"La zona euro ha perdido la batalla contra la deflación
con la caída de -0,2 por ciento en el índice general de precios de
diciembre. Este hecho da cuenta de la gravedad de la crisis financiera
desatada en 2008 que a lo largo de seis años ha sido minimizada por los
líderes europeos sin dar ninguna respuesta acertada de política
económica.
Si bien la "inflación subyacente", que excluye la fluctuación
de los precios de la energía y los alimentos, sigue siendo positiva, es
muy baja para los estándares históricos.(...)
A seis años de la quiebra de Lehman Brothers la producción europea no ha
vuelto a los niveles alcanzados en 2007 y las condiciones de vida se
hacen cada vez peores, aunque los índices bursátiles escalen hacia
nuevas y exitosas alturas.
Todo el exitismo bursátil es un juego engañoso y da lo mismo si las burbujas estallan de a una o en conjunto... No hay ninguna señal de que la economía se dirige a un repunte y la tendencia deflacionaria, así como las tasas de interés en el histórico y prolongado cero por ciento, no hace más que generar beneficios a quienes apuestan en la renta variable.
Todo el exitismo bursátil es un juego engañoso y da lo mismo si las burbujas estallan de a una o en conjunto... No hay ninguna señal de que la economía se dirige a un repunte y la tendencia deflacionaria, así como las tasas de interés en el histórico y prolongado cero por ciento, no hace más que generar beneficios a quienes apuestan en la renta variable.
La semana pasada el rendimiento de la deuda pública alemana
pasó a ser negativo. Cuando la gente debe pagar al banco para que cuide
su dinero no hay ninguna seña de prosperidad a la vista porque no hay
camino alguno a la inversión.(...)
El desplome de la demanda ha limitado seriamente la actividad
económica mundial y es lo que ha incubado el entorno deflacionario que
hoy es una dolorosa realidad en Europa. La caída de los precios del
petróleo es un claro indicador de la desaceleración del crecimiento en
todo el mundo.
China, Alemania y toda Europa se enfrentan a una caída de
la demanda generando un exceso de oferta que presiona a la caída de
los precios.
Europa se sumerge en una deflación corrosiva mientras el rendimiento de los bonos cae a mínimos históricos. (...)
Los rendimientos españoles, italianos y portugueses han visto caídas
espéctaculares y los gobiernos pueden pedir dinero prestado a cinco años
a una tasa del 0,3 por ciento, algo que no se ha visto en toda la
historia moderna de Europa. El BCE sabe que está en serios problemas y
prepara un nuevo paquete de dinero barato para continuar prolongando la
agonía del euro.
Si bien la reducción a la mitad de los precios energéticos es motivo
de celebración dado que se puede tomar como una "reducción de
impuestos", es diferente cuando la inflación es menor que cero y cuando
los bonos están cayendo en picado a minimos del siglo 14 en todo el
mundo.
La deflación encarece la deuda existente y por eso se teme que la
presión deflacionaria desencadene una ola de incumplimientos que puede
volver a poner en ascuas al sistema financiero. Esto vuelve a generar
los miedos de una tormenta perfecta dado que los incumplimientos
generarían una crisis de crédito mayor que la de 2008. Y esta vez los
gobiernos no podrían salir al rescate. (...)" (Marco Antonio Moreno , El blog salmón, 12/01/2014)

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