"¿Cuáles son los mejores y los peores países del mundo para trabajar? A
esta pregunta responde cada año la Confederación Sindical Internacional
(CSI).
Y en la edición de 2016, España sale muy mal parada.
Hasta el punto de que se sitúa en el mismo nivel que países como
Albania, Bolivia, Bulgaria, Botsuana, Etiopía, Marruecos o Kazajistán.
Muy lejos de Alemania, Dinamarca, Francia, Finlandia, Italia o Noruega,
que son algunas de las naciones que más respetan los derechos laborales.
La clasificación de la Internacional sindical cuenta con cinco apartados, más uno adicional que refleja los auténticos infiernos laborales,
y en el que aparecen Burundi, Eritrea, Siria, Somalia o Sudán del Sur.
España se sitúa en el nivel intermedio, codeándose con naciones con escasa tradición de respeto a las legislaciones laborales y
a las recomendaciones de la Organización Internacional del Trabajo
(OIT), donde se sientan los gobiernos, los empresarios y los sindicatos. (...)
El Índice global de los derechos de la CSI 2016 muestra que los derechos de
los trabajadores se han debilitado en prácticamente todas las regiones
del mundo, en ocasiones con serias campañas de represión contra el
derecho a las libertades de expresión y de reunión. (...)
El Índice global de los derechos de la CSI se construye a a partir de
una investigación de los sindicatos nacionales sobre los casos de represión
y abusos sufridos por los trabajadores. Sobre la base de las pruebas
recogidas, se realiza una clasificación que incluye 140 países en
función del grado de respeto hacia los derechos de los trabajadores.
El
Índice cubre las normas fundamentales del trabajo internacionalmente
reconocidas, concretamente derechos civiles, el derecho a la negociación
colectiva, el derecho de huelga, el derecho de sindicalización y
derechos procesales. (...)" (Carlos Sánchez, El Confidencial, 12/06/16)
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