"(...) Es curioso que a pesar de que se está
produciendo un fuerte consenso internacional, y también de expertos
económicos nacionales, sobre la necesidad de impulsar medidas de
expansión fiscal para salir de la crisis social en la que están inmersos
los países del Sur de Europa, ese consenso no impregna el debate
político vinculado con la formación del nuevo gobierno de España.
El propio presidente del Circulo de
Economía, Antón Costas ha dicho que España ha crecido en estos últimos
años “gracias, en gran medida, al hecho de que se ha incumplido el
déficit”, un análisis compartido por CCOO.
Hay que recordar que forman
parte de la dirección del Círculo de Economía importantes empresas como,
entre otras, el Banco Sabadell, Agrolimen, Puig, Roca, Moldiberica, La
Caixa, Hotusa.
Para reducir sustancialmente la tasa de
desempleo de nuestro país, sin expulsar a miles de trabajadores
cualificados, es necesario garantizar un crecimiento similar al del
último año, haciéndolo menos dependiente de factores externos y más
sostenible, y para ello es precisa una nueva política económica que
permita disponer de márgenes presupuestarios suficientes para impulsar
la actividad productiva.
Ello exige una renegociación de los
plazos y condiciones de cumplimiento de los objetivos de déficit y deuda
pública. España en 2015 volverá, por octavo año consecutivo a incumplir
las previsiones de déficit público y no ha pasado nada.
Es más, cuando
en 2012 nuestro déficit alcanzó el 7,1%, frente al 4,4% comprometido, la
Comisión Europea no obligó a que se alcanzara el 3% en 2013, como
estaba previsto.
Al contrario, permitió que llegara al 6,5% ese año, y
atraso el objetivo de cumplimiento del 3% hasta 2016, en concreto un
2,8%. ¿Si se hizo en 2013 porqué no se puede hacer en 2016? (...)
Resulta evidente que si en la zona euro
se hubieran tomado medidas similares a las tomadas por EEUU, nuestra
situación sería muy diferente. En 2014 el PIB real de la zona euro (12)
era un 2% inferior al de 2008, mientras que el de EEUU se había situado 7
puntos por encima.
En el caso de la economía española esto
debe hacerse desde el incremento del gasto público, y no desde la
reducción de los impuestos como plantean el Partido Popular y
Ciudadanos.
Ya que los multiplicadores del gasto en la actividad
económica son muy superiores a los de los ingresos, tienen un valor que
oscila entre el 1,3 y 1,7, como han puesto de manifiesto los economistas
Ignacio Zubiri y Jabier Martínez de la Universidad de Deusto, en
consonancia con lo que en su momento planteó el propio FMI, reconociendo
los errores de sus estimaciones iniciales para justificar las políticas
de austeridad.
En este sentido, resulta absurdo
justificar el mantenimiento de la Ley de Estabilidad Presupuestaria y el
propio concepto de déficit estructural en ella contenido, así como la
actual redacción del Artículo 135 de la Constitución. (...)
No obstante, el alargamiento de los
plazos de cumplimiento del déficit público es insuficiente, la economía
española debe afrontar una ambiciosa reforma fiscal en términos de
equidad (distribución de esfuerzos entre las distintas fuentes de
renta), suficiencia (equiparando la recaudación fiscal con la media de
los países de la zona euro) y eficacia (combatiendo de forma efectiva
tanto el fraude como las distintas formas de elusión fiscal, mediante
actuaciones normativas y un notable refuerzo de los medios materiales y
humanos de la Agencia Tributaria).
Algo que incluso defiende FEDEA, que
no puede ser considerada una entidad sospechosa de coincidir con
nosotros, cuando dice que la economía española cuenta con un sistema
impositivo muy ineficiente que no es capaz de recaudar suficientes
recursos para financiar nuestro Estado de Bienestar.
Aunque no
coincidamos en las mismas figuras tributarias, hay que resaltar que
FEDEA reclamaba una reforma tributaria que sea capaz de recaudar 40.000
millones más al año.
La Fundación 1º de mayo de CCOO ya demostró que la
principal causa de la caída de los ingresos fiscales en nuestro país, y
por tanto del incremento del déficit público, había sido la evolución
del Impuesto de Sociedades, que perdió ingresos por valor de 28.000
millones de euros de 2006 a 2011.
El dilema no es, como quieren hacernos
creer los mensajes neoliberales, entre si el dinero está mejor en
nuestros bolsillos que en manos de un Estado derrochador. El verdadero
dilema está entre si el dinero tiene que estar invertido en el mundo de
las finanzas especulativas generadoras de crisis financieras periódicas
(ya que quienes tienen una elevada riqueza muchas veces invierten como
si lo hicieran en un casino) o en nuestras guarderías, en los centros de
atención primaria, en las redes de fibra óptica, en los centros
tecnológicos que conectan a las universidades con las empresas, en la
política industrial que demanda nuestro país. (...)" (Ramón Górriz, Economistas frente a la crisis, 25/02/16)
No hay comentarios:
Publicar un comentario