" (...) Lo primero que hay que plantearse es si nos podemos permitir esta
rebaja fiscal. Hay un tópico frecuente en los creadores de opinión (esos
que se consideran clase media, pero que se encuentran entre el 10% de
mayor renta cuando no en el 1%), repiten con insistencia que debemos
preguntarnos qué economía del bienestar nos podemos permitir.
Pues bien, cuando hay un número muy elevado de parados que no cobran el seguro de desempleo; cuando todos los jubilados presentes y futuros -es decir, la casi totalidad de los trabajadores, puesto que antes o después todos van a ser pensionistas- han sufrido uno de los mayores expolios de su existencia al condenarles a que sus ingresos vayan progresivamente perdiendo poder adquisitivo; cuando la sanidad y la educación se deterioran y se incrementa el copago; cuando desaparecen las ayudas para la dependencia; cuando disminuyen las becas y se imponen tasas para recurrir a los tribunales; cuando en los últimos años a los empleados públicos, la mayoría de ellos con ingresos muy bajos, se les ha recortado el sueldo en términos reales más de un 30%; cuando nuestra presión fiscal es una de las más reducidas de Europa, incluso por debajo de países con menor renta que el nuestro, ¿la pregunta no debería ser más bien si nos podemos permitir esta reforma fiscal?
En estas circunstancias, no parece que debamos permitirnos (no resultaría ni muy lógico ni muy ético) reducir la tributación de las rentas de capital (para disimular la llaman “imposición sobre el ahorro”), ni la del impuesto de sociedades, ni sobre todo reducir en un 8% el gravamen en el impuesto sobre la renta de los que ganan anualmente más de 120.000 euros, o en un 13,5% a los de más de 300.000 euros.
Con esta reforma, por ejemplo, el Gobierno se permite gratificar con aproximadamente 12.000 euros anuales a aquellos que ingresan un millón de euros al año. (...)"
(La desigualdad y la reforma fiscal, de Juan Francisco Martín Seco, República de las ideas, en Caffe Reggio, 28/06/2014)
"Los trabajadores que ganen hasta 40.000 euros pagarán al fisco por IRPF unos 20 euros menos de media al mes durante 2015 que actualmente.
A las rentas muy altas —por ejemplo un ejecutivo con un salario de 250.000 euros— le retendrán 399,99 euros menos al mes por el impuesto sobre la renta. (...)
Pues bien, cuando hay un número muy elevado de parados que no cobran el seguro de desempleo; cuando todos los jubilados presentes y futuros -es decir, la casi totalidad de los trabajadores, puesto que antes o después todos van a ser pensionistas- han sufrido uno de los mayores expolios de su existencia al condenarles a que sus ingresos vayan progresivamente perdiendo poder adquisitivo; cuando la sanidad y la educación se deterioran y se incrementa el copago; cuando desaparecen las ayudas para la dependencia; cuando disminuyen las becas y se imponen tasas para recurrir a los tribunales; cuando en los últimos años a los empleados públicos, la mayoría de ellos con ingresos muy bajos, se les ha recortado el sueldo en términos reales más de un 30%; cuando nuestra presión fiscal es una de las más reducidas de Europa, incluso por debajo de países con menor renta que el nuestro, ¿la pregunta no debería ser más bien si nos podemos permitir esta reforma fiscal?
En estas circunstancias, no parece que debamos permitirnos (no resultaría ni muy lógico ni muy ético) reducir la tributación de las rentas de capital (para disimular la llaman “imposición sobre el ahorro”), ni la del impuesto de sociedades, ni sobre todo reducir en un 8% el gravamen en el impuesto sobre la renta de los que ganan anualmente más de 120.000 euros, o en un 13,5% a los de más de 300.000 euros.
Con esta reforma, por ejemplo, el Gobierno se permite gratificar con aproximadamente 12.000 euros anuales a aquellos que ingresan un millón de euros al año. (...)"
(La desigualdad y la reforma fiscal, de Juan Francisco Martín Seco, República de las ideas, en Caffe Reggio, 28/06/2014)
"Los trabajadores que ganen hasta 40.000 euros pagarán al fisco por IRPF unos 20 euros menos de media al mes durante 2015 que actualmente.
A las rentas muy altas —por ejemplo un ejecutivo con un salario de 250.000 euros— le retendrán 399,99 euros menos al mes por el impuesto sobre la renta. (...)
La reforma fiscal
que ha diseñado el Gobierno beneficia sobre todo a las rentas bajas y a
las muy altas, aunque si se abre el foco y se compara con la subida del
IRPF que aprobó el mismo Ejecutivo en 2011, nada más llegar a La
Moncloa, la disminución fiscal es muy tenue.
E incluso las rentas de más
de 100.000 euros tendrán que pagar algo más. Lo que hace el Ministerio
de Hacienda es revertir en su mayor parte el aumento que soportan los
trabajadores por cuenta ajena desde hace dos años y que bautizó como
"gravamen complementario". (...)
No obstante, el año que viene los ciudadanos tendrán la impresión que el
nuevo sistema tributario es más generoso si lo comparan con la
situación actual. A partir de 2015 un trabajador que tenga un salario
bruto de 20.000 euros pagará al fisco 254,4 euros menos al año (21,2
euros al mes). Y en 2016, el ahorro ascenderá a 366,2 euros al año (30,5
euros al mes). (...)
Solo el tramo que ingresa entre 12.000 euros y 21.000 euros asciende a
5,1 millones de contribuyentes por el IRPF. Sobre este segmento de
declarantes se centra una parte importante del IRPF. Los asalariados que
ingresan 15.000 euros pagarán un 18,8% menos al fisco y los que ganan
20.000 euros un 9,4%.
Aunque en términos absolutos la disminución es
menos llamativa: 278 euros al año para los primeros y 254 euros al año
para los segundos. El Instituto Nacional de Estadística (INE) estima que
el salario medio en España es de 23.000 euros al año y el más frecuente
de 15.500 euros, según la encuesta anual de estructura salarial.
Los trabajadores con la renta más elevada también mejorarán sobre la
situación actual. Los que ganen entre 70.000 euros y 120.000 euros
pagarán 914,3 euros menos al año (76,2 euros al mes) por la rebaja
fiscal a partir de 2015. Dentro de dos años, esta cantidad casi se
duplica.
Un trabajador por cuenta ajena con una nómina de 70.000 euros
pagará entonces unos 1.910 euros menos al fisco (unos 160 euros menos al
mes). Y otro que gane 90.000 euros tendrá una rebaja en su factura
fiscal de 2.308 euros al año (192 al mes).
Entre los más beneficiados por la rebaja están los contribuyentes con
rentas muy altas, de más de 200.000 euros. Este pagará 6.392 euros menos
al mes en 2016 que actualmente.
La bajada es mayor pero el Ejecutivo
aduce que también fue más elevado el aumento del gravamen complementario
para estas rentas. Además, la mayor parte de los contribuyentes con
ingresos muy elevados deriva su renta a través de sociedades con lo que
termina pagando mucho menos. (...)" (
Jesús Sérvulo González
, El País, Madrid
25 JUN 2014)
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