2.11.15

Un jefe de cirugía de Vall d’Hebron atribuye dos muertes de pacientes a los recortes... y Mas lo cesa

"La Cataluña de Mas: Cesado el jefe de cirugía del Hospital Vall d’Hebron que denunció los recortes.

 El jefe de servicio de cirugía cardíaca del Hospital Vall d’Hebron, Manuel Galiñanes, que la semana pasada atribuyó dos muertos a los recortes decretadas por la Generalitat, ha sido cesado de su cargo. Según han informado a EFE fuentes del hospital, el motivo es que “no ha pasado el proceso de evaluación preceptivo para todos los jefes de servicio y de sección”. (...)"            (Somatemps, 05/11/15)


"(...)  Manuel Galiñanes [MG] es el responsable del servicio de cirugía cardiovascular del hospital Vall d'Hebron de Barcelona, uno de los hospitales más importantes de una ciudad que ya no quiere ser nunca más la millor botiga del món. MG atribuye la muerte de dos pacientes durante agosto de 2015 “a los recortes aplicados en el centro sanitario en el verano”. 

Así lo va a denunciado ante el Síndic de Greuges de Cataluña y el ICS. MG considera, lo mismo que una gran parte de la ciudadanía crítica, que las directrices políticas emanadas del gobierno Mas-Boi Ruiz de CDC (la fuerza que nos promete el oro y lo que sea en el nuevo Estado catalán de besos, abrazos y bienestar social -¡qué risa doña Felisa, quina cara, senyora Marta!) “buscan perjudicar la sanidad pública en favor de la privada”. 

MG fue nombrado responsable del servicio en abril de 2010. “Provenía de hospitales del Reino Unido, Estados Unidos y Canadá, donde ejerció durante 23 años”. Conoce bien los sistemas sanitarios de estos países y de otras naciones, “y defiende que la sanidad pública española, y dentro de ella principalmente la catalana, se cuenta entre las mejores del mundo”. Se encontraba tal vez. Se lamenta ahora, con razón razones. de las políticas que se están aplicando. 

Va a denunciar lo ocurrido este verano. A lo largo del resto del año, “se llevaban a cabo quince intervenciones quirúrgicas semanales” en su servicio. En julio y agosto, las directrices cambiaron y tan sólo se programaban dos o tres semanales (la realidad obligó a que en ocasiones se hicieran cuatro).

 La disminución, impuesta, conllevó consecuencias dramáticas. En agosto de este año, “dos de los pacientes, calificados de enfermos urgentes, fallecieron sin llegar a ser intervenidos”. 

El primero murió el día 1 de agosto, “cuatro días después de que tuviera que ser operado y esperando en el hospital, ingresado”. 

En el segundo, se trataba de una persona “que ya tenía programada la entrada en quirófano en dos ocasiones”. La última se anuló el 8 de julio: el día en que tenía que pasar por las manos de los cirujanos tuvo fiebre. Le enviaron a casa. Se cambió el protocolo porque tienen prioridad quienes ya están ingresados.

 “Dicho llanamente, le pusieron a la cola y cuando avisaron a la familia de que había nueva fecha, conocieron que había fallecido”. En su domicilio, el 23 de agosto de 2015, 125 días después de la primera fecha concertada para la operación. 

El problema de las camas demanda una explicación. El servicio dispone de 27 “más otras ocho para cuidados postoperatorios, que se mantienen operativas durante el verano, pero ya no de forma exclusiva”. Se derivan pacientes de otros departamentos que sí se cierran parcialmente en verano. Por esto estaban ocupadas “y no se pudo llamar al enfermo que estaba en casa”. 

La unidad cuenta con dos quirófanos. Antes eran exclusivos y ahora también se usan para otras cirugías menores. Otra cuestión “es el número de cirujanos con que cuenta el servicio”; contando también a MG son ocho en total. En enero de 2014, 260 enfermos estaban en la lista de espera para ser intervenidos.

 “Para rebajarla se contrató a dos especialistas más y se operaba mañana y tarde, llegándose en abril de esta años a un descenso de la lista, que se colocó en 80”. En julio pasado se despidió a los dos cirujanos contratados; unido a las restricciones estivales, hizo que la lista de espera supere otra vez los cien nombres. 

Se adquirieron además dos máquinas para diagnosis, tratamiento y para operar con más precisión. “La primera es un fluoroscopio, comprado a principios de años y que no se ha estrenado”.

 La otra es un ecocardiógrafo 3D, Se ha transferido a otro departamento. 

MG protestó por la situación en septiembre de 2015 a la Conselleria y al ICS. Sin resultado. Eran muy otras las preocupaciones. La denuncia ante el Síndic de Greuges -y de nuevo al ICS- señala que “los recortes estacionales están teniendo consecuencias dramáticas para sus pacientes”.

La dirección del hospital y el resto de cirugía cardiaca han desmentido de “manera rotunda” las crítica sde Galiñanes. Las muertes, aseguran, no tienen nada que ver con los recortes (que existen desde luego). En el segundo caso señalado, la dirección del Vall d'Hebron sí ha reconocido que al paciente se le retrasó varias veces la intervención pero no entraron en detalles “apelando a la confidencialidad de su profesión”. 

Aseguran, en todo caso, que la decisión de posponer la operación se tomó según criterios clínicos.

Pudo ser así... o tal vez no. Ha habido otros casos en estos últimos años. No es la primera que escuchamos este tipo de críticas. (...)"            (Salvador López Arnal , Rebelión, 31/10/15)

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