"Este jueves me he ido a la sede del PP en la calle Génova. A ver,
qué quieren, parecía que iba a ser uno de esos momentos emocionantes que
no hay que perderse… Tanta literatura y tantos ríos de tinta sobre los
famosos cambios…
A algunos expertos marianólogos se les habrá puesto
cara de póquer. Yo vengo diciendo desde hace días que aquí nadie sabía
nada y que quien dijera lo contrario mentía.
Hay cosas que están sólo en la mente de un registrador de la propiedad, que suele ser tan complicada de asaltar como una fortaleza medieval. “Hemos acertado en lo de Pablo Casado”, dirán muchos… Hombre, es que era lo más fácil, porque hasta en eso Rajoy es previsible.
En eso, y en desconcertar a propios y extraños. (...)
Y es que, por primera vez y en un tono que de verdad demostraba que
por fin había visto la luz, Mariano Rajoy reconoció dos hechos
fundamentales que han sido la clave del resultado electoral del 24-M.
Primero: El Gobierno nos ha jodido a todos, sin excepción y especialmente a las clases medias y bajas, aunque también a los sectores empresariales.
Segundo: La corrupción ha jodido al PP, que no ha sabido reaccionar con la suficiente contundencia. (...)
Y ¿todo esto sirve de algo? Bueno, que los encargados de contar las cosas sean ahora Casado, Levy o Maroto tiene sin duda un impacto en una opinión pública muy mediatizada. (...)
Sólo hay un detalle de lo ocurrido que sigue chirriando y que enturbia, y
bastante, el resultado final: nadie se explica cómo es posible que
continúe ahí Javier Arenas. Incombustible al desaliento, pegado a la
silla con algún producto de extraordinaria potencia…
Pero él mismo
debería darse cuenta del daño que le hace al PP aparecer siempre detrás
de Rajoy en todas las fotos, y tendría que tomar la decisión de irse a
su casa, porque está visto que Rajoy no es capaz de tomar la de
enviarlo él mismo." (Federico Quevedo, El Confidencial, 18/06/2015)
No hay comentarios:
Publicar un comentario