28.3.14

Los contribuyentes alemanes pagaron así el rescate de sus bancos: el 98% del dinero fue para su agujero, y el 2% para Grecia. Mientras, Alemania ganó con sus bonos 40 mil millones en 4 años


"(...) Si usted gana las elecciones, ¿cuál será el primer mensaje a Bruselas y a Berlín?  (...)

 Propondremos a nuestros acreedores que renuncien al 50-60% de la deuda griega. Será una solución adecuada para un país profundamente endeudado y para sus acreedores. Si nuestra deuda pública sigue creciendo, muy pronto dejará de haber soluciones factibles y tendremos que declararnos en bancarrota. En tal caso, los acreedores perderían todo su dinero. (...)

 Una condonación parcial de la deuda no es, desde luego, una solución radical, y la historia registra muchos precedentes. La comunidad internacional condonó el grueso de la deuda de Alemania en la Conferencia de Londres de 1953, porque el país había resultado devastado en el curso de la II Guerra Mundial: un 60%, más o menos. Se logró un acuerdo, por el que Alemania pagaría el resto de la deuda si su economía comenzaba a crecer.   (...)

Yo creo que es una expectativa harto realista, y esa es la propuesta que hacemos a los acreedores. ¿Hay otra propuesta a la vista? ¿Cuál es la propuesta de los actuales dirigentes de la UE y de la hegemonía alemana en la UE? Lo que proponen es una división de Europa. Están dividiendo a Europa entre países presuestariamente superavitarios y países presupuestariamente deficitarios. Entre Norte y Sur. Entre ricos y pobres.

 ¡Ese no es el futuro de la Europa que queremos! Esa situación no tiene que ver con la idea básica de una Europa fundada en la solidaridad. Pero para presentar nuestra propuesta, lo primero que necesitamos es el mandato del pueblo griego. La que sugerimos es la única solución real para toda Europa. (...)

Pero los autores de la política de austeridad no soltarán su proyecto así como así. Lo han creado con la ayuda de las instituciones financieras internacionales y de las elites locales. El proyecto de transformar la Europa meridional en una región de fuerza de trabajo barata y rebosante de “zonas económicas libres” con derechos humanos y laborales limitados. 

Es decir, el proyecto de hacer de la Europa meridional una región “asiática dentro de Europa”: un proyecto bastante exitoso, realmente. Usted mismo mencionó eso en conversaciones anteriores. ¿Por qué deberían apearse de él y cambiar nada? (...)

Yo estoy convencido de que para Grecia –y en general, para la crisis— no hay solución tecnocrática. La solución sólo puede ser política. Lo que cuenta en política es la correlación de fuerzas, no las emociones.

 Es la única vía para cambiar cualquier cosa. No convenceremos a nuestros socios internacionales con apelaciones a la solidaridad; sólo lo lograremos mostrándoles claramente que tienen mucho que perder si persisten en la actual política de austeridad. Cuando Angela Merkel se percate de que puede salir perdiendo, cambiará su forma de hacer las cosas. 

Alemania ha ganado un montón de dinero con la crisis de la Eurozona y la crisis de los países de la Periferia europea, y la señora Merkel no tuvo que cambiar su forma de pensar. Todo el mundo se llena la boca y la pluma con los malhadados contribuyentes alemanes y europeos obligados a pagar por el rescate de Grecia, aun cuando eso es una gran mentira.

 Los contribuyentes pagan por el rescate de los bancos: el 98% de todo el dinero del rescate fue a parar directamente al agujero negro de los bancos para pagar sus deudas. Sólo el 2% de todos los paquetes de rescate fue a parar a la economía real. Entretanto, Alemania ganó un montón de dinero con sus bonos públicos (cerca de 40 mil millones de euros en cuatro años). 

Y durante ese período, Alemania y otros países que sostenían el mecanismo de rescate apenas pagaron 800 millones de euros para ayudar a los países en apuros. La crisis ha sido un proyecto muy rentable para Alemania, y es claro que sus representantes políticos no tienen ahora el menor interés en ponerle fin precisamente ahora. 

Pero tampoco quieren destruir una moneda, el euro, que tanto dinero les ha reportado; no quieren volver al viejo marco alemán. Por eso creo que, al final, seremos capaces de discutir esos problemas.  (...)

Tras varios años de protestas que no consiguieron cambiar prácticamente nada y tras varios años de tercermundización del país, los griegos están exhaustos. Muchos de ellos se han distanciado deliberadamente de la política, a la que ven con creciente disgusto. (...)

La gente está harta de todo. El problema es que no creen en la posibilidad de grandes cambios. Los griegos son muy reacios ahora a pasar a la acción. Han sido muy activos estos cuatro últimos años, especialmente en 2010 y 2011. Ahora hay que reorientar hacia la política sus esperanzas de cambio, hacia la posibilidad de un cambio político. Toda la rabia y toda la decepción pueden moverles a tomar parte en las elecciones. (...)

¿No ha tenido usted nunca la sensación a lo largo de estos últimos años de vivir al borde de un enorme estallido social, si no de algo peor ?  (...)

La mejor forma de describir la atmósfera que se respira en Grecia sería decir que la gente está deprimida. Ponen todas sus esperanzas en los cambios políticos: las últimas encuestas de opinión muestran que la gran mayoría de los griegos cree que Syriza ganaría ahora unas elecciones anticipadas. 

Así pues, les ven a ustedes como a una suerte de fármaco antidepresivo… 

Ja, ja, no estaría mal como consigna… El problema es que esa mayoría de gentes que creen que ganaríamos las elecciones no cree que seamos capaces de traer cambio alguno. 

¿Porque disponer del poder político no es lo mismo que tener una influencia real en Grecia, como usted mismo ha dicho antes?

Esa es una de las razones. Pero en este caso no se trata de una “visión teórica”; se trata de emociones. De sentimientos. Muestra a las claras hasta qué punto está decepcionado todo el mundo. Los medios de comunicación se las han ingeniado para terminar por convencerles de que no hay otra vía que la de la austeridad, y de que nuestro destino está escrito y sellado. Tenemos que sufrir. (...)"         (Bostjan Videmsek, Sin Permiso / Chronos Magazine, en Rebalión, 27/03/2014

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