“¿Vive usted mejor que hace cuatro años?” Esta es la pregunta canónica
que se hace a quienes votan teniendo más en cuenta sus intereses que su
ideología. Como la respuesta no es positiva para numerosísimos
ciudadanos, el hecho en sí se cambia por un futurible y ahora el eslogan
del PP pregunta: “¿En qué país te quieres despertar dentro de cuatro
años?”. La realidad se sustituye por una hipótesis. (...)
Otra pregunta que se podría hacer es: ¿tienen los jóvenes un futuro
más prometedor? Si se analiza su porcentaje de paro, que dobla con
holgura al del desempleo general, la respuesta es negativa.
Y si se
considera su emigración, dada la escasez de puestos de trabajo para
menores de 35 años, menos aún. Según Estadística, hay un crecimiento
récord —y acelerándose— del número de emigrantes: más de 260.000 desde
2012 hasta la primera mitad del año en curso.
Supongamos que usted es desempleado, joven o mayor. Si ha adquirido
esta lamentable condición durante estos cuatro años, su indemnización
habrá sido casi con seguridad inferior a la que hubiera recibido antes
de la reforma laboral. Si lleva más de dos años parado (2,1 millones),
no tiene prestación.
El desempleo ha disminuido en esta legislatura en
cifras modestísimas, y en buena parte como consecuencia de la reducción
de la población activa: o porque hay gente que se ha ido del país, o
porque se han desanimado de encontrar un puesto de trabajo. Se podría
hablar de una legislatura perdida.
La Seguridad Social (SS) tiene menos
cotizantes que en 2011, y la pérdida de calidad de los puestos de
trabajo —por mor de una reforma laboral que no ha reducido
sustancialmente la dualidad entre fijos y temporales, pretexto para la
que se puso en marcha por decreto— es espectacular. (...)
Ello genera un déficit creciente en la SS y pone en peligro las
pensiones públicas. Los contratos de mayor calidad (indefinidos a
jornada completa) han retrocedido en medio millón, y ha crecido el peso
de los cotizantes con menos salario y menos estabilidad. Más precarios.
La estrella de este cuatrienio han sido los contratos a tiempo parcial
(320.000 más), contando temporales e indefinidos.(...)
Si usted tiene trabajo, la cuestión de si vive mejor se relaciona con
sus ingresos. Cuatro años después, la renta per cápita ha disminuido (de
23.000 euros a 22.780), el sueldo medio declarado a Hacienda también, y
casi cuatro millones de trabajadores perciben (después de los
descuentos en su nómina del impuesto sobre la renta y la Seguridad
Social) menos de mil euros al mes. Con estos datos no es de extrañar que
la pobreza energética (no poder mantener una vivienda adecuadamente
caldeada), haya pasado de tres a 5,1 millones de personas. (...)" (
Joaquín Estefanía , El País,
7 DIC 2015)
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