"(...) La posición de Syriza no es la mayoritaria dentro de la
izquierda porque se opone a la austeridad pero con una fuerte apuesta
por la moneda única y la UE. ¿Qué supone esta postura en el marco
político de la UE?
Para mí es exactamente lo que la clase
dirigente europea desea. Porque Syriza dice: “Nosotros queremos
permanecer en el euro y vamos a permanecer pase lo que pase y además
vamos a ser radicales”. Pero clase dirigente sabe que esta opción es
imposible. Lo realmente peligroso de Syriza es que contiene una
corriente de izquierda radical –un 40% de la coalición– que no está de
acuerdo con esta propuesta y que puede llegar a suponer un peligro de
ruptura.
En otras palabras, Syriza no es un cuerpo político fiable. Es
impredecible. Y es esta posibilidad de una radicalización de la
coalición lo que preocupa realmente a la clase dirigente europea.
Por otra parte, si Syriza resulta elegida, habrá un crecimiento de las
demandas populares, incluso aunque la gente esté pesimista y pasiva. Si
hay un Gobierno de Syriza, querrán medidas en relación a sus salarios,
pensiones, trabajo, etc, todo tipo de demandas.
Esto sí supone una
amenaza para la clase dirigente europea. Además, otros países europeos
pensarán: nosotros podemos hacer lo mismo. Por eso Syriza encarna una
promesa pero también supone un riesgo enorme.
Parece que identifica “izquierda” con la postura que propugna salir del euro. ¿Por qué?
A mi entender, esta postura es la única que abre la posibilidad de
hacer políticas de izquierda radical que cambien la relación de fuerzas
en favor del trabajo y contra el capital; políticas que son necesarias
para restablecer el daño infligido a los países europeos en los últimos
años debido a la crisis.
Son políticas sensatas, fundamentales, como
redistribución, control o nacionalización de los bancos, reorganización
de la producción. Estos cambios son imposibles, en mi opinión, dentro de
la unión monetaria y significan lo contrario de lo que significa hoy la
Unión Europea.
Puedo ser más específico: un Gobierno radical en
Grecia debería dejar de pagar una parte importante de la deuda, que de
otra manera es insostenible, así como cambiar las políticas fiscales y
monetarias. No podemos asumir la austeridad, no podemos apostar por
superávits fiscales.
Tiene que haber políticas diferentes, que permitan
el crecimiento de la economía. Un Gobierno radical debería nacionalizar
la banca y crear bancos públicos que dieran soporte a la reorganización
de la producción. Si atendemos a estas propuestas, nos damos cuenta de
que no pueden darse dentro de la estructura de la unión monetaria hoy.
¿No cree que si llegamos a la situación en
la que un Gobierno pueda aplicar esas medidas, la situación política
europea habrá cambiado tanto que podría pensarse en cambios en la propia
arquitectura de la UE?
A veces la izquierda necesita al
Estado nación para proteger los derechos de los trabajadores y los
derechos democráticos, y no puede hacerse de otra manera. El Gobierno de
Grecia o de Portugal no puede cambiar la estructura de la Unión
Europea, pero sí puede intervenir en Grecia y Portugal. Por supuesto, el
mío no es un argumento nacionalista. En ocasiones puedes utilizar los
mecanismos del Estado nación para crear una corriente internacional.
Si en 2010 se hubiera dado la posibilidad de una serie de gobiernos de
izquierda en varios países de Europa hablaríamos, pero ahora ya llevamos
cuatro años de crisis. Y en estos cuatro años Grecia ha sido
destrozada, Portugal y España están muy mal. No estamos discutiendo
sobre casos ideales. Y sabemos que Syriza tiene una posibilidad real de
estar en el Gobierno y tiene que decidir qué hacer aquí y ahora.
Si llegas al poder sin un plan, pensando que vas a cambiar la UE, la
consecuencia será el caos. Pero sí hay una serie de cosas que puedes
hacer. Y tienes que preparar a tu gente, mantenerles informados de lo
que es posible. Puedes involucrar a la gente en este proceso, porque al
final de ahí es de donde proviene tu fuerza.
¿Cómo se pide
que se enfrenten a las consecuencias negativas de un tipo de transición
así, por ejemplo, con los costes de volver a una moneda nacional?
Tienen que entender que hay que elegir entre una muerte lenta, que es
lo que han estado experimentando, o un shock controlado del que vamos a
salir después. Si ese es el caso, el shock y su gestión serán más
fáciles: podrás intervenir sobre la circulación monetaria, nacionalizar
los bancos y ponerlos bajo control público e imponer medidas para
impedir la fuga de capitales.
Intervenir en los mercados de petróleo,
medicinas y alimentos. Habrá que hacer provisión para cubrir las
necesidades inmediatas por un corto periodo de tiempo hasta que la
demanda vuelva a normalizarse. Todo esto se puede implementar de forma
controlada si el Gobierno de izquierdas está seguro de que tiene que
hacerlo. (...)" (Entrevista a Costas Lapavitsas, Nuria Alabao y Xavier Ferrer, eldiario.es, en Rebelión, 03/02/2014)
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