8.2.19

Nueve consejos a PODEMOS dados en 2014... pero que siguen siendo plenamente recomendables... nada que no sepa Errejón, ¡ a ver si aprendes, Pablo! Por ejemplo: evitar utilizar el término Estado español para referirse a nuestro país, no rechazar ni imponer un color a la bandera española... algunos portavoces de PODEMOS que apoyan el proceso de consulta soberanista cometen un acto de incoherencia frente a su defensa de la democracia real y participativa. Esta postura sólo le puede provocar distanciarse de una buena parte de los españoles

"Éste es el primero de los nueve consejos que Debate Constituyente presenta para aportar un grano de arena, agitar conciencias y enriquecer el debate que hay en PODEMOS en la búsqueda de su comunión con la ciudadanía. (...)

 Desde nuestra propia experiencia personal con los que nos rodean, pero también apoyados en diferentes estudios sociológicos y estadísticos, entendemos que hay aún un amplio sector de la población que, si bien se pronuncia de acuerdo con las propuestas básicas de PODEMOS (en lo económico, en lo social, etc.), que es lo fundamental, no termina de sentirse identificado con el proyecto por cuestiones que, en último término, son secundarias o meramente formales, y que podrían corregirse con un poco de esfuerzo. (...)

Consejo Nº 1: Acabar con todo tic anticlerical
 
En algunas intervenciones de los principales portavoces de PODEMOS se han hecho comentarios poco acertados, con falta de matización, que citan sin mala intención al mundo católico. Estos comentarios pueden ser malinterpretados y mal encajados por una buena parte de la población española. 

Por ello nos parecen inapropiados, y peor aún, nada convenientes para la construcción de una amplia mayoría con vocación democrática en España. Desgraciadamente, la actual izquierda española ha teñido de anticlericalismo o anticatolicismo gran parte de los movimientos sociales contestatarios. Las razones que explican esta animadversión tienen profundas raíces históricas o se pueden encontrar en la actitud de los principales líderes de la Conferencia Episcopal de los últimos años.

 No obstante, estas razones no justifican que se extienda a la Iglesia o a la religión la causa de los males de nuestra sociedad. Y no se puede abordar el asunto religioso sin rigor. No podemos meter en el mismo saco a todos los papas, a los cardenales, a los obispos, al cura del pueblo y a un creyente de a pie.

 No fueron lo mismo Juan XXIII que Juan Pablo II, ni son lo mismo el cura obrero Mariano Gamo que el exarzobispo Rouco Varela. Tampoco conviene mezclar a Jesucristo, los valores cristianos y la teología de la liberación con la Inquisición, el Banco Vaticano y el Opus Dei. (...)

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Pablo Iglesias afirma que no caben curas de sotana en PODEMOS. ¿Por qué no pueden haber curas de sotana en PODEMOS? Ojalá estuviese este influyente sector de nuestra sociedad del lado del cambio social. ¿Hemos olvidado de qué lado se pusieron cientos de curas e incluso obispos durante los años 60 y 70 en nuestro país? ¿Qué malo tiene que curas, monjas, imanes, rabinos o pastores se incorporen a un movimiento de transformación democrática y de defensa de los derechos humanos? Frases como la enunciada por Pablo Iglesias se pueden traducir en definir a PODEMOS como una organización anticlerical o incluso atea. 

Estos comentarios pueden crear innecesariamente recelo en muchos creyentes, los cuales forman la inmensa mayoría de nuestra población. Por tanto, el comentario realizado por Pablo Iglesias, aunque se comprende el sentido general de lo que quería transmitir, no es adecuado para un proyecto de mayorías.  (...)

Consejo Nº 2: Dirigirse expresamente a los votantes desencantados del PP

PODEMOS no llegará a ser mayoría sin restar un gran apoyo social al PP. La estrategia no puede ser sustituir un viejo bipartidismo (PP-PSOE) por otro nuevo (PP-PODEMOS). La estrategia es derrotar el bipartidismo y construir una nueva hegemonía. Y para esto es fundamental vaciar de votantes al PP. 

De hecho, el gran reto no es transferir el apoyo de las bases del PSOE a PODEMOS.(...)

El gran reto es, sin cambiar las propuestas políticas y económicas de PODEMOS , transferir el apoyo social del PP a PODEMOS. Para plantearnos seriamente este reto debemos comenzar asumiendo que la gran mayoría del voto conservador que recibe el PP proviene de las clases trabajadoras, de los profesionales y de los pequeños y medianos empresarios. Los intereses objetivos de la mayoría de los votantes del PP son iguales a los intereses objetivos de la mayoría de los votantes de PODEMOS.  (...)

Se precisa una labor extra, un “empujón”, que anime a los votantes desencantados del PP a acercarse a PODEMOS y a los miembros y simpatizantes de PODEMOS a abrirse a ellos. Y continuando con lo último mencionado, conseguir que los actuales seguidores de PODEMOS eviten prejuicios y sectarismos y se abran a votantes conservadores desencantados, también requiere de un gran esfuerzo pedagógico constante de los líderes de PODEMOS. 

Convencer a este sector conservador de nuestra población va a requerir del esfuerzo de toda la organización, y para ello sus miembros deben entender e implicarse activamente en esa tarea. 

Unos ejemplos: En el distrito histórico y obrero de San Blas de Madrid, en las elecciones generales de 2011 el PP arrasó con casi el 46% de votos, sacándole 16 puntos de ventaja al PSOE. UPyD, en este barrio popular por antonomasia, sacó un 11%. Es decir, entre votantes del PP y UPyD tenemos en San Blas el 57% de los votos. 

Y desde luego, el 57% de los habitantes de San Blas que votaron en el 2011 no son gente adinerada, hijos de banqueros, ni casta. Sin infravalorar la importancia que tienen los medios de comunicación para conquistar votos y conciencias, algo falla también en el discurso que pretende llegar a los sectores deprimidos y que votan una opción conservadora. (...)

 Consejo Nº 3: Discurso de apoyo a los autónomos y PYMES
 
No hay combate contra el paro y la precariedad en España sin reindustrialización. No hay reindustrialización sin las PYMES. Esta cuestión es estratégica en un programa de cambio en nuestro país. 

Y aunque no podemos pasar por alto el valor del trabajo, como el verdadero creador de la riqueza, nos encontramos en una coyuntura que obliga a abrir el discurso a otras capas sociales. Las PYMES y autónomos conforman el 99,88% del tejido empresarial español y emplean aproximadamente a un 70% de la masa laboral de nuestro país. Y a nivel de la UE durante los años 2002-2010 las PYMES crearon el 85% de los nuevos empleos, empleando en total a un 67% de los trabajadores europeos. 

Salir del modelo económico de turismo-construcción, diversificando e industrializando España requerirá de una fuerte inversión pública, de créditos concedidos por una institución financiera con vocación desarrollista, de creación de empresas públicas o mixtas en nuevos sectores productivos. Pero también y sobre todo necesitará de las PYMES que germinarán y se expandirán entorno a todos estos nuevos planes económicos de reindustrialización y diversificación. (...)

 La importancia que tiene incluir a las PYMES y autónomos como elemento vertebral del discurso de PODEMOS se debe además a otro aspecto igual de importante: el ideológico. En España, según datos de 2014, hay 3.139.106 empresas catalogadas como PYMES. 

Por tanto, son millones de familias españolas las que viven de sus empresas y defenderán a aquella formación política que las proteja y las ayude a progresar. Pero además, en aras de entender el pensamiento de centro-derecha, son muchos los votantes del PP o, simplemente, ciudadanos que se consideran conservadores, que defienden la idea romántica del empresario entregado y emprendedor. 

Aún perteneciendo a la clase trabajadora, ven la solución a sus problemas en el apoyo a las PYMES, y encuentran en el PP al partido eficiente que apoya al empresariado (caracterizando al empresario como al ferretero o al industrial de cerámica, y no como a Botín o a Amancio Ortega). 

Hay que combatir discursivamente esta idea y dejar claro que ni el PP ni el PSOE apoyan a las PYMES. Para demostrarlo basta con dar el dato de autónomos y PYMES que han quebrado en estos años de crisis (***) bajo las doctrinas de la troika, o la tarea titánica que supone llevar adelante una PYME en nuestro país en comparación a otros países del norte de Europa.  (...)

 El sector empresarial de la economía real está siendo hostigado por varios flancos, que van desde una política fiscal persecutoria (mientras que las grandes empresas defraudan tres veces más que PYMES y autónomos, los propios inspectores de Hacienda denuncian que el 80% de los recursos del Ministerio de se dedican a perseguir el pequeño fraude de autónomos y PYMES) hasta una accesibilidad al crédito draconiana, pasando por la falta de un verdadero plan de desarrollo empresarial.

 Mientras tanto, se hace la vista gorda fiscal a las grandes empresas y fortunas, se les facilita todos los créditos y subvenciones y se le abren todos los mercados nacionales o internacionales posibles. Por no hablar de la liberalización total de los horarios comerciales, o de implantación de tiendas multinacionales online como Amazon, que desvían sus impuestos a paraísos fiscales y con las que los pequeños comercios y PYMES no tienen posibilidad de competir.  

Estas prácticas mafiosas de favoritismo permiten que las grandes multinacionales y franquicias, desde su privilegiada y favorecida posición, devoren el mercado nacional haciendo imposible la supervivencia de multitud de pequeños comercios y PYMES que se ven abocados al cierre frente a tal competencia desleal. ¿Es esto defender a los empresarios?
 
Se debe arrebatar al PP y al discurso dominante, el título autoproclamado de defensores del empresariado, entendido este como las PYMES. El programa de PODEMOS se debe presentar como el que verdaderamente defiende a los autónomos y a los pequeños y medianos empresarios. 

Sólo una política de reindustrialización y diversificación, una entidad financiera al servicio del desarrollo de España, un aumento del poder adquisitivo/consumo de los trabajadores y una reforma fiscal progresiva que las libere del estrangulamiento actual, apoyará realmente a las PYMES.

 Consejo Nº 4: Rechazo tajante de la violencia (condena total a ETA)
 
El avance del movimiento de transformación en nuestro país surgido a partir del 15M, y que de alguna forma ha influenciado la creación de PODEMOS, se ha desarrollado en torno a la acción pacífica y democrática. Las actitudes pacíficas y democráticas han sido pilares fundamentales del avance de la contestación social y del crecimiento de la movilización.

 Estos principios deben mantenerse firmes y ser defendidos con nitidez en la formación PODEMOS. Para ello no basta con definirse como un movimiento que defiende la paz y apuesta por la democracia, sino que se hace necesario el rechazo tajante de la violencia. No sólo la violencia policial, sino también la violencia que brota desde las protestas ciudadanas. 

Cuando acontece un caso de disturbios en el que se ven implicados manifestantes realizando acciones violentas contra las fuerzas de seguridad o contra el mobiliario urbano, PODEMOS debe ser implacable en el rechazo contundente a estas acciones. 

Aunque se pueda contextualizar todo lo que se quiera - hablar sobre la crisis, la pobreza (“violencia es cobrar 600” o “violencia es no llegar a fin de mes”), criticar los excesos policiales o la existencia de infiltrados- por encima de todo debe subrayarse el rechazo firme a esas acciones vengan de quien vengan. PODEMOS debe desmarcarse claramente y sin contemplaciones de esa forma violenta de entender la lucha social y la movilización. 

Uno de los aciertos del movimiento 15M fue apostar decididamente por la no-violencia, por la desobediencia civil pacífica.

(...) terrorismo de ETA. Algunos ya preveíamos que el ataque mediático más fuerte contra PODEMOS vendría de la manoseada fórmula de “son ETA”. Sin embargo, aunque el poder siempre señalará con mentiras y tergiversaciones a sus oponentes, también es necesario ser audaz y cauto a la hora de nadar en este pantano plagado de ranas y culebras. 

Querer dar explicaciones sociológicas o politológicas por muy acertadas que sean, cuando se es líder de una organización política nacional con una fuerte proyección mediática, sobre el origen de la acción terrorista que ha acabado con casi 900 vidas, sólo crean extrañeza y dudas a la mayoría del pueblo español. En este tema, siendo coherente con la defensa de la vía pacífica, se tiene que ser tan tajante o más (tratándose de cientos de muertos) que en otros casos: condena total a ETA. (...)

Consejo Nº 5: Cambiar las formas en los actos públicos. La música.
 
En varios actos públicos de PODEMOS hemos presenciado la clausura de éstos entonando algunas canciones históricas de las luchas contestatarias. Ejemplos de ello son: “A galopar” de Paco Ibáñez, “Canto a la Libertad” de José Antonio Labordeta o “El pueblo unido jamás será vencido” de Quilapayún. Bellas obras de indiscutible calidad musical, muy emotivas y con profundo contenido social y reivindicativo. (...)

 En un ritual de este tipo, con canciones claramente vinculadas a la izquierda más militante, entonadas con puños en alto por muchos líderes de PODEMOS, ¿se pretende escenificar que PODEMOS no tiene etiqueta ideológica?, ¿se pretende convencer que PODEMOS no es ni de izquierdas ni de derechas sino de la gente común? No podemos imaginarnos que alguien que se acerque a PODEMOS viniendo de votar al centro derecha o de posiciones poco ideologizadas, pueda sentirse cómodo en un acto "litúrgico" como ese.  (...)

Consejo Nº 6: No permitir que a PODEMOS se le etiquete como un “partido de izquierdas”
 
En la actual campaña de aislamiento de PODEMOS de una potencial base social, vemos como principal amenaza que se consolide en la población española la identificación de PODEMOS como una simple fuerza más dentro de la izquierda.  

Con este consejo no estamos sugiriendo que PODEMOS no deba contener ideas o valores que tradicionalmente se asocian a la izquierda, ni tampoco estamos afirmando que en PODEMOS no quepan personas que se identifiquen como de izquierdas. Nos estamos refiriendo a que PODEMOS no debe colgarse ni dejarse colgar la etiqueta de "movimiento de izquierdas" .  (...)

Y es que, como bien dice PODEMOS, no se trata de izquierdas o derechas: se trata de democracia. Conviene que PODEMOS repita una y otra vez, en el eje central de su discurso, que no se definen como movimiento de izquierdas

PODEMOS se debe definir clara y públicamente como un movimiento socio-político de la gente común, de los de abajo, como una organización profundamente democrática en defensa de las libertades dentro del respeto total a los DDHH y no reconocer ni aceptar ser definido con la etiqueta de izquierdas. 

Más aún cuando es un hecho conocido que la gran parte de la ciudadanía que no se define a sí misma como de izquierdas, sí que está de acuerdo con el diagnóstico y propuestas que se están aportando desde PODEMOS

Por lo tanto, creemos que este es un elemento necesario para que, sin renunciar a ninguno de los principios, diagnósticos y propuestas de PODEMOS , se aspire a llegar a los millones de ciudadanos de tendencia un poco más conservadora o poco ideologizados, sin los cuales no se podrá cambiar jamás este país.  (...)

Consejo Nº 7: Evitar utilizar el término Estado español para referirse a nuestro país 
 
En una mezcla entre asombro y preocupación escuchamos como algunos activistas de PODEMOS evitan nombrar a nuestro país por su nombre, utilizando en su lugar el término de origen franquista Estado español

Los acercamientos o "coqueteos" de cierta izquierda española con los nacionalismos periféricos, que vienen desde el antifranquismo hasta nuestras fechas, la ha llevado a incorporar términos ajenos a su propio lenguaje. Y esto ha calado en muchos movimientos sociales de nuestro país, llegándose a asociar en términos políticos el uso del nombre "España" con un síntoma de ser conservador o de la derecha rancia y el uso del término "Estado español" con ser progresista o de la izquierda transformadora.  (...)

Por otro lado, dejando claro de antemano que respetamos profundamente todo tipo de identidad lingüística, cultural o nacional y subrayando que lo más preocupante de este país es su déficit democrático y el régimen neoliberal, es obligado decir que para lograr un cambio es necesario usar un lenguaje cercano y comprensible.

Debemos comunicar con las formas que transmitan las ideas al mayor número de personas posibles. Por consiguiente, resultaría un auténtico milagro que una opción política pueda llegar a ser mayoritaria y hegemónica en España sin ser capaz de mencionar el nombre de su país.

Sin querer caer en el chovinismo y el nacionalismo casposo, hay que reconocer que a la mayoría de los ciudadanos españoles les gusta su país, lo quieren y lo suelen llamar por su nombre.  (...)

Consejo Nº 8: No rechazar ni imponer un color a la bandera española

En los últimos años hemos podido presenciar como la que fue la bandera de España durante la II República se enarbola en múltiples manifestaciones de protesta social. Sin embargo, una bandera que representaba a todos los españoles del 1931 al 1936, hoy en día se ha convertido en un símbolo político escorado ideológicamente a un sector concreto de nuestra sociedad. 

La carga ideológico-política que lleva al día de hoy esa bandera la limita como aglutinador de mayorías. A día de hoy no simboliza a la inmensa mayoría del pueblo español como en 1931, sino que tiene una representación más partidista, más ideológica. (...)

En definitiva, la bandera tricolor al día de hoy ha dejado de ser una bandera nacional, para ser una bandera política, y hoy en día está muy lejos de ser identificada como propia para la mayoría de la población.  (...)

También la bandera roja con la hoz y el martillo tiene un gran peso histórico y simbólico en la lucha por los derechos de los trabajadores y la lucha antifascista que conllevó decenas de millones de muertos. 

Y comprendemos y apoyamos su uso cuando se trata de conmemoraciones y actos de recuperación de memoria histórica o reivindicación de justicia y reparación. Sin embargo entendemos que, en este momento, ni la una ni la otra (la tricolor o la roja con la hoz y el martillo) pueden servir de símbolos aglutinadores para un proyecto político de mayorías en nuestro país.  (...)

La bandera rojigualda, que tiene un origen militar en el siglo XVII, en concreto para uso en la Marina de guerra, se usó como bandera nacional en la Revolución española liberal de 1808, en las Cortes de Cádiz. Fueron fundamentalmente las milicias nacionales, la expresión armada y popular más progresista habida en el siglo XIX, las que extendieron el uso de la bandera rojigualda como símbolo nacional.

 La bandera borbónica que ondearon los carlistas, en su enfrentamiento contra el liberalismo y el constitucionalismo, era blanca con el aspa roja de Borgoña. En 1843 Isabel II decreta la bandera rojigualda como bandera nacional frente a la bandera del absolutismo carlista que ondeó durante las tres guerras civiles de aquella centuria. 

 Este hecho hizo identificar aún más a la bandera rojigualda con las posiciones políticas más avanzadas frente a la bandera carlista que representaba el inmovilismo y la reacción. Durante el Sexenio Revolucionario (1868-1874), en su etapa de Gobierno Provisional o en su etapa de Primera República española, se ondeó la bandera rojigualda (con distinto escudo) como bandera oficial. 

Es decir, la bandera bicolor fue la insignia que representó al periodo más democrático y progresista de todo el siglo diecinueve incluyendo la primera experiencia republicana de nuestra Historia. La rojigualda también ha sido bandera republicana.  (...)

Consejo N º9: El debate sobre el derecho de autodeterminación y el modelo de Estado

La Historia no se repite, sin embargo contiene fenómenos similares que renacen una y otra vez, y que ayudan a entenderla. No ha habido crisis sistémica en el capitalismo dónde las élites políticas no hayan hecho lo posible por distraer, confundir e incluso enfrentar al pueblo.  (...)

En plena hecatombe económica y social española, el Presidente de la Generalitat, a la vez que realiza los recortes sociales más drásticos de todo el Estado, comienza un pulso con el gobierno central para promover una consulta que abra caminos hacia la independencia de Cataluña. 

En su estrategia, señala al Estado central como el causante de los principales males que sufre el pueblo catalán (“España nos roba”) y azuza el sentimiento nacionalista e independentista en la población catalana.

 Este discurso, que está trufado de pensamientos xenófobos y que utiliza los sentimientos más superficiales e individualistas, arrastra a decenas de miles hacia la creencia de que la separación del territorio catalán de España será la solución a sus problemas del paro, de la precariedad, de los recortes en sanidad y educación o del desahucio de su casa.  (...)

Los líderes nacionalistas catalanes (en el gobierno catalán o en la oposición) justifican la reivindicación de la consulta soberanista, no sólo bajo el paraguas de que “solos estaremos mejor”, sino también bajo unos supuestos “principios democráticos”.
Desde el reconocimiento del carácter plurinacional de nuestro país, y desde el más profundo respeto a la identidad cultural y lingüística de los diferentes pueblos que lo conforman, en particular la de las nacionalidades históricas, creemos necesario desmontar el argumento “democrático” con que la casta catalana en este caso intenta vestir su demanda de autodeterminación. 

Y para ello no nos vamos a detener a analizar la pobre calidad democrática y participativa que tendría un proceso de autodeterminación en Cataluña organizado y dirigido por la casta política y económica que tutela a ese noble pueblo. Basta con detenernos a desmenuzar qué significa “derecho a decidir” según se está planteando en las actuales condiciones. 

La dirigencia nacionalista, en su autoproclamación de paladines de la democracia, no plantea el derecho a decidir sobre desahucios, banca pública o privada, salario mínimo, reforma laboral o sanidad y educación. El planteamiento de estos “ultrademócratas” de CiU (que no apoyan un referéndum sobre la monarquía o la autodeterminación del pueblo palestino) se ciñe a la conformación de Cataluña como Estado y su posible separación de España.  (...)

El debate que plantea esta consulta no es el de la vinculación de Cataluña con el resto del Estado, sino el de la organización territorial de todo el Estado en sí. ¿Es democrático que en el debate y en la consulta sobre el modelo de Estado sólo participe una parte de la ciudadanía y se excluya a la mayoría?, ¿es democrático que se haga esto sin que antes hayamos abierto un proceso constituyente participativo y hayamos modificado el marco jurídico-político entre toda la ciudadanía y no sólo una parte de ésta o unos diputados? 

Y ¿no es más democrático que toda la ciudadanía del Estado participe en un debate profundo y amplio, y en un referéndum vinculante sobre los distintos modelos de Estado incluido el modelo que incluya el “derecho a decidir” o confederal?
Sería muy difícil hacer entender a la inmensa mayoría de la población española que en defensa de la democracia y la participación se ha modificado radicalmente la composición del Estado sin permitirles que participen en ningún debate ni decisión al respecto.
En definitiva, creemos que la actual propuesta de consulta soberanista en los términos planteados, dirigida por la corrupta casta política que gobierna Cataluña, en el contexto político catalán y español actual y bajo la crisis que sobrevivimos, tiene un notable déficit democrático. 

Por lo tanto no entendemos que algunos portavoces de PODEMOS apoyen el proceso de consulta soberanista en su formato actual. En este aspecto PODEMOS comete un acto de incoherencia frente a su defensa de la democracia real y participativa. Esta postura sólo le puede provocar distanciarse de una buena parte de los españoles que no la pueden entender planteada en estos términos. (...)"

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