"El Banco Mundial ha presentado sus Perspectivas Económicas
Globales donde advierte sobre los síntomas de "estancamiento secular" en
la eurozona, dada la débil demanda agregada y la caída en el
crecimiento potencial de la economía europea.
Es por ello que desde el
hermano pequeño del Fondo Monetario Internacional (FMI) advierten que si
la inflación sigue manteniéndose por debajo del objetivo del Banco
Central Europeo del 2%, la debilidad del consumo y la inversión anémica
podrían generar una espiral deflacionista.
"El
peligro de la deflación añadiría presión a las dificultades que ya
sufren algunos países de la zona euro, como un descenso de la fuerza
laboral, una caída de la productividad y la pérdida de habilidades entre
su extenso número de parados a largo plazo", advierten desde el Banco
Mundial.
Este riesgo, que también incluye a Japón, se suma a la
tensión que los bajos precios del petróleo está generando en algunos
países productores y que también hunde las presiones inflacionistas.
Estos factores, recordemos que la economía europea supone un sexto del
PIB mundial, podrían debilitar aún más el comercio mundial en un momento
en que los mercados financieros se enfrentan a un periodo de
volatilidad dada a la divergencia que existe sobre la política monetaria
de distintos países. (...)
Debido al tamaño de la eurozona, su estancamiento permanente tendría
efecto en países vecinos como Reino Unido y Suiza, así como Europa del
Este, el Norte de África y el Sur de Asia, dadas las extensas relaciones
comerciales con estas zonas.
Desde el Banco Mundial advierten que pese a
que el BCE mantiene los tipos de interés cercanos a cero, el coste de
financiación para el sector privado incrementaría dados los riesgos de
un contexto económico inestable y la caída de precios, que vendrá
acompañado de una mayor tasa de ahorro, una demanda de activos refugio y una caída de las inversiones. (...)" (El Economista, 13/01/2015)
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