"Algunos parecen creer que un mundo de despido libre y a
coste cero solucionaría el problema del paro. Me pregunto si de verdad
piensan que casi 6 millones de parados –de acuerdo con la EPA– iban a
encontrar empleo incluso si aceptasen trabajar a cambio de nada
En los años 60 del pasado siglo el economista Arthur Melvin Okun estudió
y cuantificó la relación entre actividad económica y creación de empleo
para el caso de los Estados Unidos, estableciendo un paradigma que hoy
lleva su nombre.
Lo que Okun demostró es que existe una relación de
causalidad entre crecimiento y paro, que además funciona en ambos
sentidos. A partir de su propuesta se ha establecido que la tasa de
crecimiento económico necesaria para reducir el desempleo se sitúa entre
el 2% y el 3% del PIB, en función del país y el periodo considerado. (...)
A veces parece que nos olvidamos de que las empresas contratan en
función del precio de la mano de obra, sí, pero sobre todo contratan en
función de sus necesidades. Sin demanda no hay incentivos para
contratar, sea cual sea el nivel de los salarios. Por eso, en una
situación como la actual, las políticas de flexibilidad en el mercado
laboral son inservibles para generar empleo.
Al igual que en la trampa
de la liquidez propuesta por Keynes (situación en la que los tipos de
interés no consiguen estimular la actividad económica a pesar de estar
en niveles mínimos) tampoco, en un contexto como el actual, bajar el
salario a niveles de subsistencia tiene efecto alguno sobre la creación
de empleo. (...)
Gráfica: tasa de paro y crecimiento económico en la economía española
En base a lo anterior, si damos por buena las previsiones de la
Comisión Europea (que acaba de anunciar una tasa de crecimiento para la
economía española de 1,0% en 2014 y de 1,7% en 2015), no parece
verosímil que nuestra tasa de paro vaya a reducirse drásticamente en el
corto plazo.
El horizonte para imaginar tasas de paro en la
horquilla del 10% al 15%, coherente con la historia de nuestro mercado
laboral, sigue estando lejos. En el periodo expansivo de los años 80 la
tasa de paro se redujo 5,8 puntos con una tasa de crecimiento medio del
3,9% durante más de cuatro años y el paro nunca fue inferior al 15%.
En
los años 90 la tasa de paro se redujo 14,3 puntos gracias a una tasa de
crecimiento medio de 3,7% durante más de siete años y el paro nunca fue
inferior al 10%. En el periodo expansivo de los años 2000 la tasa de
paro se redujo 3,9 puntos y para ello fue necesario crecer a una tasa
promedio de 3,5% durante más de cuatro años. Actualmente, la tasa de
variación interanual del PIB es -0,2% y la tasa de paro 26%.
Es
cierto que el futuro no tiene por qué ser como el pasado, especialmente
si estamos frente a un cambio de paradigma en nuestro modelo de
crecimiento. Pero, si nos guiamos por la experiencia reciente, tenemos
todavía mucho tiempo por delante antes de haber resuelto el problema del
paro.
Demasiado como para pensar que la espinosa cuestión de la
distribución de rentas no tendrá efectos sobre la cohesión social. (...)" (Daniel Fuentes Castro en Zona Crítica de eldiario.es, en Caffe Reggio, 05/03/2014)

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