"(...) Aunque
sería lo ideal, prohibir la libre circulación de los capitales es una
medida muy drástica que generaría una sobrerreacción en los mercados
financieros (generación de un mercado ilegal paralelo al oficial y
masiva respuesta crítica de la élite económica y financiera).
Islandia y
Chipre pudieron hacerlo de forma relativamente satisfactoria porque se
trata de economías muy pequeñas (entre las dos no llegan ni a un millón y
medio de ciudadanos), por lo que el impacto en el mercado internacional
fue reducido.
En una economía tan grande como la española el efecto
sería muy drástico y perjudicial. El poder de la élite financiera es
inmenso, y hay que tenerlo muy en cuenta: antes de plantarle batalla
abiertamente necesitamos reducir su poder. Tenemos que ser más inteligentes.
Un movimiento mucho más eficaz, rápido y fácil que la prohibición de
estos movimientos es el de reducir los incentivos a que se materialicen;
es decir, establecer impuestos nuevos sobre las transferencias
financieras y aumentar otros ya existentes. De esta forma logramos
reducir el poder de las élites económicas y financieras, reducir el
riesgo de desestabilización financiera y aumentar la recaudación.
En
primer lugar, deberíamos establecer la conocida "tasa Tobin" (impuesto a
las transacciones financieras) tanto a nivel nacional (ya lo han hecho
varios países en determinados períodos, como Suecia o Reino Unido) como
-preferiblemente- a nivel europeo (se está trabajando en ello en el
Parlamento Europeo aunque no sólo a ritmos lentos -se prevé que entre en
vigor en 2016- sino con un alcance limitado, pues sólo se pretende
gravar las acciones y derivados de acciones -dejando de lado multitud de
activos como las divisas que conforman uno de los mercados que más
dinero mueven en el globo-.
En segundo lugar, se trata de reducir
la cantidad de dinero que la élite utiliza en los mercados financieros
con impuestos sobre la riqueza, limitación de las SICAV y de las
entidades de tenencia de valores extranjeros, aumento del tipo de la
renta del ahorro, así como de las ganancias patrimoniales especulativas.
Sólo deberíamos prohibir operaciones verdaderamente peligrosas, mal
vistas por la sociedad, y de volumen no muy cuantioso como las
operaciones en corto contra la deuda pública. (...)" (Alberto Garzón (IU) , Público, 02/12/2014)
No hay comentarios:
Publicar un comentario