12.2.19

La traición de España a sus jóvenes

"Si la mayor desgracia de la juventud es “no pertenecer a ella”, como decía Salvador Dalí, su mayor frustración debe ser serlo en lugares donde supone una desventaja. España se ha convertido en uno de ellos.

Los jóvenes españoles tienen la segunda tasa de desempleo más alta de Europa —36 por ciento—, ocupan los primeros puestos en fracaso educativo y los últimos a la hora de independizarse del hogar

A esto se suma el bajo índice de natalidad en España, que está provocando un envejecimiento de la población y que inclinará la balanza de las decisiones políticas aún más a favor de los mayores.

Mejorar la situación de los jóvenes en España es uno de los grandes desafíos para los próximos años de la nación que, para 2040, será la más longeva del mundo. No se trata de entrar en batallas generacionales, pero la baja participación de los menores de 30 años en las elecciones y su desinterés en la política hacen más difícil la incorporación de sus problemas al debate nacional. Si los jóvenes españoles quieren ser tenidos en cuenta, tendrán que hacerse escuchar.  (...)

La primera consecuencia de la falta de políticas en favor de la juventud es que uno los motores del milagro español, el optimismo que llevaba a cada generación a creer que viviría mejor que la siguiente, se ha desvanecido.

Ser joven en España solía ser una suerte en vísperas de la crisis económica de 2008. Nadie prestó atención a lo que ocurría en la trastienda de la fiesta, con un abandono escolar en máximos y un sistema educativo anticuado que no estaba preparando a los estudiantes para el mercado laboral con el que iban a encontrarse. Una década después, la resaca de aquella irresponsabilidad colectiva sigue ahí: uno de cada cinco jóvenes forman parte de los ninis, que ni estudian ni trabajan.

El Consejo de la Juventud de España (CJE) describe en su último informe a una juventud dividida entre quienes no han sido preparados para el futuro y los que, estando cualificados, se ven obligados a ocupar puestos menores o a aceptar sueldos que no les permiten incorporarse a la vida adulta. Al menos dos millones de españoles entre 16 y 29 años se encuentran en situación de pobreza, según el mismo estudio.

Lejos queda el mito repetido hasta la saciedad por los gobernantes españoles de que el país contaba con la generación mejor preparada de la historia.  (...)

 Los mejor preparados empezaron a emigrar tras el estallido de la crisis, llevándose su talento a países dispuestos a aprovecharlo, lo que provocó el mayor éxodo de jóvenes migrantes en democracia. Desde 2008, nada ha cambiado  (...)

“La sociedad española tiene una deuda pendiente con nuestros jóvenes”, decía el mes pasado el rey Felipe VI, admitiendo que el país les ha fallado. Lo que no se sabe es cómo piensa la clase dirigente saldar esa deuda, en caso de que haya intención de hacerlo.

 Lo más probable es que sea tarde para los hijos de la Gran Recesión —la ironía duele: no la provocaron ellos, sino sus mayores—, pero España está a tiempo de no repetir los mismos errores con las generaciones que vienen detrás.   (...)

“La sociedad española tiene una deuda pendiente con nuestros jóvenes”, decía el mes pasado el rey Felipe VI, admitiendo que el país les ha fallado. Lo que no se sabe es cómo piensa la clase dirigente saldar esa deuda, en caso de que haya intención de hacerlo. Lo más probable es que sea tarde para los hijos de la Gran Recesión —la ironía duele: no la provocaron ellos, sino sus mayores—, pero España está a tiempo de no repetir los mismos errores con las generaciones que vienen detrás."          (David Jiménez, the New York Times.es, 29/01/19)

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