"El descenso de los rendimientos de los bonos emitidos por los gobiernos
de Grecia, España, Portugal, Irlanda e Italia, ha sido aclamado como
prueba de que la crisis ha terminado y que los inversores deben dar fe a
la fortaleza de la recuperación de la zona euro.
Sin embargo, lo que ha
estado en juego en la valoración de la deuda soberana de estos países
es simplemente la especulación del mercado, alentada por las bajas tasas
de interés y las políticas de liquidez del Banco Central Europeo.
Con
sus declaraciones, el BCE ha desempeñado un peligroso juego de demagogia para beneficio de los especuladores.
Esto confirma que tras seis años del mayor desplome de la economía
occidental, no se ha aprendido nada de la crisis.
El estallido y el
derrumbe de la burbuja inmobiliaria y crediticia se ha saldado con la
creación de otra burbuja: la de los bonos de deuda pública.
El mercado de deuda pública en la zona euro se ha convertido en un
casino financiero altamente riesgoso que apuesta por más y mayores
programas de expansión cuantitativa por parte del BCE. Como se piensa
que el BCE está a punto de lanzar una expansión monetaria por valor de 1
billón de euros (€1.000.000.000.000), las apuestas están en todos los
frentes porque es una gran oportunidad de lucro masivo.
Esto
es lo que ha hecho caer el rendimiento de los bonos de Grecia, España,
Portugal e Irlanda a los niveles más bajos en los últimos 3 y 4 años. El
rendimiento de los bonos a 10 años de Grecia ha caído del 40 por ciento
de hace dos años al 6 por ciento de ahora.
El diferencial de
rentabilidad de la deuda de Grecia y Alemania que alcanzó un máximo de
3.900 puntos básicos, ha llegado a los 450 puntos básicos. A dos años de
casi salir de la zona euro, Grecia ha vuelto al mercado de capitales de
la mano de los chicos de Goldman Sachs.
Los mismos que le ayudaron a
orquestar las cifras fraudulentas de su contabilidad, le asesoran ahora
en el mercado de capitales. Sus bonos a cinco años pagan un retorno del
4,95 por ciento y se venden en un abrir y cerrar de ojos.
Este cambio de tendencia del mercado es fruto de las políticas del BCE,
que ha anunciado medidas no convencionales en sus programas de compra de
bonos y en los accesos de liquidez a la banca.
Pero los inversionistas
especulativos no son filántropos sino amigos en los buenos tiempos
cuando el mercado se mueve en la dirección que les conviene. Tal como
ocurrió tras el estallido de la crisis en 2008, serán brutalmente
rápidos para salir del mercado apenas cambie la dirección del viento. (...)" (Marco Antonio Moreno, El blog salmón, en Attac España, 09/04/2014)

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