"(...) La idea más general es que Turquía no es, de hecho, el problema; ni
tampoco Sudáfrica, Rusia, Hungría, India ni cualquier otro país que esté
en apuros ahora mismo.
El verdadero problema es que las economías más
ricas del mundo —Estados Unidos, la eurozona y otros actores menos
importantes también— no han sido capaces de resolver sus problemas
subyacentes.
Lo más evidente es que, ante un sector privado que quiere
ahorrar demasiado e invertir muy poco, hemos aplicado medidas de
austeridad que intensifican las fuerzas de la depresión. Y lo que es aún
peor, todo indica que, al permitir que el problema del paro se agrave,
estamos reduciendo las perspectivas de crecimiento a largo plazo, así
como las de corto plazo, lo cual hundirá la inversión privada todavía
más.
Ah, y una gran parte de Europa ya corre el riesgo de caer en una
trampa deflacionaria como la de Japón. Es más que verosímil que una
crisis de los mercados emergentes pueda convertir ese riesgo en un
hecho.
Así que Turquía parece tener problemas graves; y China, una economía
muchísimo más grande, también parece un poco inestable. Pero lo que da
miedo de estos problemas es la debilidad subyacente de las economías
occidentales, una debilidad que han agravado profundamente unas
políticas absolutamente nefastas." (
Paul Krugman , El País, 2 FEB 2014 )
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