" La llegada de Pedro Sánchez y Pablo Iglesias al lugar de su encuentro
es una de las más pintorescas escenas de unos meses pintorescos. El
encuentro se ha anunciado a las 10:30 de la mañana y una hora antes ya
hay levantado un imponente muro de cámaras.
Todas apuntan calle arriba, por donde les han dicho a los periodistas
que los dos políticos aparecerán. De pronto, tras la tensa espera, el
mundo en vilo, aparecen. Caminan charlando, casuales de forma y fondo,
durante unos pocos metros. La imagen gotea buen rollo. El paseo ha sido
obviamente planeado y pactado al gusto de los dos interlocutores, y a
los dos favorece.
Tengo mis dudas de que favorezca al periodismo. Es evidente que
cualquier acontecimiento, aunque sea del género de una banal reunión
entre Iglesias y Sánchez, necesita de un orden. Ahora bien. ¿Debe el
periodismo participar en la organización de una ficción como la de ese
paseo mudo, esperanzado y primaveral?
¿Es que el docudrama, la
dramatización de la realidad, tiene ya que instalarse en el núcleo de la
información más convencional y, aparentemente, menos concesiva?
Viéndoles bajar por la carrera de San Jerónimo eché enseguida de menos
que algún audaz corresponsal de guerra no se hubiera colocado en lo alto
de la calle, y aunque solo provisto de talento y la cámara de un
teléfono hubiera narrado la preparación de la escena, el encuentro entre
los dos, la orden de marcha, etc. (...)
La obligación del periodismo es narrar la verdad y pocas verdades más
espectaculares y necesarias que la construcción de una ficción. El
plató televisivo es inevitable e incluso necesario. Pero el periodismo
debe exigirle que se filme a sí mismo hasta llegar al último telón de El
show de Truman, gran película.
Es ya inconcebible y hasta inmoral un
periodismo que mientras ofrece las noticias al ciudadano le birle el
proceso por el que las noticias se obtienen y se exhiben. Ayer un
notable líder político aludía a la gran cantidad de personas que está
dejando la política. Yo lo escuchaba pensando en cuáles serían los
números del desistimiento periodístico.
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