"(...) Genara González, desprovista
también de tarjeta sanitaria, acudió a varios centros de urgencias hasta
que finalmente la atendieron en el Hospital Clínic: "Hemos ido a Manso
de urgencias y nos dijeron teníamos que pagar. De allí, al Hospital del
Mar, de donde nos mandaron al Hospital Clínic.
Allí me pidieron el
documento de identidad y me dijeron que me iban a mandar la factura a
casa, que ya ha llegado". Las facturas emitidas en los centros de
urgencias de los distintos hospitales públicos no son algo
circunstancial, según los casos que recoge la plataforma PASU_CAT. "Recibir una factura en urgencias no es la excepción, es la norma. Los casos sin tarjeta sanitaria se facturan", explica Jesús Blanco.
Según el Real Decreto 16/2012 del Ministerio de Sanidad, la atención sanitaria en urgencias es de aplicación universal. Estefanía,
doctora en el Espacio del inmigrante de Barcelona, comenta que un vacío
de interpretación en el mismo decreto deja la puerta abierta a las
facturas en urgencias. "Afirma que la asistencia en urgencias está cubierta, pero no dice si es gratuita.
Ahí nos la han clavado.
El discurso a nivel mediático se ha manejado muy bien: nadie quedará en
la calle sin estar atendido. Pero lo que nos consta es que están
cobrando las urgencias. Te atienden, sí, pero antes te piden el
documento de identidad y luego te hacen firmar un documento conforme al
que vas a recibir una factura. Es una medida disuasoria. Ante la
posibilidad de que le llegue una factura de 200 o 300 euros, la persona
se va a casa".
A todo esto se suman los casos de arbitrariedad en las admisiones en urgencias. Tudor Vrabiescu,
menor de edad, tuvo que acudir dos veces con vómitos a urgencias para
ser atendido: la segunda vez, con un acompañante que conocía los
derechos del paciente y reclamó que se le atendiera, dado que se trataba
de un menor.
Estefanía, que acompaña a pacientes a urgencias para
asegurarse de que son atendidos, se pregunta quién decide la urgencia
del caso en la ventanilla de admisiones. "Urgente bajo la percepción del
recepcionista, no del médico. ¿El sentido común del ama de casa se
aplica a un sistema nacional de salud, fiebre o sangre?". (...)" (Público, 03/05/2014)
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