FI
= sociedades financieras; GG = Gobierno general; II = organismos
internacionales; NF I= sociedades no financieras; NPISH = instituciones
sin fines de lucro que prestan servicios a los hogares
"Como
puede verse, más o menos de 2003 a 2012 la deuda mundial se ha
duplicado, pasando de unos 50 billones de dólares a 100 billones
(billones españoles, es decir, millones de millones). Y la mayor parte
de esa deuda son los intereses y las deudas que hay que pagar para pagar
las deudas que los intereses y las deudas van originando…
La deuda
mundial se duplica, pues, cada nueve años más o menos, pero la de muchos
países lo hace en mucho menos tiempo. ¿Cuánto tiempo creen ustedes que
podrá durar todo esto?" (Juan Torres López, 14/03/2014)
"Mientras que el gobierno español sigue empeñado en hacernos creer que la economía española levantará cabeza este año se vuelven a recrudecer los peores pronósticos sobre el futuro inmediato del sistema financiero y de la economía mundial.
En realidad, no tiene mucho mérito anticipar que se está gestando un
crash mucho peor que el que provocó la crisis de las hipotecas subprime cuyos coletazos todavía sentimos con casi toda intensidad. (...)
Las principales circunstancias que permiten augurarlo son las siguientes:
1) El volumen materialmente impagable que ha alcanzado la deuda pública y privada en todo el mundo.
Es inevitable que, antes o después, se produzcan suspensiones de
pagos en casos concretos o en serie y, además, de modo muy desordenado,
por dos razones principales. En primer lugar, porque no existen
instituciones ni mecanismos de arbitraje a nivel mundial que pudieran
abordar el problema estableciendo quitas o reestructuraciones
equilibradas. Y, en segundo lugar, porque es imposible que la deuda
acumulada se pueda metabolizar por el sistema, ni siquiera a muy largo
plazo, sin producir un bloqueo fatal de la actividad productiva, dada su
magnitud.
Los conflictos por esta causa pueden comenzar a darse muy pronto, en
el mismo momento en que se produzcan subidas, que ni siquiera tendrían
que ser muy grandes, en los tipos de interés, bien generalizadas o
incluso solo en algunos países. (...)
La
deuda mundial y la de los diferentes países se viene duplicando cada
siete o diez años más o menos (en algunos incluso en la mitad de
tiempo), lo que indica que no es posible “digerirla” esperando a que lo
haga el crecimiento de la actividad económica y del ingreso, no solo
porque éstos serán siempre globalmente insuficientes sino porque,
además, se concentran cada vez más. (...)
2) La insolvencia generalizada de la banca internacional que provocará otro estallido del sistema financiero.
El salvamento de los bancos ha consistido en permitir que vuelvan a
actuar “como si”, es decir, aparentando que han saneado sus balances
gracias a mentiras y trampas contables y a las ayudas regulatorias que
permiten registrar beneficios con independencia de su verdadera
situación patrimonial y, más concretamente, sin contabilizar los
verdaderos quebrantos que han sufrido sus activos.
Gracias a las ayudas multimillonarias de los bancos centrales y de
los gobiernos se ha podido reciclar una parte de los activos tóxicos que
habían contaminado hasta la parálisis a la inmensa mayoría de las
grandes entidades financieras, pero aún queda una buena parte de ellos
en los balances, disimulada gracias a que se siguen valorando a precios
de adquisición como si no hubiera ocurrido nada en estos últimos años.
La prueba es que prácticamente en ningún sitio se ha recuperado la
financiación a la economía.
Y no solo no han desaparecido los activos tóxicos de los bancos sino
que éstos ha aumentado su exposición a los peligros de los derivados
financieros con los que se alimentan un buen número de burbujas (...)
3) La falta de regulación de las finanzas internacionales que multiplica la inestabilidad y las crisis.
Tampoco se ha hecho nada por evitar que la especulación y la
generación de burbujas se siga generalizando en la economía
internacional, consumiendo recursos y desestabilizando todo lo que hay a
su alrededor. Las tensiones en las bolsas son constantes y están
apuntando a una caída vertiginosa que puede ir acompañado del estalido
de las burbujas que se vienen generando en diversos ámbitos y países. (...)
En
otros momentos de la historia, las guerras solucionaban situaciones de
deuda impagable o de insuficiencia de demanda y falta de rentabilidad
pero hoy día la magnitud de los problemas que he mencionado es tan
grande que ni una guerra de dimensiones colosales podría solucionarlos.
Nos encontramos al borde del abismo y lo comprobaremos muy pronto." (Juan Torres López,11/03/2014, Publicado en Público.es el 9 de marzo de 2014)

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