12.2.19

Sánchez ha optado por cortar de raíz las negociaciones con ERC y PDECat para librarse de lo peor... de tres meses insufribles hasta votar los Presupuestos en los que no hubiera sobrevivido al fuego cruzado de las acusaciones de PP y CS y al reproche chantajista de los independentistas... sale muy tocado... pero vivo. Hay una parte de los españoles que está cansada, que quiere combatir políticamente al independentismo, que desea esperar, con la ley en la mano, que la Justicia haga su trabajo y que todo ese bloque independentista claudique... con las puñaladas de rigor entre bambalinas políticas

"El Gobierno de Pedro Sánchez se ha visto obligado a cortar por lo sano antes de que la crisis del relator llevara al PSOE a un descalabro en las elecciones europeas, municipales y autonómicas de mayo. 

Había cundido una sensación de vértigo, tanto en el partido como en parte del propio Ejecutivo, ante la confusa estrategia, capitaneada por la vicepresidente Carmen Calvo, para intentar aprobar los Presupuestos a cambio de una borrosa negociación con los independentistas. 


El presidente de Extremadura Fernández Vara puso el dedo en la llaga cuando dijo que “lo que es difícil de explicar, aún es más difícil de entender” ante las dificultades de Calvo para explicar a qué obedecía la aparición de ese relator.  (...)

En las últimas 48 horas el clima político en España, particularmente en Madrid, se había hecho irrespirable con la derecha lanzada a la calle, acusando a Sánchez de traidor y exigiendo la convocatoria de elecciones. 

Una sobreactuación lamentable pero que no disculpa el error del Gobierno: prestarse a crear nuevos espacios políticos al margen de las instituciones parlamentarias, “degradándolas”, como criticó severamente Felipe González, y que los independentistas deseaban solo para abrir una brecha a favor de la autodeterminación y difundir por el mundo su relato. 

Una mesa de partidos no significaba gran cosa, pero alimentaba la fantasía que verbalizó el jueves el vicepresidente del Govern Pere Aragonès: “Si los partidos representados en la mesa tienen mayoría suficiente, las instituciones deben aceptarlo”. Si a eso se añadía la figura de un relator externo, como si hubiera dos partes legitimadas o se tratase de un conflicto humanitario, ese organismo era un potencial obús en la línea de flotación de la democracia constitucional. 

Sánchez ha optado por cortar de raíz las negociaciones con ERC y PDECat para librarse de lo peor. Se libra de tres meses insufribles hasta votar definitivamente los Presupuestos en los que no hubiera sobrevivido al fuego cruzado de las acusaciones de PP y CS y al reproche chantajista de los independentistas. Se ha librado de lo peor, pero sale muy tocado."               (Joaquim Coll, 08/02/19)


"(...) El último documento enviado por Calvo a Palau contiene un evidente acercamiento de posturas. Por parte de JxCat se pedía una mesa de partidos españoles y un mediador internacional. 

Propusieron nombres, pero hace días que Aragonès y Artadi saben y asumen que no sería extranjero. Lo que estaba sobre la mesa era el dichoso “relator”. Esa palabra como tal no aparece en el papel, que se refiere a “una persona que facilite la coordinación de los trabajos” y que “ayudará a crear las condiciones idóneas para el diálogo, dará fe de los acuerdos alcanzados y determinará el seguimiento de su aplicación”. 

Se propuso a Miquel Roca, que enseguida fue descartado en Palau, pero la Moncloa contaba con otros nombres, entre ellos un veterano expolítico catalán que trabajó en su día con gobiernos del PSOE y de CiU. Ninguno de los que ha salido a la luz (como Xavier Domènech o Iñigo Urkullu). 

El independentismo tampoco pensaba poner muchas trabas en el perfil. De hecho, parecía que lo más difícil era configurar la mesa de partidos. Pero el documento acepta sumar a las formaciones catalanas sus referentes españoles, PSOE y Podemos. Todo parecía encajar. 

Sin embargo, la enmienda a la totalidad de los presupuestos del PDECat anunciada el jueves y presentada el viernes por la mañana se vivió en Madrid como una presión inadmisible dado el clima de acoso contra Pedro Sánchez, no sólo de la oposición, sino dentro de sus propias filas. La puntilla a la andanada de los barones la puso el jueves Felipe González. En la Moncloa llegaron a la conclusión de que había que plantarse.

 O los independentistas accedían al acuerdo y retiraban las enmiendas al presupuesto el mismo viernes o era imposible aguantar así el fin de semana, con el asunto abierto en canal y la concentración “por la unidad de España” de este domingo en marcha. En el PSOE estaban al límite. 

Con las autonómicas y municipales a la vuelta de la esquina, el frente catalán no les daba respiro y los 21 puntos que el president Quim Torra rescató esta semana, que incluyen la autodeterminación, la mediación internacional y describen un Estado español autoritario y franquista, acabaron por alterar los ánimos.

Así pues, ya desde el jueves se les hizo llegar a los independentistas en Madrid y en Barcelona el aviso de que el acuerdo y la retirada de las enmiendas al presupuesto tenían como límite el viernes, que Calvo no saldría a la rueda de prensa posterior del Consejo de Ministros sin saber a qué atenerse. En Palau, sin embargo, habían calculado que había tiempo hasta el lunes o martes para seguir negociando, puesto que el debate de totalidad de las cuentas en el Congreso es el miércoles. Los partidos independentistas se han acostumbrado en estos años a apurar plazos y salvar acuerdos in extremis, cuando todo parece perdido. 

La abrupta ruptura anunciada por Calvo sorprendió a Aragonès y Artadi. No faltan quienes creen que aún existe un resquicio para reconducirlo tras la concentración de hoy. Pero si el ambiente es ahora asfixiante para Sánchez, la atmósfera se va a cargar para los independentistas el martes, con el inicio del juicio.

Si Sánchez no obtiene el apoyo de ERC y PDECat ahora, menos se moverá en los próximos meses, pendiente de las elecciones. El tímido diálogo entre los gobiernos central y catalán era una empresa ardua en estas condiciones. El presidente no cuenta con un sostén parlamentario fuerte, y el independentismo carece de un liderazgo indiscutido, un interlocutor incontestable que no se halle sujeto a un proceso judicial.

 El PP y Cs van a aprovechar esas debilidades para darle la vuelta a la moción de censura que desbancó a Mariano Rajoy. El fiasco de este intento de diálogo también ha dejado tras de sí una constatación preocupante: proliferan los presuntos felones, quizá porque la acusación de traidor a la patria se paga muy cara. Igual en Catalunya que en toda España.  (...)"          ( , Directora adjunta de La Vanguardia, 10/02/19)


" (...) Una manifestación multitudinaria. Importante. Existe un hartazgo en la sociedad española sobre la gestión del problema que plantea el independentismo catalán desde 2012. 

Y los partidos de la derecha lo saben. Pero la concentración en la plaza Colón de Madrid y en las calles adyacentes no matan políticamente al presidente Pedro Sánchez.

Salió tocado, pero vivo de esa movilización, a pesar de que el PP había fletado autobuses gratis para acudir desde todos los rincones de España, a pesar de los llamamientos de Albert Rivera y del resto de dirigentes de Ciudadanos, a pesar de Vox y del apoyo en el último momento de Manuel Valls. Sánchez está tocado, pero sale vivo, y mete ahora toda la presión al independentismo, que duda como nunca lo ha hecho en todos estos años, de su estrategia y de la necesidad de combatir una inclinación siempre presente: la de apostar por el cuanto peor mejor.

Hay una parte de los españoles que está cansada, que quiere combatir políticamente al independentismo, sin ningún acercamiento. Que desea esperar, con la ley en la mano, que la Justicia haga su trabajo y que todo ese bloque independentista claudique y acepte que no puede conseguir ninguno de sus objetivos.

Es la que se manifestó este domingo, convocada por PP, Ciudadanos y Vox. Pero hay otra España, la que refleja los sondeos del CIS, en la que se apoya el equipo de Pedro Sánchez, con Iván Redondo a la cabeza, que considera que no habrá ninguna posibilidad de solucionar el problema sin diálogo. (...)

La movilización en Madrid fue importante. Pero queda lejos de las grandes manifestaciones que organizó el PP, con Mariano Rajoy, en contra de los gobiernos de Rodríguez Zapatero. La más importante se produjo en junio de 2005, cuando se concentraron 850.000 personas en contra de que el Gobierno hubiera iniciado una negociación con ETA.

Ayer, los propios organizadores hablaban de 50.000 personas, una cifra que surgió del entorno de Ciudadanos, y que, tras consensuarlo con el PP, ascendió a 200.000. La delegación del Gobierno en Madrid lo dejó en 45.000 asistentes.

¿Es importante? Sí, lo es. El independentismo lo sabe. Y el Gobierno del PSOE también. Pero no rompe las piernas a Sánchez, que buscará ahora mantener un puente de diálogo con el Gobierno de la Generalitat, a la espera de lo que suceda el miércoles, con la votación de las enmiendas a la totalidad de los presupuestos del Estado para 2019. (...)"                   (Manel Manchón, Crónica Global, 11/02/19)

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