"Más allá de
Grecia, ¿qué piensa usted de la situación de la zona euro? Bruselas estima ahora que la
situación está mejorando, mientras que, en cambio, algunos expertos alertan del
riesgo de deflación…
Nuestro deber primordial es el de conceptualizar los problemas con que
nos encontramos. El cambio climático, pongamos por caso. Usted observa las
inundaciones en Australia, un deshielo en Siberia, huracanes en Nueva York o en
Nueva Orleáns…
Si usted considera todos esos acontecimientos por separado, no
hay la menor posibilidad de resolver el problema. Pues eso es lo que se ha
hecho con la zona euro, mientras que la pobreza en Grecia, el paro en España,
los minijobs en Alemania y el déficit
de competitividad en Francia son todas cosas ligadas a una arquitectura
disfuncional de la zona euro.
Se ha querido resolver esas dificultades con
políticas generalizadas de austeridad con el resultado de todos conocido.
¿Es real el riesgo de
deflación?
La espiral deflacionaria está ya desatada. Los
precios manufactureros han empezado a caer en ciertos sectores. Alemania acaba
de anunciar que los salarios reales habían bajado en 2013. Si los salarios
disminuyen en Alemania, ¿qué va a pasar en Francia o en España?
Hay que
recordar que esta estrategia de deflación salarial ha sido llevada conscientemente
a cabo por la Comisión con el propósito de poner remedio a la crisis. En su
gran sabiduría, ¡acaba de pedir a Portugal que siga bajando las remuneraciones!
Pero yo no culpo a las autoridades políticas: si se considera sacrosanta la
arquitectura institucional de la zona euro, entonces el BCE no puede monetizar
la deuda, ni puede tampoco intermediar entre las entidades financieras y los
Estados… ¡No puede hacer nada!
Precisamente en
una obra reciente [véase en SinPermiso: Una modesta
proposición para resolver la crisis de la eurozona, Versión 4.0] proponía
usted una serie de medidas para resolver esos problemas sin necesidad de
modificar los tratados…
Nosotros [James K. Galbraith, Stuart Holland y el
propio Varoufakis; T.] proponemos, en primer lugar, que el BCE pueda emitir
obligaciones por cuenta de los Estados, lo que permitiría hacer bajar los tipos
de interés a los que acceden a los empréstitos.
En segundo lugar, habría que
autorizar al BCE a recapitalizar directamente a los bancos en dificultades a
través del Mecanismo Europeo de Estabilidad. Eso rompería el vínculo entre los
bancos y los Estados de donde los bancos proceden.
En tercer lugar, el BCE podría asociarse al Banco
Europeo de Inversiones (BEI) para lanzar un gran programa de inversiones en
infraestructuras. Por último, habría que tomar medidas sociales a favor de los
ciudadanos europeos más frágiles. Todas esas disposiciones permitirían resolver
la crisis, y pueden emprenderse en el marco institucional actual, sin necesidad
de modificar los tratados. (...)
Algunos
economistas temen la explosión de burbujas financieras en China. ¿Usted
también?
Sí. Mucho. Tengo bastante respeto por unas
autoridades chinas que, al menos, reconocen los problemas a que se enfrentan. A
fin de evitar un aterrizaje brutal de la economía, Pekín buscó mantener la
cohesión del país con inversiones públicas, señaladamente en infraestructuras,
pero al precio de hinchar burbujas de activos. Y ahora existe un gran riesgo de
que esas burbujas estallen.
Por eso el gobierno trata de limitar los daños
saliendo progresivamente de las liquideces del mercado. En definitiva, resulta
claro que la economía mundial vacila entre dos vías: ya una ralentización gradual,
ya una nueva y brutal sacudida. Lo que viene confirmar mis peores temores: la
crisis de 2008, lejos de desaparecer, simplemente ha mutado su naturaleza." (“La crisis de 2008, lejos de desaparecer, simplemente ha mutado su naturaleza.” Entrevista Yanis Varoufakis, Sin Permiso, 09/03/2014)
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