"Es una semana agitada para la Parroquia de San Carlos
Borromeo, en el barrio de Entrevías. Comienzo de clases y las familias
no tienen dinero para los libros de sus hijos e hijas. La pobreza pega
donde más duele, en la infancia de un barrio con altos niveles de
desempleo, desahucios y personas que no han podido terminar sus
estudios.
Javier Baeza Atienza (Madrid, 1967), el cura ‘rojo’ u
‘obrero’, anda con los pies en el barro. “Ninguneado” por la jerarquía
católica, da cobijo incluso a quien dice “me cago en Dios”. Las paredes del centro pastoral están llenas de lemas como “Alfon libertad” o “Salvar vidas no es delito”.(...)
¿Cómo definirías el contexto social actual?
Es un momento muy duro. Muchas personas creen que hay recursos para
todos, pero a la gente más jodida no le llegan. Te dicen que está Cruz
Roja, que hemos acogido el Aquarius, que están los servicios sociales;
pero la gente va a la calle y la mañana de ayer fue terrible con las
familias del barrio que venían diciendo ‘no tenemos para libros’.
Y no,
los servicios sociales en Madrid siguen siendo igual de desastre en los
cuatro años de Manuela Carmena, a la que quiero un montón, que en los
veinte años con el PP. (...)
¿Cuáles son las situaciones más delicadas que estás viendo?
Por un lado, el acompañamiento de muchachos que se han jugado la vida
en una patera. Y, por otro, la situación de muchas familias que, a pesar
de planes contra la pobreza, lo siguen pasando muy mal. El panorama es
preocupante y oscuro.
Los jóvenes están sufriendo la violencia de todos
estos establecimientos de apuestas. En los 80 decíamos que la gente
llevaba su dignidad en el culo con la marca de un pantalón o en unas
zapatillas, hoy los chavales se pirran por tener el modelo XG o por
haber conseguido ganar, irónicamente, en el último establecimiento de
juegos con el que han sembrado este barrio obrero.
¿Se nota el problema del juego?
Nosotros estamos atendiendo a familias de chavales que se buscan la
vida con pequeños hurtos para poder apostar. Lo que hicieron sus padres y
madres para poder sobrevivir, pero ahora para apostar.
Hay un caldo de cultivo entre los colegas, la
publicidad en las camisetas de equipos de fútbol, el actor de moda de la
película que los promociona, ¡y puedes apostar desde el móvil! Esas
cosas acaban calando, en especial en los sectores más humildes.
Por suerte, en Vallecas, a pesar de estos años de
crisis, el barrio ha mantenido vivo su tejido social. Hay una fuerza de
centros sociales ocupados, de gente con la que puedes compartir todo o
un poco, como La Villana, que creo que ofrecen diferentes respuestas a
la juventud del barrio. O lo que implica un club como la gente del Rayo. (...)" (Entrevista a Javier Baeza, Pablo 'Pampa', El Salto, 27/10/18)
"La Asamblea de Extremadura aprueba una propuesta para limitar las casas de apuestas.
Según se expone en la justificación de la propuesta
(que a su vez recoge datos de la Consejería de Hacienda y
Administración Pública, “el número de establecimientos autorizados
abiertos para desarrollar la actividad de casas de apuestas en
Extremadura es de 80, de los cuales 47 se ubican en la provincia de
Badajoz y los 33 restantes en la de Cáceres”.
Para hacerse una idea de la continua y rápida
expansión de las casas de apuestas en nuestra Comunidad, según la
Consejería, a finales de 2017 los establecimientos donde se autorizaban
apuestas alcanzaban la cifra de 92. Esta proliferación se puede ver en
Mérida donde, según el estudio realizado por la agrupación local de IU,
“en la ciudad se empezaron a instalar las salas de apuesta en 2016 con 3
locales, en el 2017 con otras 3 y en lo que va de año 2018 han sido 5,
haciendo un total de 11 negocios de este tipo”.
Por
su parte, de acuerdo al “Anuario del juego en España 2016-2017”,
elaborado por la Fundación Codere y el Instituto de Política y
Gobernanza de la Universidad Carlos III de Madrid, en el año 2016 las
apuestas deportivas presenciales realizadas en la región tuvieron un
valor de 29,3 millones de euros, sin contar las cantidades apostadas on line desde la Comunidad Autónoma a través de webs de carácter estatal.
Ante esta situación, las asociaciones extremeñas que
tratan el problema de la ludopatía alertan del preocupante incremento de
esta adicción relacionado con las apuestas deportivas entre los
jóvenes, principalmente entre los 20 y los 25 años, e incluso entre los
menores de edad. La propia Unión de Consumidores de Extremadura realizó
un estudio en el que comprobaron como un chico de 17 años pudo jugar en
el 25 por ciento de los establecimientos de apuestas, gracias a que le
acompañaba un mayor de edad.(...)" (Abel Álvarez, El Salto, 26/10/18)
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