"Los más recientes cambios de políticas del Banco Central Europeo han
conmocionado a muchos observadores. Si bien la meta – evitar la
deflación y estimular el crecimiento – es clara, las medidas propiamente
dichas están configurando el escenario para una grave inestabilidad. (...)
Sin embargo, puede que los peores efectos de la política del BCE
estén aún por venir, si las economías que todavía están sólidas también
se hacen adictas al crédito. Ya hay algunas señales preocupantes que
indican que esto está ocurriendo.
Los mercados de propiedades en
Austria, Alemania y Luxemburgo prácticamente explotaron a lo largo de la
crisis, como resultado de la persecución que realizaron los bancos a
los prestatarios con ofertas de préstamos a tasas de interés cercanas a
cero, independientemente de su capacidad de tomar dichos créditos.
En
Austria, los precios de las propiedades se elevaron en casi la mitad
desde el colapso de Lehman; en Luxemburgo aumentaron en casi un tercio.
Incluso Alemania, la mayor economía de Europa, ha estado
experimentando un auge masivo de las propiedades desde el año 2010, que
hizo que los precios promedios de las viviendas urbanas aumentaran en
más de un tercio – y en casi la mitad en las grandes ciudades. El país
está experimentando un auge de la construcción que no se veía desde la
reunificación. Los agentes de bienes raíces tienen para ofrecer
solamente lo que sobró.
El auge alemán de las propiedades podría ser refrenado mediante un
salto apropiado en las tasas de interés. Sin embargo, dada la aparente
determinación del BCE de irse de cabeza en la dirección opuesta, la
burbuja simplemente crecerá.
Si estalla, los efectos podrían ser
nefastos para el euro; el nuevo partido político euroescéptico
denominado Alternativa para Alemania, que logró sorprendentes avances en
las recientes elecciones estatales del país, se asegurará que esto
ocurra." (Hans-Werner Sinn, Project Syndicate, en Revista de prensa, 31/03/16)
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