"Años después de tener lugar, los abusos sexuales de miembros de la Iglesia Católica continúan saliendo a la luz, a pesar del velo de silencio con el que la institución cubre algunos de estos casos.
"Entre el año 1982 y verano de 1992 sufrí abusos sexuales por parte del cura al que ahora denuncio. En 1982 yo tenía 10 años", asegura Javier Paz Ledesma en el escrito de denuncia presentado el pasado 30 de abril ante el Juzgado de Instrucción de Salamanca, al que ha tenido acceso este diario.
Ledesma sobrepasa hoy los cuarenta años, pero hasta ahora ha tenido "emociones contradictorias" que le han impedido denunciar a Isidro López Santos,
jubilado y anteriormente párroco de la iglesia de Fátima de Salamanca,
que según afirma abusó de él mediante "tocamientos y masturbaciones", aunque el sacerdote niega a Público la veracidad de estas informaciones.
Javier
Paz Ledesma denuncia haber sufrido los abusos del cura durante una
década, pero asegura que este no es un hecho aislado: "Me consta que
otras personas han sufrido abusos similares en los mismos momentos, y
que estas han denunciado los hechos ante las autoridades eclesiásticas",
sostiene.
Según explica, por entonces su madre ya era viuda y
colaboraba con la parroquia, por lo que el sacerdote tenía fácil acceso
al muchacho: "El señor Isidro se aprovechaba de esa situación para que mi madre le encomendase mis cuidados", denuncia en el documento.
En
el mismo escrito, el denunciante detalla que los abusos tuvieron lugar
en la iglesia de San Julián, en Salamanca. "En concreto, en la
dependencia llamada torre de cinco plantas, en ‘el palomar', donde el
cura me llevaba a ver canarios y palomas, y consistían en tocamientos y
masturbaciones. Eran tardes de clases particulares de latín, cuando
empezaba a meter la mano por dentro de mi pantalón y a masturbarme. A veces se iba y aparecía al rato", recuerda.
"Otros días, antes de esas clases, [cuando era] más joven, los
tocamientos eran también en la torre, en la última planta, donde tenía
sus palomas, criaba canarios. Allí acudíamos muchos chicos, como local
social", rememora Ledesma, que describe la escena situando al párroco
sentado a su lado, con las manos "dentro del pantalón".
El
cura insiste en todo momento en su inocencia, pero reconoce haber
participado en la organización de los campamentos de verano que orquesta
la parroquia de San Julián, en los que Ledesma asegura haber sufrido
los "tocamientos y masturbaciones" del párroco.
"Los campamentos
se solían desarrollar en Tormellas, Ávila", explica. "Isidro tenía su
tienda, tienda botiquín, donde se curaban las heridas típicas y dormían
los enfermos y los pinches del campamento, aquellos que iban fuera de
turno y ayudaban en las compras"."Yo fui varios años, esas noches de angustia son oscuras,
intuyo lo sucedido pero aún la mente sigue cerrada, recuerdo la mano
dentro del saco, tocándome, jadeos. Lo demás está en sombras aún",
asegura. (...)
Para recabar pruebas, Paz Ledesma solicita en su escrito de denuncia
el reconocimiento de los Servicios Médicos Forenses adscritos al
Juzgado, "a fin de que emita el oportuno informe médico y determine el
alcance de las agresiones y las secuelas sufridas", a pesar de que ya han transcurrido 22 años desde los hechos que hoy pone en manos de la Justicia.
"Hasta
el año 2001 no fui consciente de haber sufrido dichos abusos, ya que mi
memoria de manera selectiva apartó esos recuerdos temporalmente.
Después de tratamiento médico durante ese año pude recuperar la memoria,
saber lo que me había pasado", explica en el documento, en el que pide
al juzgado que esclarezca los hechos y abra un juicio contra su presunto
agresor, 32 años después de que comenzaran los abusos que hoy denuncia. " (Denuncia abusos sexuales Paz Ledesma by Jennifer Foster, Público, 05/05/2014)
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