26.1.16

Fernández Ordóñez: el Partido Popular provocó con su actitud el rescate financiero

 "Miguel Ángel Fernández Ordóñez fue gobernador del Banco de España entre 2006 y 2012. Le tocó lidiar con el estallido de la burbuja inmobiliaria y la crisis de las cajas de ahorros. Rompe su silencio con el libro Economistas, políticos y otros animales en el que sugiere que hay que cambiar la forma de hacer políticas en España y potenciar el papel del Parlamento.

Además, hace un relato del momento más agudo de la crisis financiera, el que llevó al rescate de España para recapitalizar la banca, opuesto al del Gobierno.

Su tesis es que el rescate se habría podido evitar de no ser por la enorme pérdida de confianza que generó el nuevo Gobierno del Partido Popular por su falta de experiencia en la gestión de crisis y el desprecio a los órganos supervisores, en particular el Banco de España.

Según Fernández Ordóñez, el Gobierno de Mariano Rajoy, con Luis de Guindos como ministro de Economía, cometió el error de magnificar los problemas del sector bancario español para criticar al Ejecutivo anterior y justificar el "carácter salvador" del nuevo Gobierno. Pero lo que consiguió fue aterrar a los inversores y convertir en inevitable el rescate.

Pregunta. Ha roto su silencio después de cuatro años. ¿Se ha estado mordiendo la lengua?

Respuesta. Al principio sí. Con la crisis de Bankia yo pedí ir al Congreso y solo me dejaron cuando ya no era gobernador.
 Pero tras los primeros seis meses de 2012 en que se perdió la confianza en España, luego las cosas que me preocupaban se encarrilaron gracias a la hoja de ruta de la troika y a que el Gobierno se dio cuenta de que tenía que abandonar el populismo en que estaba instalado. 
El PP tuvo una lección tremenda de lo que es perder la confianza. Luego el Gobierno cambia y la confianza se recuperó en términos absolutos, pero no relativos. El denostado Zapatero dejó la prima de riesgo más baja de los cinco países periféricos, pero ahora estamos solo por delante de Grecia y Portugal, mientras que nos han superado Irlanda e Italia. (...)
 
P. Usted critica mucho en su libro la gestión que hizo al principio el Gobierno del PP de la crisis bancaria. ¿Era inevitable pedir el rescate?

R. Una vez que se perdió la confianza, sí. El problema fue que el Gobierno aterrorizó a los mercados, generó tal desconfianza que se cerraron los mercados y se hizo inevitable. Pero la ayuda fue positiva, lo negativo fue hacer mal las cosas y perder la confianza.

 Durante los Gobiernos de Zapatero, España consiguió salvar tres ataques. En 2012 no se salvó, en parte por sectarismo y populismo. En la primera intervención en que [Guindos] dijo al Financial Times que la banca necesitaba provisionar 50.000 millones, era verdad, se lo había dicho el Banco de España, pero no había por qué decirlo, había que hacerlo.

Hay cosas que no hay que decir, sino hacer, sobre todo si denigran la imagen de un país en un momento muy delicado. El nuevo Gobierno magnificó el déficit anterior, lanzó la idea de que España era como Grecia, cuando no lo era. Se retrasó el presupuesto, los rating se hundieron, la prima de riesgo se disparó y a eso se unió la torpe gestión de la crisis de Bankia.

P. Pero admite que hacía falta ese dinero.

R. Con una inyección de capital como la calculada por el Banco de España con el FMI de unos 50.000 millones y sin ruido, no habrían cerrado los mercados, porque el Tesoro salía cada año a pedir 300.000 millones.

Por tanto, era una cifra asumible si lo de Bankia se hubiera hecho, como los otros casos, sin ruido. Pero se quiso pintar tan mal que los inversores de fuera se atemorizaron. De hecho, se tuvieron que pedir 100.000 millones, cuando el cálculo que se había hecho con el Banco de España y el FMI era de 40.000 o 50.000 millones, que es lo que salió luego. Pero es lógico, porque los mercados estaban aterrados.

Es que cómo aterrorizaron a los mercados fue tremendo, porque pasamos de una sospecha generalizada sobre los bancos europeos a una sospecha concreta y en primera línea sobre la banca española.

 Fue pasar de decir que tenemos el mejor sistema financiero del mundo, que sería discutible, pero no hacía daño, a tener algunas declaraciones mandando mensajes de que nos han dejado el peor sistema financiero del mundo.

P. ¿No se habría evitado el rescate con una supervisión adecuada del Banco de España?

R. El supervisor supervisa, pero de acuerdo con una legislación. En eso, el Banco de España, mientras se inflaba la burbuja, aunque yo no estaba allí, hizo lo que todos los supervisores, aplicar una normativa que hoy sin duda sabemos que es inadecuada porque daba gran libertad a los bancos para hacer lo que quisieran y exigía poco capital.

Era una normativa totalmente insuficiente para evitar una crisis y se está cambiando en todos los países.

P. Pero el Banco de España tenía autoridad para hacer algo más.

R. Y lo hizo. Luis Ángel Rojo [exgobernador] introdujo las provisiones dinámicas, anticíclicas, una filosofía que se ha seguido ahora en todo el mundo. Y también se obligó a incluir en los balances las titulizaciones.

Cuando empezó la crisis financiera, en España apenas había inversiones en activos tóxicos, a diferencia de otros países. Con el resto de la regulación, no, porque las entidades habrían exigido que se la aplicase la normativa y punto. En España, la tutela absoluta de los bancos estaba en el Banco de España: en cambio, la de las cajas, estaba en las comunidades autónomas; no la tutela de supervisión, que seguía estando en el Banco de España, pero sí la de nombramientos, sueldos, etcétera.

 Todo eso estaba enormemente politizado. Una de las cosas que hemos aprendido de la crisis es que la mezcla de política y entidades de crédito es tóxica.

P. Algunos inspectores han señalado que ellos detectaban los problemas, pero luego arriba no se hacía nada.

R. Eso no lo han podido demostrar nunca, que yo sepa. (...) La reputación de la supervisión del Banco de España era enorme. 
P. ¿Quedó dañada con el rescate?

 R. Quedó dañada entre quienes no conocían la supervisión, sin duda. La campaña de desprestigio que lanza el PP sin duda que han tenido algún efecto y eso aceleró la caída de la confianza. Si uno dice que el encargado de supervisar ha sido el causante de este desastre, eso hace daño.

En una de mis despedidas en el BCE un miembro relevante del Consejo de Gobierno se levantó y dijo: ‘Qué raros sois los españoles, porque tenéis una de las mejores supervisiones de Europa y un Gobierno que lo niega’.  (...)

P. Para el ciudadano es difícil concebir que se hayan dedicado miles y miles de millones a los bancos.

R. Eso de que se salva a los bancos y no a los ciudadanos es, en mi opinión, populismo. Ha pasado lo mismo en EE UU, en Inglaterra, en Francia, en Alemania… y ha generado la misma reacción.
 En el debate electoral de la campaña de 2011, Rajoy toma esa posición, pese a que entonces la cantidad de dinero público que había inyectado el Gobierno de Zapatero era mínima, porque se había conseguido el capital de otros bancos y del Fondo de Garantía de Depósitos. 
Y Rajoy dice: “No inyectaremos un solo euro”. Eso es desconocer que no ha habido una crisis bancaria gruesa en la que no haya habido que inyectar dinero. El ministro de Economía estuvo diciendo eso incluso 15 días antes de meter el dinero en Bankia, en una rueda de prensa en el FMI. 
Era una idea descabellada. Pero ahora Rajoy explica muy bien por qué se ha inyectado dinero, así que no hace falta que yo lo explique. (...)"                

No hay comentarios: