3.4.15

La deflación nos amenaza por la debilidad de la demanda

"La caída de precios en España parece moderarse (-0,7% en marzo frente a -1,1% en febrero) pero siguen bajando. ¿Es motivo de preocupación? De momento, no. Pero todo puede cambiar de forma súbita y conviene anticiparse.

 La teoría convencional sugiere que la deflación tendría efectos devastadores. Los consumidores, ante la expectativa de mayores bajadas de precios, esperarían para realizar sus compras. 

La retracción del consumo dañaría los beneficios empresariales y haría caer la inversión y el empleo. Sin embargo, no parece que España sea hoy ese lugar donde los consumidores restringen su consumo esperando mejores precios. Donde se acumula ahorro y liquidez frenando drásticamente la inversión.

 La deflación más preocupante tendría que venir explicada por la debilidad de la demanda en lugar de por factores de oferta como la caída de precios del crudo.  (...)

Eso sí, los precios en terreno negativo no son asumibles de forma indefinida. En particular en países con España con elevado endeudamiento privado y desempleo. Si los precios persisten en niveles reducidos o negativos, las deudas se hacen más difíciles de pagar en términos reales. Esto supone una vulnerabilidad importante para afrontar, por ejemplo, una recesión.  (...)

 Pero los riesgos de medio plazo persisten en una Europa que no acaba de despegar y en un contexto financiero internacional incierto, plagado de experimentos monetarios. De ahí que en Europa se temiera tanto una tercera recesión porque los precios reducidos no serían ventajosos para el consumidor, simplemente porque no tendría ingresos para gastar ya que su renta se reduciría o habría perdido su empleo.  (...)"          (   , El País, Madrid 30 MAR 2015)

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