"A los inversores, que no tienen prisa porque no necesitan la
vivienda, les suele dar igual que las casas tengan okupas y las
adquieren con gente dentro a la espera de que el juez los eche de allí.
Pero para un particular que quiere entrar a vivir es más complicado".
Esta es una realidad detrás detrás de las 6.000 viviendas para la venta
que la semana pasada anunció Bankia.
La nota de prensa de la entidad decía que "la selección de inmuebles
incluye pisos en toda España.
La tipología de los activos, todos ellos
de segunda mano, es muy diversa y abarca viviendas urbanas y de costa,
así como de grandes capitales, ciudades dormitorio y pequeñas
poblaciones". La promoción de viviendas a buenos precios tiene como
plazo límite el 31 de diciembre.
Sin embargo, no decía Bankia en su nota que una buena parte de estas
casas tienen un inquilino ya dentro, "que es imposible saber si es una
familia o unos okupas", aseguran desde la inmobiliaria que trata de
poner en circulación en el mercado estos inmuebles obtenidos en su
mayoría de desahucios o después de que el anterior dueño no pudiera
hacer frente al pago de la hipoteca. Bankia no oculta esta realidad, y
en la web donde se encuentran los inmuebles se puede consultar la
situación 'especial' en la que está cada uno.
En algunas zonas la preeminencia de pisos okupados sobre el total que
oferta el banco nacionalizado parece notoria: en Madrid abundan los
okupas en Usera, Arganzuela, Carabanchel o Villaverde (todo zona sur),
también en las localidades de Alcalá de Henares o Parla. En Barcelona,
abundan en L'Hospitalet, también en Salt (Girona). También hay muchos okupas en Valencia y Alicante, según la inmobiliaria que gestiona la venta de estos inmuebles, Haya.
En otras ocasiones, lo que ha hecho la entidad financiera es tapiar la
vivienda para evitar así que sea okupada de forma ilegal. "Esto es algo
muy común, se prefiere poner una pared de ladrillo a arriesgarse a que
la vivienda sea invadida".
Este tapiado no es algo nuevo, porque ya se
hizo en 2012 con muchos inmuebles adquiridos de rebote por el banco. Al
haberse tapiado, es imposible visitar la vivienda, salvo que se acredite
un interés realmente firme por adquirirla, porque se conozca alguna de
características similares por ejemplo.
En tal caso, aseguran desde la
inmobiliaria, se llevaría a una persona para "destapiar" la entrada y de
esta manera poder ver el inmueble por dentro. Al tratarse de casas que
pueden llevar cerradas varios años, se desconoce completamente el estado
de conservación de las mismas o lo que puede haber dentro.
Para hacerse con una de las casas okupadas que en realidad pertenecen al banco presidido por José Ignacio Goirigolzarri
hay que acudir a la citada web donde se muestran y realizar una oferta
por ellas. Esta oferta tendería a ser a la baja y el interesado debería
asegurarse de tener los fondos necesarios para poder adquirirla.
El
motivo, según las inmobiliarias es que la entidad financiera no puede
dar un crédito para esta vivienda, dado que ni siquiera existe una
tasación reciente del inmueble al no poderse entrar al mismo. El estado
de conservación se desconoce. Algunos okupas habrán sido más respetuosos
con la vivienda y otros menos.
El descuento que se consigue con una vivienda okupada no es pequeño:
se puede pagar entre un 20% y un 30% menos. Bankia inicia el proceso de
desalojo si tiene conocimiento de que la vivienda ha sido tomada. Y
suele durar entre 6 meses y un año hasta que se produce el lanzamiento.
Esta fórmula, más que interesar sobre el papel a alguien que quiera una
vivienda para vivir en ella (la función que debería tener preferencia
sobre las demás), interesa sobre todo a los que quieren el inmueble para
sacarle rendimiento, aprovechando precios muy bajos para venderla o
alquilarla en el futuro. A estos inversores tal vez no les importe tanto
quien haya dentro actualmente.
"Hay muchas viviendas que se pueden ocupar con facilidad, porque los
vecinos ya la tienen identificada y saben que está vacía. Se lo dicen a
sus familiares o amigos, que fuerzan la puerta y entran y se quedan a
vivir.
Hay gente que domina ese negocio y está permanentemente buscando
viviendas vacías para okuparlas", aseguran fuentes del sector. Es por
ello que en ocasiones las entidades financieras prefieren no poner
carteles de 'se vende' en la calle para pisos que están vacíos. (...)" (Vox Populi, 03/12/02014)
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