11.2.14

Hay que elegir entre una muerte lenta, o abandonar el euro. Un shock controlado del que vamos a salir después.

"(...) La posición de Syriza no es la mayoritaria dentro de la izquierda porque se opone a la austeridad pero con una fuerte apuesta por la moneda única y la UE. ¿Qué supone esta postura en el marco político de la UE?

Para mí es exactamente lo que la clase dirigente europea desea. Porque Syriza dice: “Nosotros queremos permanecer en el euro y vamos a permanecer pase lo que pase y además vamos a ser radicales”. Pero clase dirigente sabe que esta opción es imposible. Lo realmente peligroso de Syriza es que contiene una corriente de izquierda radical –un 40% de la coalición– que no está de acuerdo con esta propuesta y que puede llegar a suponer un peligro de ruptura.

 En otras palabras, Syriza no es un cuerpo político fiable. Es impredecible. Y es esta posibilidad de una radicalización de la coalición lo que preocupa realmente a la clase dirigente europea.

Por otra parte, si Syriza resulta elegida, habrá un crecimiento de las demandas populares, incluso aunque la gente esté pesimista y pasiva. Si hay un Gobierno de Syriza, querrán medidas en relación a sus salarios, pensiones, trabajo, etc, todo tipo de demandas.

 Esto sí supone una amenaza para la clase dirigente europea. Además, otros países europeos pensarán: nosotros podemos hacer lo mismo. Por eso Syriza encarna una promesa pero también supone un riesgo enorme.

Parece que identifica “izquierda” con la postura que propugna salir del euro. ¿Por qué?

A mi entender, esta postura es la única que abre la posibilidad de hacer políticas de izquierda radical que cambien la relación de fuerzas en favor del trabajo y contra el capital; políticas que son necesarias para restablecer el daño infligido a los países europeos en los últimos años debido a la crisis. 

Son políticas sensatas, fundamentales, como redistribución, control o nacionalización de los bancos, reorganización de la producción. Estos cambios son imposibles, en mi opinión, dentro de la unión monetaria y significan lo contrario de lo que significa hoy la Unión Europea.

Puedo ser más específico: un Gobierno radical en Grecia debería dejar de pagar una parte importante de la deuda, que de otra manera es insostenible, así como cambiar las políticas fiscales y monetarias. No podemos asumir la austeridad, no podemos apostar por superávits fiscales.

 Tiene que haber políticas diferentes, que permitan el crecimiento de la economía. Un Gobierno radical debería nacionalizar la banca y crear bancos públicos que dieran soporte a la reorganización de la producción. Si atendemos a estas propuestas, nos damos cuenta de que no pueden darse dentro de la estructura de la unión monetaria hoy.

¿No cree que si llegamos a la situación en la que un Gobierno pueda aplicar esas medidas, la situación política europea habrá cambiado tanto que podría pensarse en cambios en la propia arquitectura de la UE?

A veces la izquierda necesita al Estado nación para proteger los derechos de los trabajadores y los derechos democráticos, y no puede hacerse de otra manera. El Gobierno de Grecia o de Portugal no puede cambiar la estructura de la Unión Europea, pero sí puede intervenir en Grecia y Portugal. Por supuesto, el mío no es un argumento nacionalista. En ocasiones puedes utilizar los mecanismos del Estado nación para crear una corriente internacional.

Si en 2010 se hubiera dado la posibilidad de una serie de gobiernos de izquierda en varios países de Europa hablaríamos, pero ahora ya llevamos cuatro años de crisis. Y en estos cuatro años Grecia ha sido destrozada, Portugal y España están muy mal. No estamos discutiendo sobre casos ideales. Y sabemos que Syriza tiene una posibilidad real de estar en el Gobierno y tiene que decidir qué hacer aquí y ahora.

Si llegas al poder sin un plan, pensando que vas a cambiar la UE, la consecuencia será el caos. Pero sí hay una serie de cosas que puedes hacer. Y tienes que preparar a tu gente, mantenerles informados de lo que es posible. Puedes involucrar a la gente en este proceso, porque al final de ahí es de donde proviene tu fuerza.

¿Cómo se pide que se enfrenten a las consecuencias negativas de un tipo de transición así, por ejemplo, con los costes de volver a una moneda nacional?

Tienen que entender que hay que elegir entre una muerte lenta, que es lo que han estado experimentando, o un shock controlado del que vamos a salir después. Si ese es el caso, el shock y su gestión serán más fáciles: podrás intervenir sobre la circulación monetaria, nacionalizar los bancos y ponerlos bajo control público e imponer medidas para impedir la fuga de capitales. 

Intervenir en los mercados de petróleo, medicinas y alimentos. Habrá que hacer provisión para cubrir las necesidades inmediatas por un corto periodo de tiempo hasta que la demanda vuelva a normalizarse. Todo esto se puede implementar de forma controlada si el Gobierno de izquierdas está seguro de que tiene que hacerlo. (...)"   (Entrevista a Costas Lapavitsas, Nuria Alabao y Xavier Ferrer, eldiario.es, en Rebelión, 03/02/2014)

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