"(...) la herencia más sutil, que va más allá de sus “logros” económicos
-deuda impagable, pobreza, precariedad laboral, ausencia de un modelo de
crecimiento sostenible…- Me refiero a la creciente concentración de poder económico
en nuestro país.
Bajo los distintos gobiernos del PSOE y del PP han
campado a sus anchas los buscadores de renta, pero jamás la situación
había sido tan preocupante como bajo el gobierno de Rajoy. Por eso, hoy
es más necesario que nunca que los distintos organismos reguladores y
supervisores ejerzan su labor de manera libre e independiente.
El nuevo parlamento que salga de las urnas este 20 de diciembre debe
garantizar que los miembros de los órganos de gobierno de la Comisión Nacional del Mercado de la Competencia (CNMC), Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) o el propio Banco de España (BdE) ejercerán su labor con absoluta independencia. Por eso será fundamental una revisión profunda del procedimiento de selección.
En España ha habido una concentración creciente intolerable del poder privado.
Esta concentración perjudica gravemente la eficacia económica de la
empresa privada como una forma de proporcionar el empleo de mano de obra
y de capital, y como una manera de asegurar una distribución más
equitativa de los ingresos y las ganancias entre la ciudadanía en su
conjunto.
El peligro de la concentración del poder económico en un puñado de
grandes corporaciones no se reduce o se elimina, tal como braman los
defensores del capitalismo popular, por que exista una amplia
distribución pública de sus valores o acciones entre la ciudadanía.
La
realidad demuestra que la capacidad real de tener una voz en unos
consejos de administración es nula. De hecho, en la mayoría de los
casos, la concentración de la propiedad de las acciones de la empresa en
manos de una pequeña minoría de la población coincide con la
concentración de los activos de la empresa. (...)
El efecto de esta concentración se refleja en la distribución del ingreso nacional.
Nuestra querida España, por ejemplo, en el período 2009-2014, en pleno
proceso de concentración del poder económico y bancario, ha sido la
campeona de Europa en riesgo de pobreza y exclusión social. (...)
España como campeona de la pobreza en Europa, y todo bajo un intenso proceso de concentración de poder económico.
De ello, los grandes medios de comunicación patrios, instrumentos de
propaganda al servicio de dicha concentración de poder, ni pío. (...)
Pero incluso las estadísticas reales no miden el grado real de
concentración para el control sobre la industria patria. La situación es
todavía más dramática. Hay un control financiero creciente de nuestro
sector productivo, mediante distintos canales o vehículos de inversión, y
a través del uso de distintas sociedades de cartera e intereses
minoritarios estratégicos.
Una parte de estos fondos de inversión tienen
una vocación de permanencia, pero otra parte nada desdeñable tiene una vocación de exprimir, dividir y vender los negocios,
e incluso algunos fondos actúan por cuenta de un tercero que no quiere
dar la cara. ¿Saben para qué? ¡Pues claro!, por meros intereses y
objetivos inmobiliarios. (...)" (Juan Laborda, Vox Populi, 02/12/15)
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