24.6.14

El sistema sanitario catalán ha descendido 7 puestos en los últimos 3 años, y ya tiene el menor presupuesto per capita, y las listas de espera más largas. Mas ha superado todas las expectativas...

"(...) Tras más de tres años de recortes en el sistema sanitario catalán, los efectos sobre la pérdida de calidad y seguridad del sistema no pueden seguir ocultándose por más tiempo.

 Según el ranking publicado por la Federación de Asociaciones para la Defensa de la Sanidad Pública (FADSP), Cataluña se encuentra en el sector medio-bajo (en el 12 de 17), pero lo más relevante es que ha descendido siete puestos en los últimos tres años. Según el portavoz de la Federación, la situación española de los servicios sanitarios ha sufrido un deterioro general que no parece previsible recuperar a corto ni a medio plazo.

 Pero el caso de Cataluña es todavía más preocupante, ya que los recortes se iniciaron antes y el impacto sobre el funcionamiento ha sido uno de los mayores. Cataluña se ha situado a la cola de las Comunidades con menor presupuesto sanitario per capita (la 13 de 17).

 También se sitúa en la zona baja en cuanto al gasto farmacéutico por persona (la 13 de 17), y en el desembolso en atención primaria (la 11 de 17). En cuanto a la opinión ciudadana, ocupa la posición 13 en grado de satisfacción, estando sólo por delante de Extremadura, Murcia, Galicia y Canarias. 

A pesar del pretendido maquillaje que se pretende aplicar a las listas de espera, el impacto sobre la atención sanitaria es incuestionable: Cataluña es la Comunidad con más pacientes en lista de espera quirúrgica y también donde el tiempo de espera es más largo. 

Según los datos aportados por la misma Consejería, 181.559 pacientes se encuentran pendientes de ser intervenidos quirúrgicamente, y casi la mitad de esas intervenciones corresponden a las 14 denominadas “en garantía” que, teóricamente, no deberían demorarse más de 6 meses pero que, en la realidad y en más del 40% de casos, ese plazo es ampliamente sobrepasado. El Sindicato Médicos de Cataluña ha denunciado demoras de más de 7 años en intervenciones traumatológicas. (...)

Por mucho que desde el departamento de Salud se pretenda sostener que esos recortes no afectan a la calidad asistencial, la realidad se impone y las cifras de las listas de espera, aunque se pretenden ocultar y amañar, son demoledoras.

Los cierres de camas, unidades y quirófanos que ya se han anunciado para el período estival, suponen el desbordamiento de una situación que ya se encontraba al límite. La pasada semana, diversas plataformas y entidades sociales, promovieron una jornada de protestas en cuatro de los grandes hospitales catalanes, exigiendo en unos la reapertura de las plantas de hospitalización cerradas, y en otros, impidiendo el cierre de más unidades.

 Según los convocantes de las protestas, en tres años, el Hospital Clínico de Barcelona ha cerrado 74 camas; el Hospital de Bellvitge, 260; Vall d’Hebron, 130; Can Ruti, 115; y el Sant Pau, 106. Uno de los portavoces reargumenta que “abriendo las camas cerradas en Bellvitge, Can Ruti y Vall d’Hebron, que son 500, con una estancia media de siete días, y cerrándolas en agosto, se podrían ingresar 23.500 pacientes más al año” (...)

Pero lo que causa más indignación es que en algunos de esos centros, y también en otros, mientras se mantienen plantas cerradas, se estén derivando pacientes a otros hospitales, algunos de ellos privados al 100%. 

Y así se llega al meollo de la cuestión y, tal vez, al origen y al objetivo de tanto recorte: mientras el presupuesto de los centros sanitarios públicos y concertados se ha visto disminuido en más del 20%, los centros privados, como IDC/CAPIO del que dependen, entre otros, el Hospital del Sagrat Cor y el Hospital General de Cataluña, han visto incrementado su concierto con el CatSalut en casi un 80%.

Según se ha publicado recientemente, Cataluña es la Comunidad que gasta más dinero público en sanidad privada: 2.450 millones de euros al año, lo que supone un 24,1% del gasto total español en sanidad privada. 

 Esos “acuerdos” de la Generalidad de Cataluña con entes privados se concentran en muy pocas manos y, por tanto, configuran un mercado privado oligo o monopolístico, con nula competencia, en el que resulta fácil fijar precios y obtener suculentos beneficios a través del dinero público. 

Mientras tanto, la sanidad pública, infrafinanciada y ahogada por los recortes impuestos por aquellos que han favorecido la creación de ese mercado privado monopolístico, no puede competir en calidad ni en prestaciones asistenciales básicas.  (...)

C´est la bérézina! Catástrofe, chapuza, destrozo, desastre total y sin paliativos en la sanidad de Cataluña."              (Carme Pérez, Crónica Global, Martes, 24 de junio de 2014)

No hay comentarios: