2.11.16

La izquierda no ha logrado un pacto político que les posibilitara acceder al Ejecutivo. En ese objetivo se cifraba su dignidad, la de ser capaz de ponerse a la altura de lo que sus electorados esperaban ante una oportunidad histórica de alcanzar el gobierno

"El orden ha sido restaurado y con él, como suele ocurrir y así lo constataba Fernando Pessoa, todo aparece en su vileza. No hace falta ni encubrimiento hipócrita.  (...)

Que el Partido Popular haya alcanzado en España la presidencia del Gobierno, después de dos elecciones generales y tras diez meses de interinidad política, es lo que muchos no queríamos, pero nos temíamos. Por ello urgíamos a las izquierdas a tejer alianzas, a plantear políticas de pactos, a aproximar posiciones para poder presentar una alternativa solvente frente al candidato de la derecha. (...)

En ese objetivo se cifraba incluso la dignidad de la izquierda, estribando todo en ser capaz de ponerse a la altura de lo que en España estaba aconteciendo. No ha sido así, la izquierda o, mejor, las izquierdas no han logrado un pacto político que les posibilitara acceder al Ejecutivo. 

Las intransigencias del lado socialista y los excesos histriónicos del lado de Podemos han impedido el acercamiento entre fuerzas convocadas a la cita de una inexcusable responsabilidad política.

 Los protagonistas del guión político que en estos meses se ha desarrollado han quedado muy lejos de lo que la ciudadanía, y especialmente sus respectivos electorados y bases militantes, esperaban en un momento que presentaba una oportunidad histórica para alcanzar un gobierno que dejara atrás el inmovilismo del PP, sus políticas antisociales, sus medidas autoritarias y su irresponsabilidad ante la corrupción que le afecta. 

(...) el PSOE, tras meses haciéndose fuerte en el “no a Rajoy”, cuando las presiones desde fuera y desde dentro del partido arrecian para dar paso en una segunda oportunidad a la investidura del candidato popular, cede para, mediante abstención de la mayoría del grupo parlamentario socialista, permitir que dicho candidato acceda a la presidencia del Gobierno. (...)

El discurso se adentra por las vías del cinismo más grosero al cambiar drásticamente el énfasis puesto en la negativa a un gobierno conservador y neoliberal por el torpe balbucear de una mala justificación del apoyo –“pasivo” mediante la abstención-- al candidato derechista del que todo el PSOE había dicho que no se lo merecía y, en consecuencia, que no se lo iba a dar. 

Cuando quien tiene que presentar en la tribuna del Congreso, como oficiante de la ceremonia del PSOE de volverse contra su propia trayectoria anterior, es el mismo portavoz que durante meses ha defendido vehementemente lo contrario, la ostentación del  cinismo al que todo el partido se ha dejado conducir llega a un punto de evidencia palmaria. 

Bien puede calificarse su discurso en tan señalada ocasión de oración cínica, situada en las antípodas de aquella Oratio de hominis dignitate con la que Pico della Mirandola señaló el camino de emancipación que con el Renacimiento se abrió hace siglos. 

Dicha oración cínica se presenta, por el contrario, con tales tonos de servidumbre y fraude al electorado que bien puede decirse de ella que es oración fúnebre por un Partido Socialista cuyos dirigentes –bajo el rótulo de “comisión gestora”, usurpadores del papel de la ejecutiva que con malas artes desplazaron-- están llevando, a base de claudicaciones, al abismo de la irrelevancia. (...)

La maltrecha dignidad democrática la salvaron en el campo socialista quienes en el grupo parlamentario se mantuvieron en el “no a Rajoy”, en la negativa a una abstención que sólo desde el cinismo, en increíble pirueta de engañosa retórica, puede presentarse como lo mejor que el PSOE podía hacer.  (...)

Cuando se desvela la trama, inevitable es reparar en lo que el mismo Pessoa, desde su observatorio lisboeta, dejaba escrito: “¡Tantos nobles ideales caídos en el estiércol, tantas ansias verdaderas extraviadas entre la inmundicia!”. Va a ser dura la tarea de reconstrucción. Las izquierdas tienen la palabra y el reto de la acción."                 (José Antonio Pérez Tapias  , CTXT, 31/10/16)

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