"(...) Ya no será necesario llevar seis meses sin despidos para acogerse a
la tarifa plana, sino que bastará con uno y, además, la improcedencia
tendrá que haberla dictaminado un juez.
Si la empresa la reconoce tras
un acuerdo económico con el trabajador, como ocurre con bastante
frecuencia para evitar los inconvenientes del proceso, el despido no
será teniendo en cuenta a estos efectos.
Quiere ello decir que
será perfectamente posible mandar empleados al paro para recontratarlos
un mes y un día después, con el único objeto de esquivar buena parte de
las cotizaciones sociales.
El compromiso de permanencia que anunció
Rajoy ha sido atenuado también: si la empresa prescinde del trabajador
antes de transcurridos tres años, ya no deberá devolver todo el ahorro
cosechado, sino una cantidad proporcional al tiempo que ha estado en
vigor el contrato. De esta manera, el Gobierno renuncia a otro elemento
disuasorio frente a quienes quisieran hacer un uso indebido de la tarifa
plana.
Así las cosas, parece evidente que, en vez de poner en
marcha un mecanismo efectivo para la creación neta de empleo, lo que ha
hecho Rajoy es un nuevo regalo a los empresarios. Con el inconveniente
añadido de que ese regalo no lo pagará él, sino que lo vamos a pagar
todos.
Porque, inevitablemente, al rebajar las cotizaciones sin que haya
un muro de contención contra los abusos, la recaudación de la Seguridad
Social se resentirá y no parece que el horno de donde sale el dinero de
las pensiones esté ahora mismo para bollos." ('Un nuevo regalo de Rajoy a los empresarios', de Vicente Clavero en Público, en Caffe Reggio, 07/03/2014)
No hay comentarios:
Publicar un comentario