"(...) Algunos elementos clave que la realización de la auditoría podría sacar a la luz:
(...) A partir de 2010 y hasta 2012 los créditos concedidos por la troika a
Grecia sirvieron en gran parte para rembolsar a los acreedores durante
ese período, a saber, los bancos comerciales de las principales
economías de la UE, comenzando por las entidades alemanas y francesas.
Cerca del 80% de la deuda griega en 2009 estaba en manos de bancos
comerciales de países de la UE. Entre estos, solo los bancos alemanes y
franceses mantenían en torno al 50% del total de títulos públicos
griegos.
Una auditoría de la deuda griega mostrará que los bancos
comerciales europeos aumentaron con intensidad sus créditos a Grecia
entre finales de 2005 y 2009 (los créditos se incrementaron en más de
60.000 millones de euros, pasando de 80.000 millones a 140.000 millones)
sin considerar la capacidad de Grecia para devolverlos. Los bancos
actuaron de manera temeraria, convencidos de que las autoridades
europeas vendrían en su auxilio en caso de problema.
Como ya se ha
indicado más arriba, la auditoría mostrará que el presunto plan de
rescate a Grecia, puesto en marcha por las autoridades europeas con la
ayuda del FMI, ha permitido en realidad que los bancos de algunos países
europeos con un peso decisivo en las instancias europeas continúen
recibiendo los reembolsos de Grecia transfiriendo el riesgo a los
Estados a través de la troika.
No es Grecia quien ha sido rescatada,
sino un puñado de grandes bancos comerciales europeos implantados
principalmente en los países más fuertes de la UE.
Los bancos
comerciales han sido así pues reemplazados por la troika, que ha pasado a
ser el principal acreedor de Grecia desde finales de 2010.
La
auditoría analizará la legitimidad del plan de rescate. ¿Resulta este
conforme a los tratados de la UE (principalmente el artículo 125, que
prohíbe a un Estado miembro hacerse cargo de los compromisos financieros
de otros Estados miembros)?
Los prestamistas públicos en 2010 (es
decir, los 14 Estados miembros que concedieron préstamos a Grecia por un
total de 53.000 millones de euros, el FMI, el BCE, la Comisión Europea,
etc.), ¿han respetado el principio de autonomía de la voluntad del
prestatario, a saber Grecia?
¿O se han beneficiado de su angustia ante
los ataques especulativos de los mercados financieros para imponerles
contratos que van en contra de su propio interés? Estos prestamistas,
¿han impuesto condiciones leoninas, sobre todo al exigir para su
devolución tipos de interés exagerados?
Se trata asimismo de
auditar la acción del FMI. Sabemos que en el seno de la dirección del
Fondo varios directores ejecutivos (el brasileño, el suizo, el
argentino, el indio, el iraní, el chino, el egipcio) mostraron sus
grandes reservas con respecto al préstamo acordado por el FMI, afirmando
sobre todo que Grecia no sería capaz de devolverlo dadas las políticas
que le eran impuestas.
El gobierno griego, ¿solicitó a la administración
encargada de las estadísticas, en connivencia con el anterior director
gerente del Fondo, falsear los datos exactos a fin de presentar un
boletín sobre la salud financiera del país tan malo que permitiera al
FMI poner en marcha un plan de rescate? Varios altos funcionarios
griegos así lo afirman.
¿Ha sobrepasado el BCE de manera grave
sus prerrogativas al exigir al Parlamento griego que legislara sobre el
derecho de huelga, la Sanidad, el derecho de asociación, la educación y
la legislación sobre la fijación de salarios? (...)
En marzo de 2012, la troika organizó una reestructuración de la deuda
griega que fue presentada en su momento como un éxito. Recordemos que
el entonces primer ministro, Yorgos Papandréu, anunció a principios de
noviembre de 2011, en la víspera de una reunión del G-20, su intención
de convocar un referéndum para febrero de 2012 sobre esa
reestructuración de la deuda preparada por la troika.
Ante la presión de
esta, aquel referéndum jamás tuvo lugar y se le retiró el derecho al
pueblo griego a pronunciarse sobre las nuevas deudas. Los grandes medios
de comunicación dieron eco al discurso de que la reestructuración
permitía reducir la deuda griega en un 50%.
En realidad, esta deuda es
mayor en 2015 que en 2011, el año previo a la gran anulación del
supuesto 50%. La auditoría mostrará que esta operación de
reestructuración, que constituye una vasta superchería, estaba vinculada
a la profundización de las políticas contrarias al interés de Grecia y
de su población.
La auditoría deberá evaluar si las estrictas
condiciones impuestas por la troika a Grecia en contraprestación a los
créditos constituyen una violación de una serie de tratados y
convenciones que han de ser respetados tanto por los acreedores como por
el prestatario, Grecia.
El profesor de Derecho,
Andreas-Fischer-Lescano, comisionado por la Cámara de Trabajo de Viena
demostró de manera irrefutable que los programas de la troika son
ilegales en virtud del derecho europeo y del derecho internacional.
Las
medidas definidas en los programas de ajuste a los que Grecia fue
sometida y las políticas concretas que son la consecuencia directa de
ello violan una serie de derechos fundamentales, tales como el derecho a
la sanidad, a la educación, a la vivienda, a la Seguridad Social, a un
salario justo, pero también a la libertad de asociación y a la
negociación colectiva.(...)
La auditoría determinará si, como exige el Reglamento (UE) nº
472/2013 del Parlamento Europeo y del Consejo, del 21 de mayo de 2013,
antes citado, el "programa de ajuste macroeconómico respeta plenamente
el artículo 152 del Tratado de Funcionamiento de la Unión Europea y el
artículo 28 de la Carta de los Derechos Fundamentales de la Unión
Europea".
La auditoría debe verificar igualmente si ha sido respetado el
siguiente pasaje del Reglamento: "Los esfuerzos de consolidación
presupuestaria establecidos en el programa de ajuste macroeconómico
tendrán en cuenta la necesidad de garantizar recursos suficientes para
las políticas fundamentales, como la educación y la salud."
Se trata
asimismo de verificar si se ha aplicado este principio fundamental del
Reglamento: "En el artículo 9 del Tratado de Funcionamiento de la Unión
Europea (TFUE) se dispone que, en la definición y ejecución de sus
políticas y actividades, la Unión tendrá en cuenta las exigencias
relacionadas con la promoción de un nivel de empleo elevado, con la
garantía de una protección social adecuada, con la lucha contra la
exclusión social y con un nivel elevado de educación, formación y
protección de la salud humana."
Se trata de contraponer esto con el
informe de evaluación de la puesta en marcha del segundo programa de
ajuste estructural, publicado en abril de 2014, por los servicios
competentes de la UE y en el que los autores se felicitan de la
reducción de un 20% de los empleos públicos griegos.
En el recuadro
titulado "relatos de logros del programa de ajuste económico" (Success
stories of the Economic Adjustment Programme) se puede leer que las
reformas del mercado laboral han permitido reducir el salario mínimo
legal y que se han suprimido 150.000 empleos en la Administración
Pública (decrease in general government employement by 150,000, p. 10).
La
auditoría deberá demostrar que las medidas dictadas por los acreedores
constituyen regresiones manifiestas en el ejercicio de los derechos
humanos fundamentales y la violación flagrante de una serie de tratados.
Se pueden identificar importantes irregularidades. En consecuencia, la
comisión encargada de la auditoría podrá emitir una opinión argumentada
acerca de la legalidad, la ilegitimidad e incluso la nulidad de la deuda
contratada por Grecia con la troika." (Éric Toussaint , CADTM, en Rebelión, 22/01/2015)
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