" ¿Crisis?, ¿qué crisis? ¡La crisis se acabó! (...)
De nuevo tiene que ser la sociedad civil, ante el despropósito de unas
élites extractivas cada día más desconcertadas, quien “ponga negro sobre
blanco”.
Lo último, el informe de UNICEF “La infancia en España 2014. El valor social de los niños: hacia un Pacto de Estado por la Infancia”. (...)
Desde 2010, tras aquella fatídica y maldita fecha del 10 de mayo, el gasto para la protección de la infancia ha caído más de un 14%,
mientras la deuda pública se ha incrementado en más de 500.000
millones. Concretamente, la dotación presupuestaria destinada a la
infancia desde 2007 ha caído un 6,8%, y un 14,6% desde 2010 hasta 2013.
Claro, había que financiar a bancos quebrados, oligopolios varios, y,
por supuesto a acreedores que no midieron bien el riesgo. ¡Qué envidia
observar países como Dinamarca, Austria, Islandia, donde el saneamiento bancario se hace a costa de gerencia y acreedores!
El descenso es aún mayor en la inversión individual por niño al
reducirse un 11,7% y un 15,3% respecto a 2007 y 2010, respectivamente (...)
Pero he ahí al inefable de nuestro ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro, con ese verbo suelto que le caracteriza, afeando a aquellos que osamos no solo afirmar que no existe tal recuperación sino que estamos al inicio de la segunda fase de la Gran Recesión.
Después de desplumar a la ciudadanía vía recortes salariales, aumentos
de impuestos –hilarante la reforma fiscal propuesta-, copagos, destrozos
servicios básicos varios -educación y sanidad-, desahucios a miles de
familias, después de todo eso, encima nos aburren con su foto
distorsionada de la dura realidad.
Pero lo peor es que, en plena verborrea, no se callan. ¿Qué es eso de
destinar dinero público de ayuda a la infancia? ¡Que no nos enteramos!
Eso es de la Edad Media. ¡Que el dinero público está para rescatar a la “superclase”! Eso sí que es económicamente eficiente. ¿Y las familias? ¡Que apechuguen!
El destrozo provocado por la “superclase” en nuestro
país no tiene paragón en nuestro entorno europeo: democracia de muy baja
calidad, sistema de acceso restringido, dominado por los privilegios y
la corrupción... Ni siquiera la educación permite al hijo nacido en una
barriada marginada, en una familia que bastante tiene con llegar a fin
de mes, mejorar sus expectativas de vida. (...)
No hay ningún protocolo de exigencia, refuerzo y apoyo a estos niños. Están condenados desde su nacimiento.
La realidad de nuestra infancia va a ser todavía peor de lo que lo pinta el informe de UNICEF. Solo hay alternativa, cambiar radicalmente el actual estado de descomposición.
¡Que la ciudadanía, de una vez por todas, envíe a su casa a todos
aquellos que han contribuido a la actual descomposición moral, política y
social de nuestro país! Hoy más que nunca son necesarias todas aquellas
transformaciones que nos devuelvan la dignidad.
Es condición sine qua non acabar con todos aquellos grupos de poder que no han hecho otra cosa que intervenir el mercado por medio de lobbies, comprando
voluntades políticas, para subsidiar a determinados crepúsculos con
dinero estatal.
Esos mismos grupos, puestos a exigir, piden que el
Gobierno no interfiera para proteger al ciudadano en situaciones límites
como la actual. Corrompen el Gobierno y luego piden un gobierno
pequeño. Por cierto, le recomiendo a Cristóbal Montoro que se sosiegue y escuche el disco de Supertramp “Crisis?, What Crisis?” (Juan Laborda, Vox Populi, 25/06/2014)
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