"(...) La pobreza en España es mucho más amplia y está profundamente más
arraigada de lo asumido por nuestros políticos. Aquellos partidos
políticos que pretendan mantener el actual statu quo tienen
poca o ninguna posibilidad de hacer reducciones significativas en la
cifras de pobreza.
Desconfíen ustedes de las fuerzas políticas, centros
de investigación y organizaciones sociales que ofrezcan como recetas las
dichosas reformas estructurales, eufemismo que engloba básicamente la
reducción de derechos laborales y de salarios.
El estudio más completo sobre las causas de la pobreza lo encontramos en el Reino Unido. Nos referimos al proyecto de investigación Poverty and Social Exclusión.
Mientras que el PIB se ha casi duplicado desde la década de 1980, el
estudio determina que el número de hogares británicos que caen por
debajo de los niveles de vida mínimos se ha más que duplicado en ese
mismo período de tiempo de aproximadamente 30 años.
Curioso, ello ocurre
en pleno auge e implementación del Thatcherismo. Digámoslo claramente, la
ruptura del consenso keynesiano e imposición de las políticas de
Margaret Thatcher y Ronald Reagan son perjudiciales para la salud. Solo generan deuda, pobreza, y desigualdad.
El estudio británico es demoledor y se puede extender a casi todos
los países desarrollados, especialmente a España y los Estados Unidos.
Tener un trabajo ya no impide que las familias se enfrenten a
condiciones de vida difíciles. La razón es obvia, la disminución de
salarios.
Uno de cada cuatro adultos tienen ingresos por debajo de lo
que ellos mismos consideran que se necesita para evitar la pobreza, y
más de uno de cada cinco adultos tienen que pedir prestado para pagar
las necesidades del día a día.
Las estadísticas detalladas en Poverty and Social Exclusion muestran que la pobreza se ha producido debido al coste de la vivienda, calefacción, ropas y alimentos.
Los sucesivos gobiernos desde la era Thatcher -no solo en Reino Unido-
han trabajado bajo un ideología dominante, donde se promocionaba la
posesión de la vivienda, mientras se eliminaba la vivienda social y se
encarecían los alquileres.
Los crecientes precios de la energía han sido
fruto de su privatización, que ahora está teniendo una consecuencia
salvaje sobre los ingresos discrecionales de los hogares, produciendo un
incremento sin parangón en la pobreza energética. A
ello añadamos la privatización parcial o total del agua.
En Reino Unido,
los precios del agua subieron en más del 50% en los primeros 4 años de
privatización y las compañías de agua privatizadas tienen previsto
aumentarlos en un 40% hasta 2020.
Siguiendo con el informe Poverty and Social Exclusion se
prevé que los precios de los alimentos aumenten mucho más rápidamente
que los ingresos de las familias. La carne, frutas y hortalizas frescas
se convierten en ocasionales para muchos ciudadanos y eso produce pobreza alimentaria.
En Reino Unido se estima que más de 2 millones de personas están
desnutridas, y 3 millones más se encuentran en riesgo de estarlo.
Trasladen esas cifras a nuestro país.
En realidad el origen del incremento de la pobreza en Occidente se
encuentra en unas políticas económicas que han facilitado un aumento
masivo de los beneficios de las sociedades corporativas en las últimas
tres décadas, acompañados por un incremento de más de un 150% en el número de hogares que han caído en la pobreza como consecuencia de sufrir los efectos de la disminución de los salarios reales y empeoramiento de las condiciones de trabajo.
Por lo tanto cualquier
política radical de lucha contra la pobreza tendrá como objetivo último
el aumento de los salarios y la mejora de las condiciones de vida de
los trabajadores. Todo lo demás, demagogia y mentiras." (Juan Laborda, 17/10/2015)
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