"(...) ¿Estamos al borde del abismo, como advierte un banco normalmente tan
circunspecto como Credit Suisse? Lo que es seguro es que los bancos se
ven afectados. Algunos escondieron en sus cuentas todo lo que compraron a
precios errados o artificialmente sobrevalorizados, otros se ven
simplemente presionados por la deflación y la reducción de los márgenes y
por lo tanto de sus beneficios.
Otros sufren dificultades
específicas: el Santander y el BBVA, los dos mayores bancos españoles,
son los menos capitalizados de Europa y están expuestos a problemas
previsibles (el Santander obtiene un 20% de sus beneficios en Brasil y
el BBVA posee el mayor banco de México, Bancomer, y obtiene el 40% de
sus beneficios de los mercados emergentes, que ahora están en crisis).
Se entiende así por qué el Santander celebró con tanto entusiasmo lo que
a su escala no es sino una pequeña operación, la compra de Banif - con
una ganancia del 190% en 11 días, qué buena falta le hace. Sin embargo,
no es con operaciones de esta dimensión como podrán salir del
atolladero.
Deutsche Bank, uno de los mayores bancos europeos,
que registró una pérdida de más de 5 mil millones el año pasado, va a
vender Postbank, una de sus unidades, que es un importante banco
minorista en Alemania.
La exposición de la casa madre al mercado de
derivados es, en valor nocional, quince veces el total de las economías
de la zona euro. En otras palabras, una pequeña pérdida sería suficiente
para poner en peligro al banco.
Es decir, la política de dinero
barato ya no es suficiente para evitar un estancamiento; la deflación
exacerba los riesgos y en especial el de recesión; falta inversión y
falta consumo, tenemos una crisis de la demanda agregada; el sistema
financiero absorbe la liquidez inyectada por los bancos centrales, en
particular el BCE, y aumenta el precio de los bonos, inflando una
burbuja especulativa; la banca está abrumada por los márgenes de
beneficios tan reducidos, lo que complica aún más la deflación, y eso
alienta las fusiones y las operaciones de riesgo; las presiones de la
deuda y las dificultades de algunos agentes financieros se combinan para
provocar nuevas presiones a favor de las privatizaciones que aseguren
beneficios que protegen a sus propietarios.
El "cuando" de la
crisis está escrito en estas piedras. No hay una respuesta a estos
elementos de crisis o, peor aún, todas estas respuestas están
exacerbando la crisis." (Francisco Louça, Sin Permiso, 27/03/16)
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