9.2.15

En EE.UU., California, con el 17 % del PIB americano, estuvo en quiebra y lo han arreglado en semanas... Como Grecia, vamos

"Entre las reacciones más sonadas al nuevo gobierno griego esta la del premier británico Cameron, calificando a Grecia como la amenaza más grave para la economía global…

Dice mucho de la fragilidad de la eurozona, el que se pueda pensar que los problemas de un pequeño país, que pesa menos del 3 % del PIB europeo, puedan tener consecuencias tan graves.  (...)

Pero la exageración no lo es tanto si se piensa cuales podrían ser las consecuencias de un “Grexit”, salida descontrolada de Grecia del euro, sobre la estabilidad de la unión monetaria y de rebote sobre el sistema financiero mundial. 

Nadie tiene interés en que esto ocurra. Ni los griegos, ni los demás europeos, porque se volatizaría el valor de los prestamos que sus gobiernos le han hecho a Grecia, substituyéndose a los bancos que eran los creditores originarios. Pero sobre todo, por el riesgo de contagio a los demás países que tendría consecuencias imprevisibles. (...)

En EE.UU. el Estado de California, que pesa el 17 % del PIB americano, ha estado en situación de quiebra y lo han arreglado en semanas sin ningún problema parecido al drama griego que se arrastra ya desde hace mas de 5 años. 

¿Y qué diríamos si en España, los problemas fiscales de una Comunidad como Murcia o La Rioja, pudiese poner en peligro al país entero? La diferencia es que en ambos casos la unidad monetaria es parte de una unidad política y existe un sistema fiscal común y un presupuesto central con la dimensión suficiente para hacer frente a un choque externo que afecte a una de las partes de la unión.

En las actuales circunstancias, la negociación que va a empezar entre Grecia, los demás gobiernos europeos y las instituciones comunitarias, va a ser un test de gran importancia para la zona euro. (...)

A ello puede contribuir la decisión del BCE, horas después de la reunión de Draghi con el ministro griego de Hacienda, de dejar de aceptar Deuda griega como garantía para financiar a los bancos griegos. Una decisión que no está justificada en el momento que se ha tomado y que implica una presión política que el BCE no hubiera debido ejercer.  (...)

 Grecia pide un plan de ayuda de “transición”, que dure unos cuatro meses para poder acordar un nuevo contrato con Europa. Y Tsipras dice no estar dispuesto a recibir los 3.500 millones que faltan del actual plan, si ello implica aceptar las nuevas medidas de austeridad que el propio Samaras rechazo antes de las elecciones.

 El acuerdo no se había cerrado, y hacerlo ahora seria desmentir radicalmente su programa electoral. Tsipras no lo hará pero tiene que hacer frente a vencimientos de Deuda a finales de mes y necesita la financiación europea. (...)

Ahora se trata de estudiar otras propuestas, como la de convertirla en Deuda perpetua con un tipo de interés indexado con el crecimiento del PIB griego, lo que se ha hecho en otras ocasiones y, a fin de cuentas, es la propuesta que han hecho los economistas del Instituto de Estudios Internacionales de Ginebra, que no es precisamente un nido de extremistas, con su programa PADRE (Politically Aceptable Debt Reestructuring in Europe).

 Lo de “políticamente aceptable” es la madre del cordero, porque se trata de eso, de hacer políticamente aceptable lo que es una necesidad económica. Grecia necesita crecer para poder pagar, en mejores condiciones, su Deuda. 

Y no lo hará sin una ayuda exterior de sus socios en la unión monetaria, como cada vez hay más economistas que reconocen que, en las condiciones en que esta la economía griega a la que unas sangrías demasiado fuertes han dejado exangüe, su Deuda es impagable. Y sobre eso deberían llevar las negociaciones.  (...)"             (

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