." (El País, 02/01/2014)
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