"El nuevo gobierno griego y los líderes del euro están llegando a un
nivel de enfrentamiento que puede significar el desmoronamiento de la
moneda única. El gobierno de Syriza ha dejado claro que no va a
continuar aplicando las políticas que ha exigido la troika en los
últimos años dado que han sido un fracaso.
La troika ha declarado una brutal guerra económica contra Grecia
y solo habla de extender los plazos de vencimiento de los créditos;
Grecia pide un alivio real de la deuda dado que no tiene sentido
extender el plazo a planes que han fracasado.
Grecia quiere emprender
los programas sociales de ayuda a los pobres, los desempleados y las
pequeñas empresas en lugar de apoyar a los bancos y los oligarcas de
Europa, como exige la troika. (...)
Lo de Grecia es el ejemplo vivo del fracaso de las políticas de la
troika y el nuevo gobierno griego no quiere seguir reproduciendo esos
errores. Hasta el momento, Europa no ha demostrado ninguna voluntad de
satisfacer las demandas de Tsipras, por el temor de que otros países
como Irlanda, Portugal, España e Italia se sumen a las demandas de
Grecia y prosigan su ejemplo.
La tensión recrudece a medida que los
líderes europeos endurecen su posición y toman decisiones tan brutales
como inauditas. El Banco Central Europeo señaló que a partir del 11 de
febrero no aceptará los títulos públicos griegos cerrando toda
posibilidad de financiamiento a Grecia y declarando una guerra abierta al gobierno de Tsipras.
Esta estrategia es un arma de doble filo que solo aumenta las
posibilidades de que Grecia abandone la zona euro y ponga en peligro la
estabilidad europea. Grecia ha sido el único país que se ha animado a
decir la verdad: la deuda es impagable y el país está en la quiebra.
Hasta el momento, los países europeos que están en situación de quiebra
la han negado porque resulta políticamente inconveniente asumir la
bancarrota, dejando que el costo lo paguen los desempleados o el
estancamiento económico. (...)
Si Grecia es empujada a abandonar la zona euro y volver al dracma, la
nueva moneda griega tendría -con suerte- un valor del 50 por ciento del
euro. Esto significa que las pérdidas superarían los 200 mil millones de
euros que los gobiernos, los bancos y las corporaciones del resto de
Europa deberán absorber.
Solo Alemania podría sufrir una pérdida de 75
mil millones de euros. Por eso que el programa puente por mil millones
de euros y el alivio de la deuda solicitado por Yanis Varoufakis es la
mejor opción que tiene Europa para evitar el estallido de una espiral
destructiva que pondría a Europa fuera de control.
La crisis financiera iniciada hace siete años toma ahora una nueva
dimensión que deja al descubierto la brutalidad de las políticas
emprendidas por la troika. Todos los planes de contención que
permitieron a Angela Merkel postergar las decisiones con el respiradero
artificial de los rescates para prolongar la agonía de la moneda única
puede estar llegando a su fin. Alemania no va a ceder ante Grecia porque
de inmediato España, Portugal e Italia exigirían condiciones
similares...
Pero la salida de Grecia del euro puede ser un paso
adelante que de cuenta de las falencia del proyecto imperialista creado
por Alemania. El euro no ha sido una unión entre iguales, y la dureza de
la crisis ha demostrado que una unión monetaria carece de sentido sin
una unión fiscal." (Marco Antonio Moreno, Blog salmón, 10/02/2015)

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