"Estados Unidos a lo largo de 2015 está creciendo menos de la mitad de lo
estimado por bancos de inversión e instituciones públicas y privadas de
distinto pelaje. (...)
El riesgo de una devaluación de la divisa china, como reacción a los
problemas de la economía asiática -burbujas y dificultad de cambio de
modelo– ya se ha activado. Como ya detallamos en nuestro último blog, la
estrategia china de devaluar y exportar deflación pondrá de nuevo
encima de la mesa los problemas subyacentes de la actual crisis
sistémica, que simplemente se habían escondido por obra y gracia de los
bancos centrales.
Por un lado, la brutal acumulación de deuda de
occidente.
Por otro, la tremenda fragilidad del sistema bancario
occidental, especialmente el europeo. Si las devaluaciones chinas, en un
entorno de mercados financieros de riesgo sobrevalorados, suponen el
inicio de un ciclo secular de aversión al riesgo, se activará lo que en
su momento denominamos la Segunda Fase de la Gran Recesión. (...)
El principal riesgo endógeno, dentro de una salida desordenada, es
que Estados Unidos pierda lo que en su momento el otrora presidente de
la República francesa Giscard d'Estaing denominó como el privilegio exorbitante conferido por la posición del dólar como principal moneda reserva del mundo.
A través de dicho privilegio especial Estados Unidos se ha permitido el
lujo de seguir implementando políticas fiscales y monetarias
expansivas, manteniendo un tremendo déficit de ahorro interno, es decir,
déficits crónicos persistentes en su cuenta corriente, dependiendo en
última instancia de los inversores extranjeros para su financiación. Si
tal privilegio desaparece, Estados Unidos no podrá financiar su elevado
stock de deuda (más de 60 billones de dólares).
Este riesgo endógeno hay que encuadrarlo en un contexto donde los
datos económicos y financieros muestran una parálisis del ciclo de
inversiones productivas en occidente; y la inefectividad de la política
monetaria global, incapaz de generar rentas, mientras activa burbujas de
activos de riesgo por doquier.
Y todo ello regado con más deuda, impagable, insostenible. En realidad, ya conocen nuestra tesis, las élites protegieron su riqueza, haciendo más vulnerable al resto de la ciudadanía. (...)
Gran parte de la mejora en los Estados Unidos de finales de 2010 se
debió, en primer lugar, a los estímulos fiscales estadounidenses
implementadas a partir de 2010, frente a los duros ajustes fiscales de
otros países occidentales, y, por otro, a la política monetaria de la Reserva Federal (FED), que permitió generar una inflación de activos a través de la expansión cuantitativa (QE), pero no un incremento en la renta real.
Sin embargo, hay al menos dos factores que impiden una nueva huida hacia adelante.
Por un lado el rápido crecimiento de la deuda pública,
que se une a la brutal deuda privada. La deuda total de los Estados
Unidos supera los 60 billones de dólares, y es impagable.
Por otro lado,
el segundo factor adicional que impide un crecimiento sostenible en el
tiempo es la sobrevaloración en términos absolutos y relativos de los mercados bursátiles estadounidenses. En el momento actual, tras el pinchazo de la bolsa china, son los mercados más caros del mundo.
La reversión a la media tanto en el ahorro del gobierno y de las
familias norteamericanas, como de las distintas métricas de valoración
de los distintos activos de riesgo supondrá un crecimiento negativo del
PIB de los Estados Unidos.
Entonces la economía global entrará en la Segunda Fase de la Gran Recesión.
Esperemos que entonces sí se fijen las prioridades estratégicas que
determinen la arquitectura futura de la gobernanza mundial." (Juan Laborda, Vox Populi, 14/08/2015)
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