12.5.14

A los pacientes se les entregan las batas, las tallas de las camillas y las fundas de las almohadas del primer día, para que las lleven a sus domicilios y traerlas diariamente, previo lavado por su cuenta

"(...) Se han suprimido meriendas y también el vaso de leche, zumo, flan o yoghourt... que se daba a los pacientes horas después de la cena, lo que se conoce en Cataluña como ressopó; se han cursado instrucciones para tramitar las altas antes de la comida del mediodía y, si el paciente no puede marcharse hasta más tarde, no se le suministra esa comida al no considerársele ya como ingresado; no se facilita agua mineral ni tampoco pañuelos desechables; no se dispone de compresas o son notoriamente insuficientes; hay escasez de mantas, almohadas, sábanas, batas, pijamas, toallas... y se alecciona al personal auxiliar sobre la imperativa necesidad de no cambiar la ropa de cama o no facilitar toallas diariamente salvo situaciones in extremis. 

El material desechable escasea y, en algunos casos, ha sido sustituido por otro de calidad notoriamente inferior o insuficiente para su uso o función. 

Los gastos en limpieza y lavandería que, al parecer, se consideran "hostelería" y no parte integrante de los obligados requerimientos de asistencia en condiciones higiénico-sanitarias adecuadas, se intentan reducir y minimizar: se disminuye el personal y no se sustituyen las ausencias del ya escaso destinado a esas tareas; se limita el número y la frecuentación en la limpieza de material, suelos e instalaciones...

Pero la fiebre "ajustadora" que afecta a los directivos de los centros sanitarios concertados, todos ellos edecanes de ese nuevo Gran Capitán cuya misión parece ser la de imponer un nuevo orden sanitario en Cataluña, no se limita tan sólo a poner coto al derroche económico del que al parecer son responsables los profesionales y los pacientes hospitalizados; la cruzada "ahorradora" se extiende también a los malos hábitos de los pacientes que, en régimen ambulatorio, frecuentan los Servicios de Rehabilitación, Fisioterapia, Radioterapia y aquellos otros a los que deben acudir, durante días o semanas, para completar su tratamiento.

 Así, a los pacientes en tratamiento rehabilitador o radioterápico, se les entregan las batas, las tallas que cubren las camillas y las fundas de las almohadas que han utilizado el primer día con la instrucción de que se las lleven a sus domicilios pero, eso sí, bajo advertencia de que deberán traerlas diariamente mientras dure su tratamiento, previo lavado por su cuenta si fuere necesario. 

Se les explica incluso que la finalidad de tan ingeniosa medida es evitar el "derroche" que supondría tener que cambiarlas para cada paciente y cada día de tratamiento. 

No tengo constancia de que, si el paciente no retorna esa lencería al finalizar el tratamiento o si fallece durante el mismo, se inste embargo o se realice cualquier otra actuación tendente a conseguir su devolución o pago compensatorio y, por el momento, tampoco parece que se haya previsto o establecido ninguna sanción ante tan insolidaria actuación por parte de los usuarios.

Llama poderosamente la atención que, mientras se pone tanto empeño en esos higiénicos ajustes, no se tenga reparo alguno en abonar, con cargo al erario público, las abultadísimas minutas de prestigiosos gabinetes de abogados, todos ellos vinculados a las nobles huestes del Gran Capitán y de las patronales sanitarias catalanas responsables de su patrocinio, que en muchas ocasiones son más elevadas que la cuantía de las reclamaciones laborales y salariales de cuyos servicios traen causa. 

 Pero lo que supera, y en mucho, la altanería en la rendición de cuentas que se atribuye a Don Gonzalo de Córdoba, es que entre esas abultadas minutas se encuentran también las que corresponden a las defensas jurídicas de notorios personajes imputados y acusados por fraude y estafa, delitos cometidos prevaliéndose de su condición de servidores públicos.

 Tal vez nuestros aguerridos gestores sanitarios no tienen otra opción, puesto que la valiente campaña ahorradora en limpieza que han puesto en marcha, no les permite derrochar ni un solo euro en la desratización ni en la desparasitación del sistema que tan ardorosamente defienden. (...)"               (Carme Pérez, Crónica Global, Miércoles, 30 de abril de 2014)

No hay comentarios: