"(...) No hay que olvidar cuales son los verdaderos problemas del país. Por un
lado, un grado de exceso de capacidad descomunal que justifica el enorme
gap entre oferta y demanda de factores, especialmente en el campo
laboral.
Esta abundancia de mano de obra, en muchos casos sin
cualificar, no encuentra acomodo salvo si volvemos a crear otra burbuja
especulativa de bajo valor añadido que pueda absorber el exceso de mano
de obra. La buena noticia para una de las partes, es que este ejército
de reserva cada vez exige menores salarios y aguanta peores condiciones
laborales, fruto de la progresiva pérdida de poder de negociación
sindical, drama que se ha generalizado en la economía internacional.
Esta conquista, fruto de la teología neoclásica tan extendida entre
políticos y economistas que copan el poder actualmente, es irreversible
por lo que los márgenes de beneficios, cuando comience un nuevo ciclo
inversor –si es que comienza– serán muy elevados.
Para que ello ocurra, y ante la ausencia de expectativas de inversión
productiva en los próximos años, España se aferra una vez más a lo
único que sabe hacer: recibir turismo de bajo valor añadido y construir
viviendas, la gran mayoría a engordar el excedente que ya tenemos y así
volver a soñar con crear empleo barato y temporal que permita presumir a
los Ministros del ramo.
Pero este episodio va a servir para cronificar un gravísimo problema y
es la convivencia con un paro estructural de más del 15% de la
población activa, lo cual será compatible con avances del PIB del 3%.
La
incapacidad de la economía española para reducir el paro de larga
duración, y encima sin prestaciones por desempleo, hacen de España un
país donde solo caben dos cosas para este colectivo: emigración o vivir
de una renta mínima de pro vida para un colectivo cada vez más elevado.
La inexistencia de políticas activas de empleo y la escasa dimensión de
la empresa, así como su vulnerabilidad, hacen de España una economía muy
débil y con elevados riesgos a medio y largo plazo.
La conjunción de capital humano poco formado, ausencia de políticas
activas y baja densidad empresarial configuran un cóctel explosivo para
el conjunto de las generaciones futuras que tendrán que sostener, si es
que pueden, un sistema de pensiones público que tendrá que ser
financiado de una forma muy diferente a la actual, que ya no da más de
sí. (...)
Para poder seguir manteniendo la ficción, pública y privada, la
propensión al crédito ha vuelto a aumentar y ya ha comenzado la orgía
crediticia para poder soportar el consumo privado y la escasa obra
pública que se va acometer en los próximos meses, cuando el Presidente
corte algunas cintas para mayor gloria de la estupidez ciudadana, que
llenará de banderitas, las plazas y las estaciones de AVE que luego no
podrá utilizar en su gran mayoría. (...)
Las cifras de deuda externa son concluyentes. En el primer trimestre
de 2015, se alcanzó una cifra escandalosa, 1,2 billones €, siendo el 45%
pasivo de las Administraciones Públicas, y el resto de empresas no
financieras y financieras, y en menor grado de las familias, que son las
únicas que se están desapalancando.
¿Cuál es la implicación de este
enorme montante de deuda externa? El primero, y del que poca gente
habla, es el riesgo de un cambio de tendencia en los mercados
financieros internacionales, es decir un incremento de la aversión al
riesgo. Pues el primer impacto sería un fortísimo repunte del coste de
financiación y refinanciación de esta deuda, con el consiguiente efecto
sobre las cuentas públicas.
No hay que olvidar que laposición de
inversión neta de España responde a un flujo de fondos principalmente
de inversión financiera, unos 190.000 mill€, y no de inversión directa,
apenas unos 25.000 mill€ en el último año. Estos flujos han permitido
financiar al Tesoro, cuya tenencia de activos por extranjeros ya alcanza
el 55%, y la emisión de bonos corporativos, pero apenas se ha traducido
en mejoras en el sistema productivo.
La deuda y el capital especulativo financian un país de saldo
En suma, España es un país que atrae capital especulativo, bajo el
paraguas del BCE, pero que no mejora sus grandes retos: no hay ciclo
inversor a la vista, no hay planes para recualificar a gran parte de los
parados de larga duración, no hay incrementos de productividad de los
factores, hay una profunda crisis demográfica, así como de gobernanza
del país. Solo nos salva la deuda y el turismo y eso es un bagaje muy
pobre para seguir viviendo en el primer mundo." (Alejandro Inurrieta, Vox Populi, 09/08/2015)
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