"(...) ¿Hay muchos españoles en Escocia? ¿Cómo les tratan la población y las instituciones locales?
Podríamos decir que la mayoría viene en busca de una mínima estabilidad que el Estado español no ofrece. Aún realizando los trabajos más duros en el ámbito de la hostelería y otros servicios. (...)
Tanto Edimburgo como Escocia están llenos de lugares maravillosos y
la gente es muy amable y hospitalaria, las instituciones suelen estar
abiertas para todo el público, independientemente de la nacionalidad que
se tenga y en líneas generales el trato es bueno.
Ahora bien, hay dos cosas fundamentales que no las resuelve la
estabilidad laboral en la inmigración: además de la dureza del clima,
por un lado resulta extremadamente difícil olvidar de donde vienes, a tu
gente, tu familia y por otro lado la posición social que ocupamos.
Es
decir, la diferenciación de clase inmigrante y población autóctona,
donde los primeros estaremos siempre en desventaja, y seremos más
vulnerables a la explotación laboral o el abuso de poder en otros
ámbitos como por ejemplo, la vivienda.
¿Qué es Edimburgh in Protest? ¿Quiénes lo componen? ¿Qué es lo que hace? ¿Por qué?
Edinburgh in Protest (EIP) es un colectivo compuesto por exiliados y
exiliadas económicas que surge principalmente con el objetivo de
reflexionar sobre el reforzamiento del Estado penal/punitivo que se
viene incrementando no sólo en el Estado español sino también en todos
los países neoliberales. Aunque la principal preocupación tiene que ver
con lo que acontece en el lugar de donde venimos, no se descartan temas
relacionados con la represión en otros contextos.
Generalmente las actividades consisten en invitar a distintas
personas afectadas por violencia institucional a participar en charlas,
jornadas, cine debate, tanto presencialmente como por Skype, abriendo un
espacio para la expresión, la visibilización y la reflexión. Todos los
años se organizan unas jornadas anti-represivas con charlas, un taller
feminista y conciertos donde todo el dinero recaudado se destina a las
personas afectadas.
El grupo surge hace algunos años principalmente por la preocupación
que siempre habíamos tenido por esta situación donde además, en todo
este tiempo, podemos observar un sorprendente incremento de la
criminalización de la pobreza y los movimientos sociales. Por otro lado,
también sentíamos la necesidad de solidarizarnos de alguna manera con
lo que ocurre en el Estado español y fue en un momento, después del 15M,
cuando muchos teníamos ganas de hacer cosas aunque sin saber bien cómo
ni qué hacer.
¿Cuál es vuestra relación con las organizaciones de la izquierda local y con el resto de organizaciones de los españoles allí?
La relación es muy buena aunque no siempre hay una colaboración directa. Más bien un apoyo mutuo. Aquí hay dos cosas interesantes para analizar. En primer lugar, el hecho de que cuando intentamos realizar actividades conjuntamente respecto a la inmigración española, los grupos de izquierda locales no terminan de entender nuestras prioridades, nuestras necesidades y en definitiva nuestra forma de percibir como sujetos políticos que somos, tanto como inmigrantes como en lo que respecta a la situación política del Estado español.
En segundo lugar, el tema de la ideología o el dogmatismo político
supone en ocasiones un obstáculo importante. Como ocurre habitualmente,
los grupos de aquí pertenecen a distintas ramas de la izquierda con sus
diferentes ideologías que intentan llevar a cabo. Sin embargo, nuestra
prioridad es la participación colectiva, es decir, que las personas
interesadas sientan el conflicto en las diferentes actividades que se
llevan a cabo y que de una forma u otra tienen que ver con lo que nos
afecta.
Nuestra relación con el resto de organizaciones de españoles es muy
buena, las personas que integramos Edinburgh in Protest participamos en
otros colectivos tanto de españoles como escoceses, lo cual hace las
colaboraciones muy fáciles. Cabe destacar también el gran número de
exiliados económicos del Estado que participan en distintos movimientos
de la izquierda local.
¿Cuáles son los principales problemas de los inmigrantes españoles en
Escocia? ¿Cómo crees que podríamos contribuir, desde España, a
solucionarlos?
Aquí hay dos cuestiones que estaría bien mencionar: por un lado están los típicos problemas que conlleva la inmigración, explotación laboral y abusos de poder por estar en una posición social desfavorecida, la de inmigrante, y por otro lado la despolitización que mencionábamos más arriba.
Es decir, necesitamos reconfigurar la idea de
la inmigración y comprender que podemos empoderarnos en el espacio
político y al menos visibilizar el contexto político en que se produce
la emigración masiva. Para eso necesitamos desnaturalizar ciertas
violencias que asumimos con absoluta normalidad así como generar un
espacio de aceptación donde las personas con ganas de participar no se
sientan incómodas.
Se trata de buscar los objetivos comunes y empezar a
construir a partir de ellos. Pero además, sería bueno que en el Estado
español se nos visibilice, que se hable de estos grupos y la solidaridad
internacional que están teniendo. Si bien existe la Marea Granate,
aunque sus demandas y actividades son diferentes, no se habla del exilio
económico.
Respecto a la contribución desde el Estado español, siempre hemos
pensado que sería interesante que algunos sindicatos estén dispuestos a
estar en contacto por ejemplo con el grupo Orgullo Migrante el cual se
relaciona con un sindicato local de Edimburgo para asuntos laborales y
con el sindicato de la vivienda Living Rent para asuntos sobre la
vivienda.
Quizás los sindicatos españoles podrían llegar a tener algún tipo de
asesoramiento en primer lugar para la gente antes de emigrar. Se podría
poner a esas personas en contacto con los grupos de aquí y en segundo
lugar, es necesario el asesoramiento para la gente que retorna ya que en
ocasiones se requiere por ejemplo para cobrar el paro, etc.
Se trataría de una comisión de personas exiliadas por motivos
económicos dirigida a asesorar tanto a quienes se van como a quienes
vuelven. Otro contacto interesante podría ser también el llamado PIE
(punto de información para españoles), conocido como oficina Precaria de
Edimburgo, el cual ejerce una labor imprescindible de asesoramiento
laboral con abogadas y en castellano.
¿Ves la posibilidad de un movimiento paneuropeo de españoles
emigrantes? ¿Hay colectivos como Edimburgh in Protest en el resto de
Europa?
Desconocemos la existencia de otro colectivo similar a Edinburgh in
Protest en Europa, pero sí creemos que hay mucha gente con ganas de
hacer cosas solo que no se sabe cómo empezar ni por dónde. (...)
¿Qué te preocupa de todo esto? ¿Qué ideas tenéis para el futuro?
(...) Es preocupante que haya sectores de los movimientos sociales tan
alejados de querer participar en una construcción colectiva, que ni
siquiera estén dispuestos a la discusión y el debate. Una mirada hacia
los movimientos sociales de América Latina podría aportar mucho en este
sentido.
Resulta muy preocupante la forma que tienen con frecuencia algunos
colectivos, o como se les quiera llamar, de plantear alternativas en
nombre de las personas más desfavorecidas, con una verdad por delante
que en ocasiones termina favoreciendo a la derecha más rancia.
De ahí la
emergencia de cuestionar y revisar el significado de ciertos conceptos
que asumimos como una verdad absoluta cuando están llenos de historia y
nacieron de una construcción colectiva en un momento político y contexto
determinados, que no están libres de ideas preconcebidas, prejuicios,
moral y ética funcionales a las clases dominantes.
Por eso creemos que además de tratar de hacer este trabajo, existe
una necesidad de darle la importancia que se merece a la participación
colectiva como un espacio donde generar un vínculo emocional que de una
forma u otra termine generando consciencia social. Por ejemplo en
nuestro caso, alguien podría cuestionar que somos poca gente, que no
vamos a llegar a ningún lado, que no seguimos una ideología concreta o
cosas por el estilo.
Sin embargo, lo que no se tiene en cuenta es que a lo largo de este
proceso nos vamos reinventando a nosotras mismas como inmigrantes y de
una forma inconsciente vamos edificando una cierta identidad distanciada
de la visión estática del inmigrante como sujeto político pasivo y
despolitizado.
A través de las actividades aprendemos, y de forma muy enriquecedora,
de quienes pasan por aquí a darnos una charla y contarnos sus
experiencias de resistencia social.
Es como un baño de conciencia. Esto
es algo que cuesta ver y entender en la inmigración. Es necesario
deconstruir la idea del inmigrante como una persona que se mueve de un
lugar a otro solamente en busca de una estabilidad laboral, como una
figura políticamente pasiva y ahistórica.
Así nos lo quieren vender y nos lo han vendido como ocurrió con la
emigración de españoles a Alemania, Suiza o Australia durante el
franquismo por ejemplo. Poco se sabe de las resistencias que se formaron
en el exterior junto con sindicatos locales en aquella época.
Politizarnos como inmigrantes, tratar de empoderarnos en el espacio
político o generar otras representaciones sociales sobre los españoles
en Edimburgo, contrarias al discurso hegemónico, es subversivo en sí
mismo.
Por ejemplo, cuando se votó por el Brexit la izquierda local cercana a
nuestro entorno no supo comprender el lugar que ocupábamos las personas
migrantes en esa historia. Mientras las personas no británicas no
tenían permitido votar muchas de la izquierda votaron a favor por el
mero hecho de que salirse de la Unión Europea era algo positivo, sin
leer que se trataba de un proyecto xenófobo y de derechas.
Esto mostraba
claramente la necesidad de una voz inmigrante en el espacio político de
esta ciudad. De aquí surgió el grupo Orgullo Migrante el cual se
compone solamente de inmigrantes y del cual también Edinburgh in Protest
forma parte." (José Luis Carretero, El Salto, 30/10/18)
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